EL ÁLBUM / El futbol en México (segunda parte)
Fotos del Archivo Casasola.
Del auge de los estadios de madera al nacimiento de los grandes recintos de concreto que transformaron el futbol mexicano

ADRIÁN CASASOLA
Tal y como lo comentamos en la anterior oportunidad, poco a poco el futbol comenzó a ganar adeptos en la Ciudad de México y en otros puntos del país, como Veracruz, Jalisco e Hidalgo. En la capital, el empuje y la tenacidad de la colonia española dieron como resultado el desarrollo exponencial de este deporte, al construir andamios y enormes estructuras de madera para crear los primeros estadios dentro de la ciudad.

Es así como el estadio del Club España, en 1926, albergaba en ambas tribunas a más de 15,000 espectadores y, hacia 1936, el estadio del Club Asturias tenía capacidad para más de 38,000 personas. Ambos fueron mudos testigos de enfrentamientos entre equipos como América, Marte, Necaxa, Chivas, Pachuca y, obviamente, los propios clubes que fungían como locales.
En marzo de 1939, un partido que terminó empatado entre Necaxa y Asturias, luego de que fuera lesionada la estrella necaxista Horacio Casarín, provocó la ira en las tribunas. En protesta, los aficionados del equipo visitante comenzaron a lanzar periódicos prendidos con cerillos, lo que provocó un incendio monumental y redujo el estadio a cenizas en tan solo tres horas.

Este suceso llevó a replantear la construcción de estadios de madera y a impulsar la innovación arquitectónica mediante el diseño y la edificación de recintos hechos de concreto. El primer estadio de futbol de este tipo fue el de la colonia Noche Buena, ubicado junto a la Plaza México, construida un par de años antes. Dicho inmueble fue sede de equipos como Atlante, América y Cruz Azul.

Sin embargo, debido a las altas rentas que exigían sus propietarios, los equipos decidieron regresar a jugar al estadio construido en 1940 por el Club Asturias, cuya renta era más económica. Fue entonces cuando, en 1948, el empresario Moisés Cosío adquirió dicho estadio únicamente para cerrarlo y forzar a todos los equipos a jugar en el estadio de concreto, que se encontraba al borde de la quiebra.
Es evidente que, con el paso de las décadas, se construyeron estadios bellísimos y con una historia que actualmente resulta envidiable en cualquier parte del planeta. En la siguiente entrega hablaremos del Estadio México 68, creado para los Juegos Olímpicos de ese año, y, evidentemente, del recinto que en unos días se convertirá en el único estadio del mundo en ser anfitrión de una Copa del Mundo por tercera ocasión: el Estadio Azteca.

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