ERIK GALICIA LOZANO

Entre calles que al menos en apariencia carecen de mantenimiento, limpieza y seguridad, Coyoacán sobrevive y miles de turistas siguen visitando su Centro Histórico y enamorándose de este sitio tradicional.

Ese es uno de los motivos por los que vecinos de “el lugar de coyotes” piden que la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, actúe para que se declare a Coyoacán como Patrimonio Histórico Intangible de la Ciudad de México.

Foto: David Polo / Cuartoscuro

Durante un recorrido, tanto vecinos como visitantes ven con buenos ojos que un lugar tan icónico reciba la atención que merece, pues a pesar de los esfuerzos de la actual administración de Coyoacán prevalecen problemas, como el relacionado con la limpieza.

Mario Salazar, propietario de un pintoresco establecimiento, señala una bolsa negra que alguien dejó cruzando la calle. Advierte que el problema “no es por falta de servicio de limpia, ya que el camión de la basura pasa todos los días sin falta a las nueve y hay dos boteros que recorren la colonia en la tarde”.

“En realidad la situación es que los servicios están rebasados, y aunque pongan policías o recorran los camiones de basura las calles lo cierto es que no faltan quienes egoístamente sacan la basura y simplemente la dejan en las calles”, comentó molesto.

Foto: Isaac Esquivel / Cuartoscuro

“Y mira no necesito muchos ejemplos, aquí a dos casas un vecino renta su patio para fiestas, y bueno no está mal pero al día siguiente deja sus bolsas de basura en la calle. No es capaz de esperar al camión o a los boteros”, acusó.

A ello se suma un cierto ambiente de falta de civilidad. “Aunque yo creo que eso es un problema que afecta a toda la ciudad”, agregó Mario al narrar que poco antes dos vehículos casi se estrellan en el cruce de Tata Vasco y Francisco Sosa por conducir a alta velocidad, aunque son calles empedradas o adoquinadas.

Viveros de Coyoacán. Foto: Libre en el Sur

Y los ladrones, como en todos lados, no podían faltar, comentó Francisco Monzalvo, cliente de un restaurante con vista a la Plaza de Santa Catarina, quien estacionó su coche en la calle de Progreso y Tata Vasco.

“Aquí no hay cristalazos, los amantes de lo ajeno simplemente doblan el marco de las puertas y meten las manos. Ahora sale más caro porque no se trata de cambiar el cristal, sino de hojalatear toda la puerta”, alertó luego de explicar que hace un mes fue víctima de dicho robo.

Foto: Mario Jasso / Cuartoscuro

La zona está llena de agentes entre cruces y avenidas, pero los delincuentes simplemente los tienen monitoreados y aprovechan cuando se alejan o cambian de turno para cometer sus fechorías, agregó Angélica mientras disfrutaba un café dentro de la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles.

Ante ello, opinó que sería no sólo de mucha ayuda sino que ya es algo que Coyoacán se merece, por el gran atractivo turístico e histórico que tiene, agregó Joaquín quien acompañaba a Angélica con un capuchino.

“¿Qué no Coyoacán es ya patrimonio cultural? Y si no lo es ya debería serlo desde hace mucho”, manifestó Yareth, quien trabaja como encargado de un restaurante.

Y es que para muchos lugareños, como Claudia y Aleza, Coyoacán es ya, por sí mismo, un patrimonio cultural por sus colores y sus sabores.

Lo mismo comparten Katya, Adela y Jazmín, quienes entre risas discutían el cambio por comprar tres bebidas en un tradicional café de la calle Cuauhtémoc.

“La verdad me sorprende que Coyoacán no sea patrimonio cultural, yo creí que ya lo era hace mucho”, comentó Katya. Jazmín agregó: “lo único que a veces se pone feíto son los alrededores, como en Viveros. Luego suelen asaltar mucho a ciertas horas a la salida del Metro”.

Y qué decir del último vestigio del Río Magdalena, cuyas aguas terminan en el Callejón del Río, a un costado de la Capilla de San Antonio de Padua, para desaparecer en el drenaje a orillas de Viveros.

Aunque dicha capilla y el fragmento del río aparecen en muchas litografías de época, hoy su cauce suele estar rodeado de bolsas de desperdicios a pesar de los letreros que invitan a los visitantes a “no tirar basura”.

“No dura mucho tiempo limpio. Por mucho que pasen los del servicio de limpia al día siguiente vuelven a tirar basura”, sostuvo Liz Lobardero, quien trabaja en una notaría en las cercanías de la calle Progreso.

“Creo que a Coyoacán le ayudaría mucho que lo declararan Patrimonio Histórico, porque entonces le darían la atención que se merece y que es mucho mayor de lo que imaginan, ya que mucha gente viene y visita el lugar todo el tiempo”, aseguró.

 

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