Ciudad de México, julio 18, 2024 01:19
Gerardo Galarza Opinión Revista Digital Abril 2023

SALDOS Y NOVEDADES / El rebelde

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Quedaba el pendiente de la autoría de El Rebelde. Con el auxilio de internet se llegó a ella. La canción -cuyas versiones más conocidas son las de Infante, Vázquez y también la de Miguel Aceves Mejía-, es original de un cantante y compositor veracruzano.

POR GERARDO GALARZA

Al término de las coberturas periodísticas, los reporteros siempre nos quedamos con muchos recuerdos y muchos pendientes, que -éstos últimos, principalmente- de repente nos llevan a recorrer caminos ignotos y sorprendentes, debido al “gusanito” de conseguir la información, aunque nunca se vaya a publicar.

Las batallas democráticas en las urnas, en las plazas, en las calles y en las carreteras del doctor Salvador Nava Martínez en San Luis Potosí y que tuvieron su último esplendor en 1991 le dejaron al escribidor buenos recuerdos y alguno que otro pendiente.

Uno de ellos fue el de llegar a saber si había algún viso de realidad de una leyenda entre los navistas que contaba que la canción preferida de su líder cívico era El Rebelde, cuya letra atribuían al mismísimo Octavio Paz, desde las luchas políticas de 1958 y 1961, que lo llevaron al penal de Lecumberri. Hubo quienes aseguraban que a su regreso a San Luis Potosí después de la cárcel se cantó esa canción, casi como un himno de bienvenida.

La canción original fue un éxito interpretado por Pedro Infante. Pero, como que su letra no “sonaba” a lucha política o escrita por Paz. Hace poco más de 30 años no existían los recursos de “investigación digital” (Google, ni otros buscadores) que hoy ofrece internet: bueno, ni siquiera existía internet con acceso comercial y popular.

Sea como fuere, el escribidor finalmente se hizo de una versión de El Rebelde, en voz de Alberto Vázquez, quien inició su carrera en los primeros años de los 60 como baladista rockero o baladista pop, y seguía sin tener pista alguna sobre el autor de la letra. Pero, en fin, la de Vázquez era, supo después, la misma que la de Infante, la que presuntamente había escrito el poeta Paz.

La filmografía del Ídolo de Guamúchil registra la película El Rebelde, filmada y estrenada en 1943, en la que la protagonista femenina es María Elena Marqués.

En los créditos de El Rebelde aparecen canciones originales con letras de Octavio Paz y Ernesto Cortázar y musicalizadas por Manuel Esperón, también conocido como “Tata Nacho”. Pero, ninguna de las que canta el charro de Guanajuato Jorge Negrete en ese filme que se titula El Rebelde.

Y no, porque Octavio Paz, vecino de Mixcoac en su infancia y adolescencia y de quien el próximo 19 de abril se cumplen 25 años de su fallecimiento, no es el autor El Rebelde.

En Zona Paz -un portal web dedicado al Nobel de Literatura mexicano y dirigido por el implacable Guillermo Sheridan- hay un texto de Jaime Vázquez García titulado “Octavio Paz y El rebelde, canciones para Jorge Negrete”.

Ahí se dice que las canciones de esa película son: “Romanza de amor, Mi gitana y La canción del bandido, además de Goyescas de Enrique Granados”.  Sin embargo, al buscar en You Tube, las canciones de Pedro Infante atribuidas al poeta Paz y a Cortázar tienen los nombres de “No te miro a los ojos” y “Sólo por tu amor”.

Vázquez García recoge partes de una entrevista a Octavio Paz, publicada en la revista Estudios, editada por el ITAM, en la que el poeta cuenta: “Trabajé con Jean Malaquais para adaptar un cuento de Pushkin, ‘El jinete’, con Jorge Negrete; al que, por cierto, yo le hice una canción que me quedó asquerosa, por la que me pagaron una miseria”.

Manuel Pomián. Foto: Especial

“En los créditos de El Rebelde aparecen canciones originales con letras de Octavio Paz y Ernesto Cortázar y musicalizadas por Manuel Esperón, también conocido como “Tata Nacho”. Pero, ninguna de las que canta Jorge Negrete en ese filme se titula El Rebelde”.

En el mismo texto de Zona Paz se publica una parte de una entrevista de Javier Aranda Luna, citada por el crítico cinematográfico Emilio García Riera, en su Historia documental del cine mexicano, en la que se cuenta: “Octavio Paz dijo de su único trabajo para el cine que colaboró en los diálogos (sin crédito) y escribió dos canciones (con crédito) de El rebelde para ‘ganar unos pesos’ con su amigo el escritor francés Jean Malaquais, exiliado en México durante la guerra […] recordó Paz que adaptaba un texto de Pushkin y la creyó titulada (‘me parece’) El caballo negro; de Malaquais, que fue vanguardista ‘muy elogiado por Gide y Trotsky’ y, ‘con el tiempo’, traductor de Marx al francés.”  

Con ese único trabajo “para ganar unos pesos” a los 29 años de edad, Paz es parte del numeroso grupo de escritores mexicanos o radicados en México que tuvieron en el cine una fuente de ingresos o fueron parte de esa industria.

Así, a vuela pluma (quizás ahora se diga a vuela tecla) se pueden recordar como parte de él con sus guiones, adaptaciones o con sus obras y a veces hasta con breves actuaciones (cameos, les llaman) a Carlos Fuentes, Vicente Leñero, José Emilio Pacheco, Juan Rulfo, Jorge Ibargüengotia, Carlos Monsiváis, José Revueltas, Ricardo Garibay, Gabriel García Márquez, José Agustín, Miguel Donoso Pareja, Manuel Puig, Alberto Dallal, entre muchos más.

Pero a todo esto quedada el pendiente de la autoría de El Rebelde.

Con el auxilio de internet se llegó a ella. La canción -cuyas versiones más conocidas son las de Infante, Vázquez y también la de Miguel Aceves Mejía-, es original del cantante y compositor veracruzano (Minatitlán) Manuel Pomián, quien comenzó a ser popular a fines de los años 40, con ella y con Prieta Linda.

De acuerdo con diversos sitios web especializados en difusión de canciones y sus letras, Pomián es considerado el creador del estilo “boleros arrabaleros”, una especie de antecedente masculino de Paquita la del Barrio, para más o menos tener una idea. Es más, ambos coinciden en la interpretación de Escoria Humana. Atrás de ese “estilo” del arrabal estuvo el piano del músico y compositor (“Volver, volver”, entre muchas) Fernando Z. Maldonado, potosino él, dato casi nomás pa´que amarre un poco con aquella leyenda de la canción que le gustaba a un auténtico rebelde.

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