Ciudad de México, mayo 27, 2024 23:02
Laura Ballesteros Opinión Revista Digital Agosto 2023

El Bosque Urbano más grande

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Su historia y belleza natural lo convierten en un lugar emblemático y querido por los habitantes de la ciudad.

Además de ser un espacio de recreación, Chapultepec es un lugar importante para la conservación de la flora y fauna nativa de la región.

POR LAURA BALLESTEROS MANCILLA

El Bosque de Chapultepec es integrante chilango honorario de esta gran ciudad, nos ha acompañado desde el principio de su historia remontando miles de años atrás. No sólo eso, es el Bosque Urbano más grande de nuestro país. Es por ello que preservarlo es tarea de todos, especialmente ante la importancia de abrir una discusión pública sobre la utilidad pública del Bosque y los impactos que traerá el proyecto del Cablebús del actual gobierno. Pero primero, echemos un vistazo a su uso a través de la historia.

 Antes de la llegada de los españoles, este lugar era conocido como el Cerro del Chapulín, lugar sagrado por los indígenas que habitaban la zona. Durante el periodo prehispánico, el Cerro del Chapulín era utilizado como un centro ceremonial y como un lugar de descanso para los gobernantes y la nobleza. Además, se cree que en este lugar se realizaban rituales y ofrendas a los dioses. Algunos de los vestigios arqueológicos encontrados en el bosque, como el Altar a la Patria y la Fuente de los Coyotes, son claros ejemplos de la importancia ceremonial que tenía este lugar.

Con la llegada de los españoles, el Cerro del Chapulín fue parte de las tierras que fueron otorgadas a Hernán Cortés como recompensa por su participación en la conquista de México. Sin embargo, a lo largo de los siglos, las tierras cambiaron de dueño varias veces hasta que finalmente, en el siglo XIX, se declaró como propiedad pública y se convirtió en un espacio verde para los habitantes de la ciudad. En 1822, durante el gobierno de Agustín de Iturbide, se decidió que el Bosque de Chapultepec sería el lugar de residencia del emperador. Sin embargo, la residencia imperial solo duró poco más de un año, ya que Iturbide fue derrocado y exiliado en 1823.

Fue en el siglo XIX, cuando el Bosque de Chapultepec se convirtió por primera vez en un lugar de recreación para los habitantes de la ciudad, quienes aprovechaban sus áreas verdes y sus lagos para pasear y relajarse. Además, se construyeron diversas atracciones como el Zoológico de Chapultepec, el Museo Nacional de Historia y el Museo de Antropología, que enriquecieron aún más la oferta cultural y recreativa del parque.

Hoy en día, el Bosque de Chapultepec es considerado uno de los pulmones verdes más importantes de la Ciudad de México y es visitado por miles de personas diariamente. Además de ser un espacio de recreación, también es un lugar importante para la conservación de la flora y fauna nativa de la región. Su historia y belleza natural lo convierten en un lugar emblemático y querido por los habitantes de la ciudad.

Uno de sus principales retos para el presente y el futuro está en el conservar su vocación de espacio público por excelencia y conservarse en su valor ambiental. Es por ello que no se puede perder de vista los impactos que un proyecto como el Metrocable puede provocar si se llegara a construir en el Bosque de Chapultepec.

Bosque y lago. Foto: Dirce Herández

1. Fragmentación del hábitat: La construcción de las pilonas y torres que sostienen el Metrocable podría fragmentar el hábitat natural del bosque, dificultando el movimiento de la fauna y afectando la conectividad entre áreas.

2. Perturbación de la fauna: El ruido y la presencia constante de personas en el Metrocable pueden perturbar a la fauna del bosque, causando cambios en su comportamiento, hábitos de alimentación y reproducción.

3. Daño al suelo y vegetación: La construcción de las estructuras y los trabajos de excavación pueden dañar el suelo y la vegetación existente, especialmente en las áreas donde se requiere la instalación de pilones y estaciones.

4. Riesgo de incendios: La infraestructura del Metrocable, como los cables y las estaciones, podría ser un punto de ignición en caso de incendios forestales, lo que aumentaría el riesgo de propagación del fuego en el bosque.

5. Impacto visual: El Metrocable podría romper con la estética natural y el paisaje del bosque, afectando la experiencia visual de los visitantes.

Es importante destacar que estos impactos pueden mitigarse y minimizarse mediante la implementación de medidas adecuadas de diseño, construcción y gestión ambiental. Sin embargo, cualquier proyecto de esta magnitud debe someterse a rigurosos estudios de impacto ambiental y contar con la participación de expertos en conservación y biodiversidad para evaluar y mitigar adecuadamente los posibles efectos negativos en el entorno natural de Chapultepec. Un debate público abierto, serio, diverso, el cual al día de hoy no ha existido y parece que no existirá.

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