Ciudad de México, junio 12, 2021 05:46
Opinión Rebeca Castro Villalobos

El agave y la gallina de los huevos de oro

Si bien en lo personal no estoy en contra de esta espirituosa bebida, menos que se tengan beneficios con su producción, lo que me llama la atención son los inconvenientes que a mediano plazo pudieran presentarse por este bien llamado boom tequilero.

POR REBECA CASTRO VILLALOBOS

Todavía hace poco, el estado de Guanajuato junto con otras entidades colindantes, formaba parte del denominado “Granero del Bajío”. No obstante, a últimas fechas y debido principalmente al encarecimiento de insumos para producir granos tradicionales, como maíz, sorgo, trigo, cebada y frijol, sus cosechas se volvieron poco rentables, aunado a los casi nulos apoyos gubernamentales para el campo y también por la sequía, predominante también en otras parte del país.

He de confesar que en determinada época del año, cuando las negociaciones con productores de algún grano eran obligadas con el Gobierno del Estado, pero más de la Federación, se volvía una calamidad para mi quehacer periodístico redactar o participar en alguna de las tantas reuniones que se sostenían entre las partes. Todo por desconocer en mucho el tema, más aún cómo calculaban el precio de la tonelada de los productos y el que siempre provocó un estira y afloja entre los agricultores y las autoridades en turno.

En mi recorrido virtual en el portal del prestigiado diario del Sol de Irapuato, en un reportaje de Oscar Reyes, me percató que además de las condiciones que padecen, a los productores guanajuatenses todavía se les recomendó mejor rentar sus tierras, y lograr ganar entre veinte y treinta mil pesos anuales por hectárea durante ocho años de contrato, dinero libre de todo impuesto y gravamen. Tal cantidad es casi el doble a lo que conseguían sembrando granos.

Así pues los agricultores de estos lares han tenido que voltear sus ojos a otro quehacer como es la producción del agave. La siembra del maguey se ha convertido pues en la gallina de los huevos de oro. Es al respecto que Herman Santana Arroyo, investigador de suelos agrícolas de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, advierte que la siembra del maguey , presenta un riesgo latente, si no se da una producción controlada de agave en la entidad, se podría vivir lo que en otros estados se ha conocido como “la maldición del oro azul”. Es decir el cúmulo de afectaciones provocadas por el monocultivo de esta planta con la que se produce el tequila.

Autor también del estudio “Riesgos del monocultivo de agave en la región de Jalisco”, el investigador Santana Arroyo asegura que Guanajuato está a tiempo de revertir los problemas que tienen municipios de Jalisco que apostaron por el monocultivo de agave y hoy son tierras en recuperación, pues estuvieron al borde la erosión.

Explica: “Si un terrreno se vuelve monocultivo inhibe que otras plantas puedan producirse. Así sucedió en terrenos de Jalisco, donde la tierra quedó adaptada para únicamente producir agave. Lo anterior, obligó a que cuando terminó el contrato de renta de las tierras los productores ya no pudieron sembrar nuevamente granos y entonces optaron por vender sus tierras, siendo los compradores los tequileras que antes les rentaban las parcelas”.

Mientras el ejemplo y la advertencia se promueve, por lo menos a través de este atinado reportaje que encontré en la Web, en Guanajuato ya hay actualmente treinta siete mil hectáreas sembradas con agave azul en siete municipios. A saber: Abasolo, Cuerámaro, Manuel Doblado, Huanímaro, Pénjamo, Romita y San Francisco del Rincón. Así, tequileras como José Cuervo y Corralejo, por cierto ambas marcas son mis favoritas, ven una veta de producción de calidad en estos lares.

En mi búsqueda, para reforzar lo publicado, sólo me encuentro que en el portal “El capitalino.mx, el representante del Gobierno del Estado en la Ciudad de Méixco, Luis Felipe Bravo Mena habla, por cierto escuetamente, de la expansión que se ha tenido la industria tequilera en la entidad. De una bebida “tequila Huani” que desde su creación hace seis años se ha logrado exportar al oeste de Estados Unidos y Finlandia, desde el poco conocido municipio de Huanímaro.

Otro portal de turismo refiere el hecho de que el decreto del 9 de diciembre de 1974, donde se da la denominación de origen al tequila, estableciendo un territorio de denominación de origen para esta bebida, ha tenido modificaciones y actualmente comprende 181 municipios de cinco estados de la República, entre los que se menciona ocho en Guanajuato.

Si bien en lo personal no estoy en contra de esta esirituosa bebida, menos que se tengan beneficios en su producción, lo que me llama la atención son los inconvenientes que a mediano plazo pudieran presentarse por este bien llamado boom tequilero.

Concluyo el texto con palabras del investigador entrevistado: “Hasta ahora en Guanajuato el monocultivo no es un problema, pero no tiene que esperar ni la industria tequilera, ni las autoridades estatales a que lo sea. Si lo evitan, el estado será la región agavera y de alimentos más importante de país. Pero es momento de saber cómo alimentar la gallina de los huevs de oro que ahora beneficia a miles de guanajuatenses”.

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