POR VÍCTOR MANUEL JUÁREZ CRUZ

Si el objetivo, misión u horizonte del próximo gobierno capitalino, a entrar en funciones a partir del 1 de diciembre, es la sustentabilidad y la vanguardia en el uso de la ciencia y la tecnología, el principal reto será el manejo, uso y cuidado del vital líquido: El agua tan deseada como escasa ya en la megalópolis.

El reto es tan simple como evitar que nos inunde y hasta ahogue en épocas de lluvias, como las torrenciales que nos azotan en la actualidad, o bien, que no falte o escasee como sucede en las épocas de estiaje, o cuando hay insuficiencias en su suministro por fugas o reparaciones en el principal proveedor que es el Sistema Cutzamala.

En estos días de torrenciales aguaceros, calles y avenidas se convierten en verdaderos ríos que arrastran basura, desperdicios y hasta automóviles. Muchos de estos aguaceros ya han cobrado vidas  humanas, en el arrastre de sus corrientes. Verdaderos tapones de basura impiden su fluir y drenaje. Nos ahogamos e inundamos y poco hacemos, los ciudadanos, para evitarlo. Cada día generamos y acumulamos más y más basura, que arrojamos a la vía pública.

Foto: Cuartoscuro

Empero, de suyo grave lo anterior, ahora debemos enfrentar la fuerte e incontrolable extracción del agua a profundidades nada recomendables para la sustentabilidad y el equilibrio urbano. Cada día las perforaciones para la edificación de construcciones ciclópeas es más profunda, cada una de estas gigantescas edificaciones demandará enormes cantidades de agua para satisfacer la sed de sus habitantes. Nos olvidamos que el agua es poca y se agota gota a gota.

Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han puesto el dedo en el reglón y advierten:

“Los fenómenos de hundimiento generalizado del terreno y fracturas del subsuelo cada vez más frecuentes en varias ciudades y regiones del mundo fueron incorporados por primera vez al catálogo internacional de peligros geológicos” señaló Dora Carreón Freyre investigadora del Centro de Geociencias de la UNAM.

En un comunicado de prensa de la máxima casa de estudios y recogido por diversos medios, la especialista, quien preside un grupo de científicos que logró llevar el tema a la agenda mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura, advirtió que la extracción excesiva de agua y construcción en sitios inadecuados han provocado esos fenómenos, los cuales inciden en que los sismos puedan provocar mayores daños.

Carreón Freyre señaló que en México y otros países estamos extrayendo agua subterránea de manera excesiva y cada vez de zonas más profundas Eso tiene fuertes consecuencias, la principal es la subsidencia hundimiento generalizado del terreno.

“En el país prosiguió casi toda la infraestructura está diseñada para extraer el líquido subterráneo Necesitamos cambiar el paradigma con las agencias que administran el agua. Es grave que actualmente tenga menos costo un metro cúbico de agua de pozo obtenido a 300 metros de profundidad, que un metro cúbico de agua tratada. Por ahí tenemos que empezar”.

Carreón explicó que una vez que se deformó el subsuelo por la extracción de agua de los poros no es posible que se vuelvan a rellenar. No es un material elástico,  una vez que se deformó no hay manera de revertirlo.

La científica  especializada en fenómenos geofísicos, expuso que estos fenómenos suceden en la Ciudad de México, Querétaro, Toluca, Celaya, Morelia, San Luis Potosí, Aguascalientes, Mexicali y Durango. Aunque el fenómeno no es privativo de México, pues a nivel internacional se observa se repiten en: Estados Unidos, China, Indonesia,  Holanda e Irán.

Y aquí lo grave y a lo que todos han restado importancia, “los fenómenos de subsidencia y el fracturamiento pueden causar desastres tan relevantes como los que provocan los sismos, inundaciones y erupciones volcánicas, pues el efecto que tienen en la degradación de la estructura urbana generalmente muestra daños graves y de seguridad.

O sea que amén de que vivimos en una zona sísmica, que ha provocado nuevas grietas subterráneas y hacen del piso capitalino una enorme gelatina a lo largo de una línea que corre de norte a sur de la ciudad, de que vivimos al pie de un volcán en activo, nos exponemos más al excavar más y más profundo para buscar agua y poner los cimientos de gigantescas construcciones, que demandaran agua.

Y pese a todas las tragedias vividas en la capital del país no avanzamos en una cultura que nos haga más resilientes a los efectos de la naturaleza y nuestro suelo. En el caso del agua debemos avanzar a una mejor tecnología de su captación y recolección, tratamiento de la misma para usos domésticos. Debemos también, y esto será impostergable para el nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum trabajar en: medidas de prevención, redes de monitoreo programas de evacuación y zonificación de riesgos.

En verdad somos muy vulnerables, pero nos negamos aceptarlo y no sentimos con derecho de acabar con la naturaleza y sus recursos. El agua es vital, es vida.

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