Ciudad de México, septiembre 30, 2020 17:26
Opinión Rodrigo Cordera Thacker

Los que rechazan el cubrebocas

Hay que empezar a considerar que la soberbia que genera la idiotez es un eje trasversal en el mundo.

POR RODRIGO CORDERA THACKER

Mucho se ha hablado sobre el uso de los cubrebocas para mitigar el riesgo de contagiar y ser contagiado. No quiero entrar a la politiquería mexicana en torno al uso masivo del cubrebocas. Eso ya es pasado. La OMS y nuestro gobierno han instado a toda persona a utilizarlo en los espacios públicos, el transporte y en cualquier lugar en donde exista la posibilidad de contacto.

Pero ¿por qué hay algunas personas enojadas con el uso del cubrebocas? En lo personal me tocó vivir un episodio absurdo en un Oxxo. Un joven entró al monopolio de la comida chatarra, buscó sus víveres, llegó a la caja y le dijeron que no lo podían atender por no traer cubrebocas. Acto que me pareció sensato y valiente de la cajera. En seguida el joven rebelde le gritó a la cajera, la tildó de exagerada, algunos insultos absurdos, se salió del local, regresó tapado con una camisa e insistió que lo atendieran. La cajera para no meterse en más líos accedió. No la culpo.

Esta anécdota me pasó a mi hace dos días. Y por desgracia me comentaron otras más personas cercanas y he leído muchas más en redes. No solo es en México; en EUA existe una corriente política que se proclaman como libertarios y aluden a que sus libertades están siendo acotadas por el gobierno y la pandemia. Para mi lectura personal de estos momentos tan complejos lo que describí en los párrafos arriba denota muchas cosas. Pero la que me parece más insensata es la falta de empatía y de pensamiento social, colectivo, comunitario o como le quiera llamar.

Me temo que estos personajes se encuentran como en las grandes esferas económicas, como en las clases que sufren de la pobreza, la clase media, etcétera.

Por lo que hay que empezar a considerar que la soberbia que genera la idiotez es un eje trasversal en el mundo.

Ahora, los ejemplos importan. Tanto aquí como en EUA, los presidentes se han mostrado renuentes para decirlo de manera amable a dar un ejemplo a sus gobernados.  En Brasil el ministro de salud le presentó su renuncia a Bolsonaro por no querer acatar las medidas aceptadas por la comunidad científica. Inglaterra y Suecia adoptaron la inmunidad del rebaño, recularon y siguen en una crisis compleja. Ejemplos de malos manejos provenientes de líderes políticos en el mundo sobran.

La negación del cubrebocas parece de nueva cuenta la negación ante la realidad cambiante y su nula capacidad de adaptación. Así lo hemos visto con el machismo que hierve ante el empuje feminista. Así lo hemos visto con la supremacía blanca que pierde sus estribos ante la protesta racial y el fin del racismo. Algunas personas y muchos políticos detestan el cambio. Aman lo establecido y cuando se les quiebra algo de su pequeña realidad arde Troya.

El cubrebocas es un instrumento social de cuidado al otro y a uno mismo.

El cubrebocas es un símbolo de que te importa la vida del otro, la tuya y la de los que no conoces ni conocerás. El cubrebocas demuestra que no solo piensas en ti.

Por que sigamos usándolo hasta que tengamos medicamento o vacuna. Y aunque hay indicios alentadores sobre la vacuna, falta rato para ello.

No perdamos la guardia, usemos cubrebocas y cuidémonos todos.

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