Alienta Gobierno ‘fiesta’ mundialista; termina con tres muertos
El festejo. Foto: Graciela López / Cuartoscuro
Mientras Clara Brugada presumía en redes sociales que había “un millón de personas celebrando” el pase de la Selección Mexicana a los octavos de final del Mundial, el operativo de seguridad en torno al Ángel de la Independencia fue incapaz de evitar una tragedia.
Además de las tres víctimas mortales, la celebración dejó decenas de personas lesionadas, quienes fueron atendidas por cuerpos de emergencia tras sufrir crisis nerviosas, deshidratación, golpes, caídas y diversas afectaciones ocasionadas por la presión de la multitud.
STAFF / LIBRE EN EL SUR
Mientras miles de aficionados se concentraban en Paseo de la Reforma para celebrar el triunfo de la Selección Mexicana sobre Ecuador y su pase a los octavos de final del Mundial, el Gobierno de la Ciudad de México alentaba desde sus redes sociales la llamada “fiesta” mundialista.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, publicó que había “un millón de personas celebrando” en las calles de la capital y destacó el ambiente de euforia que se vivía en torno al Ángel de la Independencia. Incluso pidió a la población no acudir al lugar debido a la saturación de asistentes.
Sin embargo, mientras desde las cuentas oficiales se difundían imágenes y mensajes sobre la celebración, la multitud comenzaba a convertirse en una trampa mortal en los accesos y calles aledañas al monumento.
De acuerdo con las autoridades capitalinas, las víctimas fueron un hombre de 44 años y dos mujeres, de 19 y 48 años de edad. Los tres murieron por asfixia por compresión, provocada por la presión ejercida por la multitud durante los festejos.
Los dos primeros casos ocurrieron en el cruce de las calles Hamburgo y Lancaster, en la colonia Juárez, donde paramédicos encontraron inconscientes a un hombre y a una joven de 19 años. Ambos fueron trasladados de emergencia al Hospital Rubén Leñero, donde posteriormente fueron declarados sin vida.
Horas más tarde, una mujer de 48 años fue localizada inconsciente sobre la calle Berna, también en las inmediaciones del Ángel de la Independencia. Paramédicos le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar y la trasladaron al Hospital General Balbuena, donde falleció poco después.

Además de las tres víctimas mortales, la celebración dejó decenas de personas lesionadas, quienes fueron atendidas por cuerpos de emergencia tras sufrir crisis nerviosas, deshidratación, golpes, caídas y diversas afectaciones ocasionadas por la presión de la multitud. Varias fueron atendidas en el lugar y otras requirieron traslado a hospitales.
El contraste entre la comunicación oficial y los hechos marcó la jornada. Mientras el gobierno difundía mensajes e imágenes sobre la “fiesta” mundialista y el entusiasmo de la afición, policías, bomberos, personal del ERUM y paramédicos intentaban abrir paso entre miles de personas para rescatar a quienes habían quedado atrapados por la aglomeración.
Los festejos por las victorias de la Selección Mexicana en el Ángel de la Independencia constituyen una tradición que se repite desde hace décadas, por lo que la movilización masiva de aficionados era un escenario ampliamente previsible para las autoridades capitalinas.

Pese a ello, el operativo de seguridad no logró impedir que la presión de la multitud derivara en una tragedia que dejó tres personas fallecidas y decenas de lesionados.
Tras confirmarse el saldo fatal, Clara Brugada expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y aseguró que su administración brindaría apoyo, mientras la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México inició las investigaciones para esclarecer las circunstancias de los hechos y revisar la actuación de las autoridades durante el operativo.
El festejo por el pase de México a los octavos de final quedó marcado por la muerte de tres personas y por las interrogantes sobre la capacidad del Gobierno de la Ciudad de México para garantizar la seguridad en una concentración multitudinaria cuya realización y dimensiones eran previsibles desde antes del silbatazo final.
















