Ciudad de México, abril 13, 2021 07:50
Libre en el Sur

BJ: El recuento de los daños

Antes de iniciar, quiero agradecer a Libre del Sur, la oportunidad de colaborar en este imprescindible medio de comunicación para los habitantes del sur de la ciudad.

Quien llegue como jefe delegacional en la demarcación Benito Juárez, lo primero que tendrá qué hacer es llevar a cabo un recuento de daños ocasionado por quienes han gobernado en los últimos años. Las últimas tres administraciones han propiciado que dicha delegación se encuentre en un sistemático deterioro en todos sus rubros. Ejemplo de ello es que en el 2003, la demarcación – con sus 57 colonias – llegó a ocupar el primer lugar en materia de educación. Actualmente ocupa el cuarto sitio.

Delimitada territorialmente en los años setentas con 26.60 kilómetros cuadrados de extensión; cuenta con 385 mil habitantes, con casi un millón y medio de población flotante. En los últimos años, han sido delegados Fadlala Akabani (2003-2006); Germán de la Garza Estrada (2006-2009); y actualmente Mario Alberto Palacios (2009-2012).

De acuerdo con datos del INEGI, la delegación Benito Juárez, se colocaba dentro de las primeras en el capítulo de seguridad pública; pero, ahora, igual que las demarcaciones de Iztapalapa y Cuauhtémoc, es una de las más violentas.

¿Y los ciudadanos?

Entre indolencia y corrupción de sus gobernantes, la delegación padece un mal que se ha vuelto crónico entre las autoridades, pues han cumplido cabalmente con quienes los impusieron, con quienes pagaron sus campañas y con los que — pese a sus deficiencias — los han mantenido en sus cargos; sólo les ha faltado un pequeño detalle: cumplirle a los habitantes de la demarcación, que fueron quienes los eligieron.

Carta abierta

Coludidos con personal contratista, los funcionarios se han dedicado a simular que cumplen con las leyes de construcción; sin embargo, la realidad es que toleran y violan las normas de uso de suelo. Se realizan y autorizan toda clase de obras rompiendo el entorno urbano, y del medio ambiente. Desde hace casi 9 años, dio comienzo este problema. Se construyen edificios sin los servicios elementales para asegurar la calidad de vida de sus habitantes; es decir, sin agua ni estacionamientos, principalmente.

Ha proliferado la construcción de unidades habitacionales; todo sin orden y sin programa urbano alguno. Las irregularidades se notan a todas luces. Hay conflictos entre los vecinos, se pelean hasta por un lugar con el fin de estacionar sus vehículos.

Los casos

El mayor problema en la demarcación, desde luego, se refiere a la violación de uso de suelo. Personas de edad avanzada han sido las más afectadas, como son varios casos en la colonia La Moderna; igualmente, se tolera la edificación en más de cinco pisos, cuando la regla es un máximo de cuatro; tampoco se respeta la distancia entre cada construcción; es decir, se viola el respeto a la separación entre colindancias.

Otros sucesos han tenido lugar en la colonia San Simón Ticumác. Hace varios años se llevó a cabo una obra para derrumbar una nave industrial, hecho que afectó la estabilidad de varios edificios. Tras las quejas correspondientes, se descubrió que la licencia de demolición era apócrifa.

Los daños originados por demoliciones continúan por empresas, como “Residencial López Rayón S.A. de C. V.” Muchos vecinos ha presentado las quejas correspondientes contra esta constructora, pero los resultados han sido nulos, en tanto que el Ministerio Público simula que investiga. Existen otros asuntos relacionados con la misma problemática que están pendientes de solución desde hace varios años.

En la colonia Crédito Constructor se construye de manera ilegal, justificando que existen documentos oficiales para hacerlo, pero se ha comprobado que son papeles ficticios, con lo que se viola el uso de suelo.

Cuando las autoridades se ven obligadas a actuar por las presiones de los vecinos, simulan que clausuran la obra, pero solamente se colocan los sellos como: suspensión de actividades y nunca se clausura.

El comercio formal e informal, igualmente, han dado al traste con la arquitectura urbana de la delegación Benito Juárez. Casas que se definían por su belleza y antiguedad ahora son utilizadas como establecimientos de compra y venta de mercancías. Todo ello, con la anuencia de funcionarios.

A pesar de que el Banco Mundial calificó al DF como la ciudad con el peor ambiente de negocios, para las autoridades de la delegación les ha resultado exitoso, ya que con la llamada economía de subsistencia que permite abrir establecimientos de bajo impacto en su propia casa sin modificar el uso de suelo se presta a acciones de corrupción, además de llevar estos negocios a formar parte de la economía informal oficializada, pero fuera de la ley.
Desde luego, el autoritarismo impera en la delegación. Escuchar a la gente que desea su problemática sea atendida, es una utopía lo que es hablar de la imposibilidad, de que los funcionarios de Benito Juárez, den respuesta al malestar de los vecinos de la demarcación.

Los daños causados al patrimonio de la delegación son hechos evidentes. Por eso es fundamental cuantificar los detrimentos que se observan en esa parte de la ciudad, y que ha denunciado la ciudadanía. Escuchar a la gente y resolver sus demandas será la responsabilidad a acatar de quien asuma el cargo como jefe delegacional en Benito Juárez.

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