Ciudad de México, diciembre 4, 2020 07:46
Libre en el Sur

'Cuando hables con Dios, recuérdale que la masacre de Acteal sigue impune': indígenas a Samuel Ruiz

Al despedir al obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, integrantes de la asociación civil Las Abejas, conformada por indígenas de los Altos de Chiapas, le solicitaron que “cuando hable con Dios”, le diga que la matanza perpetrada por paramilitares el 22 de diciembre de 1997 en la comunidad de Acteal, sigue impune. En una catedral colmada por tzotziles, tojolabales, tzeltales y choles que han llegado de lejos a darle el último adiós al jTatik (padre en lengua tzeltal) este mediodía recordaron que gracias a él es que “ya no bajan la cabeza frente a los poderosos”.

Mientras el féretro del que ha sido considerado el máximo representante de la Teología de la Liberación en México –doctrina de la iglesia Católica que plantea al credo como una vía para lograr la paz y la justicia social,- permanece abierto para que sus fieles monten guardias de honor, las largas filas de dolientes no cesan. Ataviados en sus coloridos trajes tradicionales, los indígenas chiapanecos de todas las regiones del estado han llegado a la que fue la diócesis de quien fungiera como mediador entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el gobierno federal. Pero también han arribado ciudadanos provenientes de diferentes parte del país: Chihuahua, Guanajuato, Puebla, el Distrito Federal y Oaxaca, entre algunos más. Un cirio, un ramo de alcatraces o una manta bordada son algunas de las ofrendas que ancianos, jóvenes y niños de las diferentes etnias le han traído este martes 25 de enero, cuando habría cumplido 51 años de su ordenación sacerdotal. Mujeres de cabello trenzado y con niños en brazos le han regalado lo único que tienen: su canto y su música, acompasados por el discreto baile de sus diminutos cuerpos.

Fue el obispo Samuel Ruiz, dicen, quien les enseñó a no bajar la cara ante el poderoso, ante el blanco o el mestizo. Fue él quien les dijo que todos los seres humanos somos iguales ante Dios. Y es por él que ahora lloran aunque afirman, pronto vendrá el reino de la paz y la justicia para todos los mexicanos. (Beatriz Argelia González, colaboración especial desde San Cristóbal de las Casas)

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