Ciudad de México, julio 1, 2026 07:20
Revista Digital Julio 2026

El futbol en México III

A través de la lente de Juan Manuel Casasola, este recorrido fotográfico revive la nostalgia del Mundial de 1970 y rinde homenaje a un legado que transformó al Estadio Azteca en el ADN del futbol mexicano.

ADRIAN CASASOLA

Es así como llegamos a la tercera y última entrega de esta serie dedicada a la fotografía sobre el deporte más popular de nuestro país. En este caso, recordaremos diversos acontecimientos ocurridos durante la década de 1970, capturados por la lente de mi padre, Juan Manuel Casasola (México, 1937-1984). Tuve la fortuna de escuchar las historias que acompañaban las fotos contadas por él mismo, reviviendo lo que le hicieron sentir y vibrar las imágenes que me mostraba en película de transparencias en formato 35 mm, proyectándolas en la pared a través del “carrusel” (las nuevas generaciones, por favor, busquen esa experiencia en Google).

Vista panorámica del Estadio Azteca durante la final del Mundial México 1970. Autor: Juan Manuel Casasola, 21 de junio de 1970.

Me mostró fotografías panorámicas tomadas desde la última fila del Estadio Azteca, su nombre original y, hasta hoy, inmerso en nuestro ADN. Proyectaba fotos de las formaciones de los equipos durante los himnos nacionales, como México, Brasil, Italia y Alemania, y recitaba casi de memoria los nombres de los jugadores. También describía con detalle las secuencias de varios de los goles más famosos de aquel primer Mundial en México que pudo captar con su cámara. Se sorprendió, al igual que los más de ciento diez mil espectadores presentes durante la semifinal entre Italia y Alemania, de la resiliencia de Franz Beckenbauer al jugar desde el minuto 70 y hasta el término de los tiempos extras con el hombro dislocado y el brazo literalmente pegado al pecho con cinta adhesiva, a falta de cambios.

Cuarto gol de Italia anotado por Gianni Rivera, mientras Franz Beckenbauer, con el hombro dislocado, lo observa. Foto: Juan Manuel Casasola, 17 de junio de 1970.

Lo más maravilloso de su trabajo ha sido poderlo compartir hoy, 54 años después, con las nuevas generaciones y con todos aquellos que pudieron estar presentes en los estadios o en la televisión, que por primera vez tuvo el desarrollo tecnológico suficiente para transmitir los partidos en vivo y vía satélite al resto del mundo. Cada espectador recuerda dónde y con quién se encontraba cuando fue testigo de un partido memorable, ya sea dentro de un recinto, una reunión familiar o hasta una boda. Y esa es la magia que rodea a este deporte.

Formación de la selección mexicana en su partido vs Bélgica. Autor: Juan Manuel Casasola, 11 de junio de 1970.

Hoy en día, la tecnología ha convertido al futbol en un deporte “más justo” al poder analizar cuadro por cuadro una acción que merezca revisión, contando con decenas de cámaras, puntos de vista y un pánel de expertos que notifican al árbitro central en caso de controversia. Pero es cierto también que la velocidad con la que se juega hoy en día es muy diferente a la de 1970 e incluso a 1986, en donde “la mano de Dios” acabó decidiendo un partido y, a la postre, un campeonato en el mismísimo Estadio Azteca, y que, gracias a una secuencia fotográfica, se pudo demostrar el engaño.

Segunda imagen de la secuencia del gol de Pelé anotado en la Final. Autor: Juan Manuel Casasola, 21 de junio de 1970.

Mi padre murió en mayo de 1984 y ya no pudo estar presente en la justa mundialista de 1986. Seguramente la disfrutó desde un asiento todavía más alto, más cómodo y con su cámara en mano.

Visiten la exposición fotográfica en el Metro Barranca del Muerto hasta el 20 de julio.

Vista del Estadio Azteca desde su estacionamiento. Autor: Juan Manuel Casasola, circa 1968.

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