Ciudad de México, octubre 24, 2026 13:27
Alcaldía Benito Juárez Viajes

Sortear baches en BJ, reto del nuevo ‘tranvía’ turístico

El primer paseo fue por la ruta Mixcoac-Insurgentes; para el Día de Muertos se anuncia una visita especial al panteón de Xoco

El alcalde Luis Mendoza apuesta por las rutas del pan y el taco, mientras las calles de Benito Juárez ofrecen sus propios atractivos: cráteres, pavimento maltrecho y obstáculos para automovilistas, ciclistas y peatones

Un solo camioncito, donado por la Secretaría de Turismo capitalina, promete cubrir siete rutas gratuitas para conocer el patrimonio histórico, religioso y gastronómico de la demarcación.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

En Benito Juárez ya se puede hacer turismo sin salir de la alcaldía. Basta con subir al nuevo «Tranvía BJ», presentado por el alcalde Luis Mendoza, y dejarse llevar por las rutas del pan, del taco y de la gastronomía local. Eso sí, habrá que organizarse: el ambicioso programa contempla siete rutas, pero el comunicado anuncia un solo camioncito. Si el recorrido incluye algunos baches, tampoco habrá que preocuparse: son parte del paisaje urbano y, con un poco de imaginación, hasta podrían incorporarse al itinerario como muestras de arqueología vial contemporánea.

El gobierno de la demarcación anunció con entusiasmo la puesta en marcha de este servicio, que ofrecerá recorridos turísticos guiados y gratuitos para conocer los atractivos históricos, culturales, religiosos y gastronómicos de Benito Juárez. La iniciativa pretende acercar a vecinos y visitantes a los rincones emblemáticos de la zona y, de paso, promover el consumo en establecimientos comerciales. Queda por saber cómo se distribuirán los viajes entre las siete rutas y qué frecuencia tendrá un servicio que, por lo pronto, cuenta con una sola unidad anunciada.

«Queremos inaugurar y presentarles el camioncito que nos va a llevar a conocer lo que es Benito Juárez», explicó Mendoza durante la presentación. Y vaya que hay cosas por conocer. Además de los edificios históricos, las iglesias, los mercados y los establecimientos donde se come bien, los visitantes podrían descubrir esa otra geografía cotidiana que los habitantes conocen de memoria: banquetas deterioradas, pavimento irregular y baches que obligan a maniobrar para llegar a cualquier destino sin castigar la suspensión del automóvil o arriesgar una caída.

La ruta del pan hecho en casa y la ruta del taco prometen llevar a los pasajeros hacia algunos de los sabores que distinguen a la demarcación. El alcalde destacó que conoce numerosos lugares donde se come rico. Bien podría haber añadido centenares de opciones instaladas en los nuevos puestos del comercio informal que proliferan en la vía pública, incluso muy cerca de zonas patrimoniales como Insurgentes Mixcoac.

Allí, los negocios establecidos deben competir en condiciones desiguales con puestos cuya situación en materia de licencias y controles sanitarios tendría que aclarar la autoridad. Todo esto ocurre bajo una administración que presume una Benito Juárez «de clase mundial», como proclama la cromática de los vehículos oficiales. El turismo gastronómico, al parecer, también puede incluir una excursión por las contradicciones del espacio público.

Porque promover la gastronomía local supone algo más que llevar pasajeros a comer. También implica cuidar el entorno urbano, garantizar condiciones equitativas para los establecimientos formales y procurar que las calles y banquetas no terminen convertidas en extensiones desordenadas de la actividad comercial. Los negocios establecidos necesitan difusión, desde luego, pero también calles transitables, banquetas seguras y reglas que se apliquen sin distinciones.

Según el anuncio oficial, la iniciativa se realizó con el apoyo de la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, que donó el vehículo. En la presentación estuvieron representantes del Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo capitalina, la Coparmex y la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México, entre otros invitados. La lista de acompañantes institucionales fue amplia; ahora habrá que ver si los beneficios para los habitantes también lo son.

Luis Mendoza, en el arranque del nuevo “tranvía”.

El primer recorrido correspondió a la ruta especial Mixcoac-Insurgentes, en la que participaron vecinos de la alcaldía. Para las próximas festividades de Día de Muertos, Mendoza anunció otro paseo con destino al panteón de Xoco, recinto que, según el gobierno local, ha sido intervenido para sustituir la tristeza por el color y la alegría. Una manera peculiar de abordar la memoria de los difuntos, aunque seguramente el cementerio tenga historias suficientes para justificar la visita sin necesidad de convertirlo en una atracción de temporada.

Los recorridos serán gratuitos. Quienes quieran participar deberán consultar las redes sociales oficiales de la alcaldía para conocer las fechas, el registro y la disponibilidad de lugares. El comunicado no precisa cuántas personas podrá transportar la unidad, con qué frecuencia operará cada ruta ni cómo se organizarán siete itinerarios con un solo vehículo. Tampoco establece indicadores para medir el impacto de la iniciativa en el comercio y el turismo locales.

Esos datos ayudarían a saber si el camioncito será una herramienta útil para conocer el patrimonio de Benito Juárez o una ocurrencia simpática destinada a engrosar el catálogo de anuncios del gobierno local. Siete rutas suenan bien en una presentación; su utilidad dependerá de que tengan continuidad, una programación clara y contenidos que vayan más allá de subir pasajeros, tomar fotografías y repartir entusiasmo.

Mendoza aseguró que todos los días se descubre algo nuevo en Benito Juárez y sostuvo que es el mejor lugar para vivir. La afirmación tiene sus matices: para quien camina por calles maltratadas, cruza avenidas complicadas o intenta desplazarse en bicicleta, la experiencia de habitar la alcaldía puede incluir emociones que ningún folleto turístico necesita exagerar.

El Tranvía BJ tendrá la oportunidad de mostrar lo mejor de la demarcación. También podría convertirse, involuntariamente, en un mirador móvil desde el cual los visitantes observen las contradicciones de una alcaldía que quiere promover su patrimonio, atraer consumidores y presumir calidad de vida mientras enfrenta los problemas cotidianos de su espacio público.

Por ahora, el reto turístico está planteado: recorrer la historia, probar el pan, encontrar el taco y disfrutar los atractivos locales. El reto, bastante menos pintoresco, consiste en conseguir que el trayecto entre una parada y otra no parezca una excursión de obstáculos. Y si el único camioncito logra cubrir las siete rutas sin que los pasajeros terminen más atentos al pavimento que al patrimonio, quizá la alcaldía pueda presumir un atractivo adicional: un paseo turístico por Benito Juárez sin sobresaltos viales.

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