Ciudad de México, septiembre 24, 2026 11:08
Ciudad de México Sociedad

Pirámide gris: los retos de una capital longeva

El país rebasó formalmente la barrera de los 130 millones de habitantes al registrar 130.9 millones de residentes, pero el dato transformador es estructural: México y la capital envejecen a marchas forzadas.

La reciente Encuesta Intercensal del Inegi confirma que la edad mediana nacional escaló hasta los 32 años, mientras que la Ciudad de México encabeza el proceso más avanzado de envejecimiento del país.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

La radiografía demográfica que acaba de revelar el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) a través de su Encuesta Intercensal no deja lugar a dudas sobre el cambio profundo que experimenta el país y, de manera muy particular, el Valle de México. Con una población nacional que ya alcanzó los 130 millones 911 mil 314 habitantes, el crecimiento demográfico muestra una clara desaceleración, impulsada por una sostenida caída en la tasa de fecundidad y un aumento progresivo en la esperanza de vida.

Este fenómeno se traduce en una transformación inevitable de la estructura por edades. Si bien el volumen global de habitantes aumentó en poco menos de cinco millones de personas respecto al censo previo, lo relevante es que la base de la pirámide se angosta mientras los peldaños superiores se ensanchan de forma notable. A nivel nacional, la edad mediana pasó de 29 a 32 años en este periodo, confirmando que una de cada diez personas en México tiene ya 65 años o más, lo que reconfigura por completo la dinámica social y económica de las familias mexicanas.

En la Ciudad de México este proceso adquiere tintes acentuados. La capital se consolidó como la entidad con la mayor edad mediana de todo el país, al registrar 37 años. Esto significa que el envejecimiento demográfico metropolitano avanza con mayor velocidad que en el resto de la República, reflejando hogares más reducidos, menor llegada de nuevos infantes y una concentración cada vez mayor de adultos mayores en el tejido urbano cotidiano.

Este panorama nacional y metropolitano encuentra su máxima expresión en demarcaciones específicas como la alcaldía Benito Juárez. Históricamente distinguida por concentrar a sectores poblacionales de alta longevidad, la Benito Juárez vive de manera cotidiana los desafíos de esta transición. Las calles, los parques, la movilidad urbana y los servicios públicos locales resienten ya la urgencia de adaptarse a una vecindad predominantemente adulta y de la tercera edad, donde la accesibilidad universal, la atención médica gerontológica y los espacios de convivencia adecuada dejan de ser proyectos aspiracionales para convertirse en necesidades apremiantes.

Los datos del Inegi no son simples cifras frías guardadas en un compendio estadístico. Constituyen un llamado de atención ineludible para las administraciones públicas y el diseño de las políticas urbanas. El reto de un México con más de 130 millones de habitantes ya no es únicamente gestionar la expansión territorial, sino garantizar calidad de vida, servicios dignos y entornos funcionales para una sociedad que, de manera irreversible, pinta canas.

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