STAFF/LIBRE EN EL SUR

Vestigios de una aldea teotihuacana con mil 700 años de antigüedad fueron hallados por investigadores del  Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)  en las inmediaciones del desarrollo inmobiliario que se construye en el antiguo pueblo de Xoco, en la actual alcaldía de Benito Juárez.

Alberto Mena Cruz, arqueólogo encargado de la investigación, dio a conocer que el área específica en donde se hizo el hallazgo fue en la sección sur del predio Universidad 1200, pues comenta que fue este el lugar donde comenzó el asentamiento prehispánico de Xoco, una de las 77 pequeñas aldeas que se fueron distribuyendo a lo largo del territorio que actualmente ocupa la Ciudad de México.

Xoco. Hallan 60 entierros. Foto: Mauricio Marat/INAH.

 

Los restos encontrados incluyen 60 enterramientos con osamentas humanas, tanto de adultos como de infantes, así como cerámica, y piezas deviersas de piedra tallada, que datan del año 100 d.C, esto con la llegada del Estado teotihuacano al Valle de México.

Los arqueólogos del INAH  han tenido que remover grandes cantidades de tierra, pues confirman que estos descubrimientos teotihuacanos se encuentran, regularmente, a 1.50 metros por debajo del nivel de la calle.

El rescate de la antigua aldea ha tenido dificultades especiales, ya que  construcciones del siglo pasado se “fundieron” con los vestigios prehispánicos, y el sitio es ahora es epicentro de un proyecto inmobiliario de grandes dimensiones que transformará radicalmente todo esa zona. “Fue una suerte que se conservara lo prehispánico en el área”, confió Félix Ríos Soriano, uno de los arqueólogos.

En un comunicado, el INAH informó que a partir de los entierros registrados, los expertos se dieron cuenta que los teotihuacanos cumplían un patrón de enterramiento, dato que ha sido de gran ayuda para dicha investigación.

“Relevante descubrimiento”, dicen arqueólogos. Foto: INAH.

Otro dato interesante es que las inhumaciones están vinculadas con figuras de ce Teotihuacan abarcó más de 22 kilómetros cuadrados, la metrópoli se expandió en la Cuenca de México con una decena de centros provinciales, un centenar de aldeas entre grandes y pequeñas, centena y media de villorrios, y nueve recintos ceremoniales.

Al sur de la actual Ciudad de México, en las proximidades de las avenidas Coyoacán y Universidad, existió una de esas 77 pequeñas aldeas teotihuacanas que citaban William T. Sanders y sus colaboradores en su magno proyecto sobre los patrones de asentamiento en esta región.

En 1977, a propósito de lo que sería la construcción del Centro Corporativo Bancomer, se llevó a cabo un salvamento arqueológico que permitió el reconocimiento de dicha aldea. Cuatro décadas después de esa primera exploración, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han regresado al espacio para ampliar el conocimiento sobre ese antiguo caserío que, al parecer, fueron rotas intencionalmente.

Oposición vecinal. Denuncia. Foto: Libre en el Sur.

 

También se han localizado basamentos de construcciones que están siendo reconstruidas. El arqueólogo Mena Cruz indicó que a más de 10 meses de exploración ya saben el tiempo que tienen ahí los restos, ahora lo que quieren conocer es su modo de vida y el cómo sobrevivían los habitantes.

Confirmó que los hallazgos quedarán protegidos dentro del proyecto inmobiliario Ciudad Progresiva que se realiza en el lugar y que incluye la que será la Torre Mitikah,  que será el edificio más alto de la capital.

El arqueólogo Mena Cruz informó a su vez que Fibra Uno, la empresa propietaria del Corporativo Bancomer, prevé instalar un museo de sitio, como parte del corredor cultural que uniría el complejo inmobiliario con el pueblo de Xoco, informa Alberto Mena, especialista de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH.

Más de 300 mil fragmentos de vasijas, platos, ollas, vasos. Foto: INAH.

Dicho museo recuperaría materiales hallados en las excavaciones, pero no se Cruzdefine aún el destino de los restos arquitectónicos, que podrían permanecer en exhibición en ventanas arqueológicas o bien enterrarse de nuevo. En caso de la segunda opción, los vestigios se protegerían con malla geotextil antes de ser enterrados y se restringirían las construcciones en el sitio. Indicó el investigador del INAH que si se opta por la primera alternativa, sería la única aldea teotihuacana de la Cuenca de México expuesta al público.

 

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