Es engañosa la percepción de seguridad en BJ: tiene alta densidad delictiva
Asalto en Benito Juárez. Alta incidencia. Foto: captura de video.
La demarcación ocupa el tercer lugar de CDMX tanto en delitos por metro cuadrado como en ilícitos por cada 100 mil habitantes, según registros de la Fiscalía capitalina y el Observatorio Nacional Ciudadano.
Robo de vehículo, de autopartes, a transeúnte en la vía pública y a establecimiento mercantil con y sin violencia, entre los delitos más frecuentes; Narvarte, Del Valle, Portales y Álamos, las colonias con mayor incidencia.
STAFF/LIBRE EN EL SUR
La alcaldía Benito Juárez concentra una de las densidades delictivas más elevadas de la Ciudad de México, revelando una profunda contradicción operativa frente a la evaluación favorable que sus habitantes expresan de manera trimestral en las mediciones oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI.
De acuerdo con los registros, carpetas de investigación y análisis de superficie territorial de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), la demarcación se ubica en el tercer sitio a nivel capitalino en materia de incidencia de delitos por metro cuadrado, siendo superada únicamente por Cuauhtémoc y Venustiano Carranza.
En términos estrictos de concentración territorial, la demarcación contabiliza un promedio superior a los 580 delitos por kilómetro cuadrado cada año dentro de sus apenas 26.6 kilómetros cuadrados de superficie, lo que se traduce en más de 40 carpetas de investigación abiertas por la Fiscalía de manera diaria y un acumulado superior a los 15 mil delitos anuales.
Asimismo, según las estadísticas oficiales y el análisis del Observatorio Nacional Ciudadano, Benito Juárez ocupó el tercer sitio entre las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México con mayor tasa de delitos por cada 100 mil habitantes durante el cuarto trimestre de 2025, al registrar una cifra de 880.2 ilícitos por ese sector poblacional.
El listado de ese periodo fue encabezado por la alcaldía Cuauhtémoc, con mil 404.5 casos, seguida por Miguel Hidalgo, que alcanzó 896.3 registros por cada 100 mil habitantes en el mismo lapso.
Hay que considerar además que la cifra negra, es decir los delitos no denunciados, es obviamente muy superior y llega en el caso general de la CDMX a un 90 por ciento de los ilícitos realmente ocurridos.
El fenómeno de saturación delictiva en un espacio geográficamente compacto como es BJ responde de manera directa a la intensa actividad comercial, la alta concentración vehicular y la masiva afluencia de población flotante que transita diariamente por sus calles, superando con amplitud la proporción de ilícitos frente a demarcaciones periféricas de mayor extensión.
Los datos oficiales de la Fiscalía capitalina detallan de forma categórica que el perfil criminal en la demarcación está dominado con amplitud por los delitos de carácter patrimonial. Entre los ilícitos con mayor número de reportes formales figuran el robo de vehículo, el robo de autopartes, el robo a transeúnte en la vía pública y el robo a establecimiento mercantil con y sin violencia.
Específicamente en el rubro del robo de autopartes, la alcaldía se sitúa de manera permanente entre las zonas más críticas de toda la metrópoli, compitiendo estrechamente con demarcaciones como Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero en la concentración de este tipo de ilícitos cometidos contra automóviles estacionados en la vía pública.
La distribución territorial de los delitos comprobados por la autoridad ministerial no ocurre de manera uniforme en todo el territorio demarcado. Los informes de incidencia de la FGJCDMX señalan con precisión que las colonias que concentran el mayor volumen acumulado de carpetas de investigación son Narvarte, en sus sectores Poniente y Oriente, y Del Valle, en sus zonas Centro y Sur.
A estas áreas de alta recurrencia delictiva se suman la colonia Portales, tanto en su sección Norte como Sur, así como las colonias Álamos y Nápoles. Estas regiones comparten características urbanas similares, destacando una intensa movilidad comercial, una amplia oferta de corredores gastronómicos y habitacionales, y una constante saturación de vehículos particulares estacionados durante las veinticuatro horas del día.
En contraste directo con estas estadísticas de criminalidad patrimonial documentadas por la Fiscalía, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, ENSU, elaborada de forma trimestral por el INEGI, ha colocado reiteradamente a Benito Juárez en el primer puesto de la Ciudad de México en lo referente a la menor percepción de inseguridad entre sus residentes, lo cual es continuamente presumido por la Alcaldía juarense.
Esta profunda divergencia entre los indicadores duros de la procuración de justicia y la evaluación ciudadana ha sido motivo de análisis crítico por parte de especialistas en seguridad urbana y política local, quienes señalan que la alta aprobación vecinal suele descansar en factores como la percepción de respuesta policial inmediata, la infraestructura urbana consolidada y el entorno socioeconómico de sus habitantes.
Conforme a los resultados de la segunda encuesta trimestral del INEGI, publicada en julio de 2026, los cinco municipios y demarcaciones con menor índice de percepción de inseguridad en el país fueron San Pedro Garza García (10.6 por ciento), Piedras Negras (13.9), Saltillo (16.9), San Nicolás de los Garza (16.9) y la alcaldía capitalina Benito Juárez (17.4), que descendió un peldaño en la tabla nacional respecto al primer trimestre del año, cuando ocupaba el cuarto sitio general con 16.4 por ciento.
No obstante, la realidad innegable de las cifras ministeriales demuestra que la incidencia constante de delitos patrimoniales de oportunidad mantiene una presión severa y cotidiana sobre la seguridad pública local, evidenciando que la tranquilidad subjetiva de la población contrasta de manera drástica con la contundencia de la estadística criminal medida por cada metro cuadrado.
















