Ciudad de México, octubre 1, 2020 08:13
Agosto 2020

Vivir con la Pandemia / Memoria, trabajo, pandemia y luto

Este panorama sombrío se refuerza a partir de que mueren familiares, amigos y conocidos de los que no siempre estuviste al tanto, o quizás sí pero, ahora lo sabes, no lo suficiente.

POR HUMBERTO RÍOS NAVARRETE

En esta pandemia las ideas se acumulan y sientes nostalgia. Echas de menos a la familia lejana y a las amistades; también llegan recuerdos que antes fueron pasajeros. Pocas veces en tu vida laboral habías permanecido tanto tiempo en tu casa. La realidad es que ni siquiera sales de vacaciones.

Desde tu ventana escuchas la misma voz del tamalero que anuncia su producto en medio de una calle sin horizonte, e imaginas que el hombre es tragado por la tierra, pues poco a poco se difumina su  letanía en las noches silenciosas. Algo parecido sucede con los músicos que tocan saxofón o trompeta. Desde la terraza bajas una bolsita con monedas para ellos. Piensas que eres un privilegiado porque conservas tu trabajo y laboras desde casa. Pocas veces sales a la calle, y si lo haces debe ser con las medidas recomendadas.

Este panorama sombrío se refuerza a partir de que mueren familiares, amigos y conocidos de los que no siempre estuviste al tanto, o quizás sí pero, ahora lo sabes, no lo suficiente. El primero que murió a causa del covid-19 fue un activista. Sabías que había sido internado después de un largo vía crucis por su compañera, quien también se contagió y logró sobrevivir. De su muerte te diste cuenta por las redes sociales y después por su viuda, Elvira Madrid, de la organización Brigada Callejera, por cuya hermana supiste más cosas de Jaime Montejo Bohóquez, un hombre de origen colombiano, quien probablemente se contagió mientras repartía víveres entre gente sin techo y sexoservidoras. Era un hombre que dividía su personalidad entre el buen humor y la indignación por la injusticia.

Después vino la muerte de un primo hermano en Acapulco. Tenía varios años que no lo veías. Era respetuoso y trabajador. Un hombre bueno que seguramente se contagió en un hospital, pues era muy precavido. Días después murió un hermano de tu padre, y hasta hace poco único sobreviviente de los hermanos de una dinastía de apellido Ríos Loeza, oriundos de la Costa Grande de Guerrero. Hace tiempo que no lo veías. Era el memorialista de la familia.

Lo recuerdas como un gran lector, de prodigiosa memoria y buen conversador. Recuerdas que en su casa siempre había ejemplares de la revista Siempre, donde leíste a grandes articulistas. En casa de tus padres, mientras tanto, se leía Readers Digest y otras revistas y periódicos locales. En una ocasión escuchaste decir que él, Elías, escribía sus textos en una máquina mecánica mientras estaba en la huerta de cocos.

Trabajas desde tu casa y sabes que eres afortunado, pero hay gente que no lo es y quieres contar sus historias. Entrevistas por teléfono y, si es necesario, sales bien protegido a reportear.


Reportero de Grupo Milenio. Trabajó en Unomasuno, El Universal y Proceso.

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