LETICIA CALDERÓN CHELIUS

A estas alturas casi todos sabemos que en México hay recursos. No sobran, no abundan, pero de que hay, hay. El país es la 14 economía más poderosa del planeta por lo que nuestra sociedad produce riqueza. El problema es la desigualdad que privilegia que dicha riqueza se concentre en un porcentaje minúsculo de extremadamente ricos y una clase alta y media alta diminuta dado el potencial de nación que somos. Lo que esto ha provocado es que tenemos una economía poco equitativa y por tanto, un sistema de distribución que impide el acceso a servicios y bienes de manera más generalizada, como tienen economías que consideramos desarrolladas y que muchas veces tomamos como ejemplos. Parte de lo que ha propiciado que este esquema de desigualdad se mantenga es la falta de transparencia que impide saber “dónde quedó la bolita”, sobre todo con el presupuesto público. Si a esto le sumamos la corrupción, como el acto deliberado de robo perpetrado desde un puesto de poder amparado por  una red que lo protege para cometer el acto ruin de traspasar los recursos públicos a cuentas personales, el circulo se cierra y nos explica porque estamos donde estamos en el ranking mundial de corrupción, inseguridad, violencia y hasta devastación ecológica donde no pasamos ni de panzaso.

Supongo que a nadie le sonará extraño todo esto ni mucho menos novedoso. De hecho, estos argumentos puestos en mil formatos son los que hicieron eco en la sociedad mexicana hace apenas unos meses. Fueron estos puntos principalmente, los que permitieron que un partido político hiciera suya y creíble la bandera contra la corrupción y con eso, arrasara con un número y diferencia de votos respecto a sus rivales jamás soñado. El resto ya es historia.

Terminará en la política local el viejo juego de la papa caliente. Foto: Especial

 

El punto ahora es pensar qué tanto este nuevo escenario puede cambiar las condiciones en las que la desigualdad provocada para exprimir al máximo al ciudadano y consumidor se den. En realidad en muchos lugares como la Delegación Benito Juárez que en breve será Alcaldía, el grupo que gobierna lo viene haciendo desde hace 15 años y sus niveles de compadrazgo son conocidos por todos. Es una estafeta que se pasa de mano en mano sin que se pueda negar que cuentan con el favor del voto y por tanto, son un gobierno legitimo. Pero entonces, para el caso local de esta circunscripción ¿el modelo se mantendrá igual o veremos algún cambio?.  Lo que hay que tener en cuenta es que, además del resultado que se dio por las elecciones lo que cambió incluso desde antes, fue que se aprobó una Constitución para al Ciudad de México que incluye, entre otras cosas, un nuevo formato de gobierno local. En algunas cosas este nuevo esquema implica que  habrá mucho más libertad para quien detenta el poder, pero por otro lado, tendrán mucho más responsabilidades. Por ejemplo, ya nada de que la vigilancia le corresponde al gobierno central y a los que serán alcaldes solo los rondines policiacos. O la vieja historia de pasarse la papa caliente sobre quién es el responsable de autorizar las obras, si SEDUVI (que ya no existirá como tal) o el Delegado. El alcalde será claramente el responsable de permitir, revocar, clausurar, demoler y defender el uso de suelo y las construcciones apegado obviamente al reglamento vigente.

Para los gobiernos locales se aprobaron figuras como los Concejales que serán en su mayoría del mismo partido que haya ganado (así lo aprobaron en la Asamblea del D.F pese a la oposición ciudadana), pero habrán también concejales de los otros partidos e incluso independientes. Estos, se espera, harán la forma de un mini congreso que pondrá limites y exigirá transparencia a los Alcaldes. Esto quiere decir que aquí no hay “caso cerrad” ni “borrón y cuenta nueva”. ¿Usted quiere saber realmente cuanto costaron las BJs famosas, quien las autorizó, quien fue la empresa que las hizo y porque no se hizo licitación?  Podrá abrirse el tema –que sigue en la opacidad cómplice-. ¿Le intriga quienes son los dueños y quienes dieron los permisos de las bicis verdes de esta circunscripción?, podrá saberlo. Y así, tantos temas locales que no solo nos molestan por la inutilidad y el dispendio, sino además, porque no sabemos quien se benefició usando un presupuesto que debería servir para tantas cosas que dejaron de hacerse.

Dicho lo anterior, prepárese, esto apenas esta empezando y quienes hace poco se fueron cubriendo sus huellas con el manto de la impunidad del fuero al saltar a una diputación, probablemente se queden sin esa protección divina y entonces si, tendrán que explicar cuentas pendientes y gastos ambiguos que lo son, tal vez no por mala fe, sino simplemente porque hay quienes no saben la diferencia entre los ángeles azules y los ángeles verdes.  Y no, no son lo mismo.

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francisco

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