Ciudad de México, octubre 28, 2020 17:53
Dinorah Pizano Osorio Opinión

El presunto robo de medicamentos oncológicos para infantes

Por tratarse de cualquiera de las hipótesis, el ‘autorrobo’ pudo cometerse para evitar incurrir en mayores responsabilidades y justificar que no se entregaran los fármacos.

POR DINORAH PIZANO

Para nadie es un secreto que la obligación de garantizar la atención médica y el abasto de medicamentos desde el Sector Salud a la infancia mexicana, atendiendo al Interés Superior de la Infancia consagrada en tratados internacionales y en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, no ha sido una prioridad para el gobierno federal.

Especialmente en lo relacionado en la atención de niñas y niños que padecen cáncer, tal como ya lo habíamos apuntado en columna anterior. 

Escribía que por desgracia, la burocracia para la adquisición y distribución de  estos medicamentos, aunado a la inoportuna cruzada para desmantelar la red de corrupción en el sector, que buscaba institucionalizar su compra directamente por el gobierno, han causado agravamiento en la condición de las y los pacientes o sus muertes.

Ahora se suma la increíble historia del robo de un cargamento de casi 40 mil piezas de medicamentos oncológicos, adquiridos a los laboratorios argentinos Kelex.

El pasado sábado 10 de octubre, la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) dio a conocer a través de un comunicado, el robo de los fármacos ocurrido a un almacén de la Empresa Novag Infancia, mismos que estaban destinados a abatir el terrible desabasto que viene agudizándose desde 2019.

Según el reporte oficial, fueron sustraídos 2 mil 757 piezas de Daunorubicina de 20 miligramos en caja con 1 frasco; Fluorouracilo de 500 mg en caja con 5 frascos; Oxaliplatino de 100 mg (20 mL) en caja con 1 frasco; Dacarbazina en 200 mg en caja con 1 frasco; Mitomicina de 5 mg en caja con 1 frasco; y Etoposido de 100 mg Caja con 10 frascos (5 mL).

Además de Idarubicina de 5 mg; Oxaliplatino de 50 mg en caja con 1 frasco (10 mL); Ciclofosfamida de 1 g en caja con 1 frasco; Ciclofosfamida de 200 mg en caja con 5 frascos; y Epirubicina de 10 mg (5 mL).

Al respecto del robo, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) dio a conocer que un comando con los rostros cubiertos, arribaron al almacén, ubicado en la colonia Santa Isabel Industrial, en la alcaldía Iztapalapa, donde amagaron a los empleados para llevar a cabo el robo. Posteriormente a bordo de un camión de carga, huyeron. 

Mientras continúa la investigación por parte de las autoridades correspondientes, toda la situación descrita antes, despierta la suspicacia de muchos.

Entre ellos, de las y los padres de familia, unificados para hacerle frente al gobierno por la escasez de los medicamentos desde hace más de un año, y quienes el día de ayer denunciaron ante la Fiscalía General de la República (FGR) al Presidente de la República, al Titular del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) y al de la COFEPRIS, en virtud de que pudieron incurrir en los delitos de abuso de autoridad y coalición de servidores públicos.

Asimismo, señalaron a la farmacéutica Novag, para que se investigue por su probable responsabilidad en la desaparición de los medicamentos pues una de las posibilidades, aseguraron, es que se trate de un autorrobo o de complicidad del hecho delictivo.

Todo lo anterior en virtud de que padres y madres presumen abiertamente, entre las hipótesis,  que los fármacos pudieron no haber aprobado el control de calidad para poder otorgarles el registro sanitario correspondiente, por lo que no se hubieran podido distribuir a las niñas y niños enfermos.

Según la reconocida revista de salud y logística Énfasis, de acuerdo a sus características particulares, cada carga delicada puede ver afectado su calidad frente a diversas situaciones como: mermas en el producto y/o en su precio final, rotura, vencimiento, filtrado, mojadura, faltantes, pérdida de condiciones de temperatura y humedad, llegada a destino fuera del rango de tiempo estipulado.

También, existe la posible versión de que los medicamentos no fueron sometidos a las condiciones idóneas para mantenerlos en buen estado lo que también imposibilitaría su entrega al sector salud.

Al respecto, la fuente consultada manifiesta que el embalaje utilizado, manipuleo, ruta/conexiones, tiempo de transporte, contenido, condiciones de seguridad, tipo de transporte y métodos de almacenaje, condiciones del ambiente, control de temperatura en el proceso, condiciones de las terminales, centrales de transferencia, entre otras, también pueden comprometer la carga, convirtiéndola en inservible.

Por tratarse de cualquiera de las hipótesis, el ‘autorrobo’ pudo cometerse para evitar incurrir en mayores responsabilidades y justificar que no se entregaran los fármacos.

A ello se suma que es muy difícil explicarse el por qué tan valioso recurso, que ha sido causa de innumerables  cuestionamientos sobre la sensibilidad y la pericia del gobierno en turno, haya podido mantenerse en la bodega de un particular sin estar resguardada ya sea por las fuerzas policiacas, o por el Ejército.

Porque claramente no se encontraban bajo el resguardo del Sector Salud en virtud de que no posee bodegas con tal capacidad de almacenaje. 

Finalmente, llama la atención que al momento del presunto incidente de robo, en la bodega se encontraban también una gran variedad de fármacos para muy diversos padecimientos y más caros que los sustraídos, circunstancia que no les fue relevante a los infractores.

No sabemos si se sabrá la verdad de los hechos.

Lo que sí podemos afirmar, mientras todo esto transcurre,  es que niñas y niños siguen agravándose y muriendo. Nada puede, ni debe ser más importante que esto.  

La solución debe ser inmediata, sin burocracias, sin indolencia, sin retrasos. Esta falta de atención ya podría ser calificada de negligencia criminal. Y llegará a las Cortes Internacionales de ser necesario.  Con las niñas y niños, NO.

comentarios

Artículos relacionados