Ciudad de México, agosto 11, 2022 06:29
Arantxa Colchero Revista Digital Enero 2022

Cartas a los Reyes Magos / Que nos escuchen

Tengo un deseo cuyo cumplimiento está fuera de mi control, al menos si no se suman más voces. Desearía que hubiera más respeto hacia el otro, más tolerancia, mayor cuidado del entorno, más pensamiento crítico, más aceptación de la diferencia, más luchas por lo justo, lo ético.

POR ARANTXA COLCHERO

Mis queridos Reyes Magos. Ya lo sé, los he dejado de lado desde hace mucho tiempo y pensarán que no tengo derecho a pedir nada, tampoco mi hijo. Que mejor le pida a Santa. Pero para los propósitos de esta carta, ustedes son los indicados. Por lo que representan, por su espiritualidad, aunque yo sea atea, o quizá es que solo no creo en un ser único porque creo en otras fuerzas de la vida y la naturaleza.

¿Qué puedo pedirles si me considero afortunada en el balance de lo que hoy tengo? Claro, se me olvida que para eso están, para pedirles cualquier cosa. No abusaré.

Miren, tengo un trabajo que me da muchas satisfacciones. Soy investigadora, me dedico a analizar datos, escribir artículos, presentar hallazgos en seminarios y foros, formar alumnos de maestría. Trabajo con un equipo de economistas de la salud muy simpáticos que trabajan de sol a sol. Evaluamos el impacto de políticas públicas, analizamos las carencias del sistema de salud, estudiamos los sesgos cognitivos que llevan a comportamientos de riesgo para la salud, entre otros temas. En fin, intentamos que de nuestro trabajo puedan salir recomendaciones de política útiles, un granito de arena. Aquí sí les pido ayuda para que los llamados “tomadores de decisión” nos escuchen más y tomen algunas de nuestras recomendaciones.

También pedirles que me ayuden a bajarle un poco a la auto-exigencia que a veces compite con poder disfrutar más. Que lograr momentos felices no esté condicionado al buen desempeño en todas las áreas. Y darse el lujo de aplaudirse un poco, un poquito, solo a veces, cuando amerite. Y miren, sin pedirles nada, ya en este año me he consentido, he hecho cosas para mí. He corrido por parques y calles varias, he visto amigos y amigas que significan mucho para mí y que no había visto en mucho tiempo, he leído páginas de libros muy interesantes, he meditado, fui sola al teatro y lo disfruté enormemente. Sí, ya sé que me falta, pero ya tomé camino.

Les cuento que ver crecer a mi hijo es un deleite. Todo lo absorbe, todo le da curiosidad, pregunta muchas cosas y quiere ser astrónomo. Sigue siendo cariñoso y noble. Sé que nos toca a los padres acompañarlo, guiarlo y estar cerca de él cuando entre a la adolescencia, lo haremos, asumo la responsabilidad, pero no estaría mal que llevará un toque mágico suyo para hacerlo más suave.

Tengo un deseo cuyo cumplimiento está fuera de mi control, al menos si no se suman más voces. Desearía que hubiera más respeto hacia el otro, más tolerancia, mayor cuidado del entorno, más pensamiento crítico, más aceptación de la diferencia, más luchas por lo justo, lo ético.

Y ya el último, que no muera la cultura, que regrese la música a los escenarios, el teatro y el cine de arte.

Gracias, los quiero.


Economista.

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