Ciudad de México, mayo 18, 2024 17:42

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores.

“La contingencia hídrica que pensábamos pasajera se ha convertido en una manera de vivir. Tener siempre llenas las cubetas y disponer de una batería de botellas usadas llenas de agua para enfrentar las ‘emergencias’ domésticas, como preparar la comida o lavar los trastes…”

 Por Francisco Ortiz Pinchetti

En mi colonia hemos dado varias batallas relacionadas con el agua. En todos los casos nos hemos enfrentado con las mentiras de las autoridades encargadas del tema, que llegan al extremo de la amenaza contra los vecinos por su desesperación por obtener nuevos caudales y aún a costa de dañar el medio ambiente por la sobre explotación del acuífero.

Actualmente padecemos en mi barrio la escasez que afecta a cuando menos 200 colonias de 10 alcaldías capitalinas. Hay semanas enteras  que vivimos sin que llegue a mi edificio una sola gota de agua y por ello tenemos que estar atenidos a las pipas gratuitas que si uno tiene mucha suerte gana la alcaldía, o de plano pagar un tanque de 10 mil litros a una empresa privada.

La contingencia hídrica que pensábamos pasajera se ha convertido en una manera de vivir. Tener siempre llenas las cubetas y disponer de una batería de botellas usadas llenas de agua para enfrentar las “emergencias” domésticas, como preparar la comida o lavar los trastes. Baños cortos, cuando se puede; ocurrencias para lavarse la boca, uso más racional del WC, rehúso del líquido para diversos  fines.

En contraste con tamañas penurias, los vecinos de mi colonia hemos tenido que afrontar –y vencer, por fortuna—reiterados intentos del gobierno por perforar pozos de extracción de agua en nuestro territorio,..”

Hace varios años padecimos una de las más severas de esas contingencias, agravada en nuestro caso por el hecho de que el añoso edificio en el que vivo solo tenía una pequeña cisterna, suficiente para el suministro normal de nuestros 18 departamentos pero totalmente insuficiente ante la falta de flujo como las que ahora padecíamos.  A raíz de eso, un vecino tuvo  la feliz ocurrencia de que adquiriéramos un tinaco de cinco mil litros y lo enterráramos en el patio a manera de una segunda cisterna. Hubo que volar el enorme Rotoplás negro para hacerlo llegar a su destino, pero ni con mucho pasamos las peripecias ni sufrimos los contratiempos que describe Vicente Leñero en su novela La gota de agua (Ed. Plaza & Janes, 1982), cuando enfrentó por primera vez la falta de agua potable en San Pedro de los Pinos, donde pasó toda su vida.  Desde entonces nuestras calamidades por la escasez de agua son ciertamente menores, pero ni con mucho podríamos afirmar que fueron superadas.

En contraste con tamañas penurias, los vecinos de mi colonia hemos tenido que afrontar –y vencer, por fortuna—reiterados intentos del gobierno por perforar pozos de extracción de agua en nuestro territorio, como si no fuera grave la sobreexplotación del acuífero de esta ciudad. Les cuento que hace 17 años   cundió de pronto la alarma entre los vecinos de Tlacoquemecatl, en la entonces delegación Benito Juárez,  ante la noticia de que el gobierno del entonces Distrito Federal pretendía perforar un pozo de extracción en pleno  parque de San Lorenzo, un jardín protegido por la Ley de Salvaguarda Urbana y en el que se ubica una capilla franciscana del siglo XVI, verdadera joya colonial.  El señuelo de las autoridades era que el agua que manaría abundante de esa perforación del subsuelo sería para asegurar el suministro de la propia colonia, lo que era absolutamente falso. Los residentes de las inmediaciones del parque nos organizamos. Hubo inclusiva un plantón de día y de noche que un buen día quisieron desalojar con granaderos. El descubrimiento de nuestro periódico zonal  Libre en el Sur de que según el programa oficial de obras del DDF incluía al mencionado pozo entre las obras en beneficio de la delegación de Iztapalapa, acrecentó la resistencia vecinal, que finalmente triunfó. El proyecto fue cancelado.

El año pasado nos enteramos que el Sistema de Aguas de Ciudad de México (Sacmex) tenía programada la perforación de un pozo de extracción  ¡en el parque de San Lorenzo! Obviamente se reanimo la resistencia vecinal y el nuevo proyecto, que ubicaba la perforación prácticamente en el mismo sitio que el anterior proyecto (las canchas deportivas), fue rechazado por una abrumadora mayoría de asistentes a una suerte de asamblea con los representantes de Sacmex, pese a las advertencias de éstos de que nuestra colonia se quedaría sin agua, pero a manera de franca amenaza. El proyecto fue cancelado, como ocurrió también en el que se pretendía perforar en la glorieta de la SCOP, en Narvarte, donde los vecinos tampoco se tragaron el cuento de que sería para ellos el caudal que se obtuviera.

Unos meses más tarde nos enteramos de que en una maniobra francamente chantajista, el gobierno capitalino, emprendía la perforación de un pozo de extracción en el área de juegos infantiles del Centro Urbano Presidente Alemán (CUPA), ubicado en Félix Cuevas y avenida Coyoacán, en la colonia Del Valle Sur de la propia alcaldía Benito Juárez. Ante una aguda escasez de agua potable, como la que de hecho afecta a toda la alcaldía y a nueve más en la capital, los habitantes del CUPA accedieron a la realización de la obra, prometida para suministr0o de la enorme unidad habitacional de cinco mil departamentos. Personal de la propia empresa perforadora nos confirmó que sólo una parte del caudal que se obtendrá (un millón de litros al día) se quedará en el CUPA, pero el resto se incorporará a la red general de distribución de la ciudad.

Dicen los expertos que el llamado “Día Cero”, cuando la capital mexicana se quede literalmente sin agua, está más cerca de lo que muchos imaginan. Entonces enfrentaremos la realidad de que de nuestras llaves no vuelva a salir ni una sola  gota de agua. Como decía mi abuelita, ¡que Dios nos agarre confesados!

Compartir

comentarios

Artículos relacionadas