Cruz Azul gana rotundo su décimo campeonato
Foto: daniel Augusto / Cuartoscuro
La Máquina conquistó su décima estrella en territorio universitario y dio el golpe definitivo contra el estigma histórico de la “cruzazuleada”.
STAFF / LIBRE EN EL SUR
Cruz Azul conquistó el Clausura 2026 y dio quizá el golpe más fuerte contra el viejo estigma de la “cruzazuleada”, al imponerse en una final emocionalmente asfixiante frente a Pumas UNAM, en Ciudad Universitaria.
Con su décimo campeonato de liga, Cruz Azul se consolidó en el tercer escalón histórico del futbol mexicano, sólo por detrás de Club América y del dúo conformado por Club Deportivo Guadalajara y Deportivo Toluca Fútbol Club, reafirmando además el resurgimiento de una institución que durante años cargó con el peso simbólico de la llamada “cruzazuleada”.
La serie llegó completamente abierta al Olímpico Universitario luego del empate 0-0 en la ida, disputada en el Estadio Ciudad de los Deportes, donde los auriazules resistieron gracias a una actuación decisiva de Keylor Navas.
El contexto alrededor de la final ya venía cargado de tensión. La rivalidad entre ambos clubes había escalado en semanas recientes por el uso de Ciudad Universitaria como sede temporal celeste y por declaraciones cruzadas entre jugadores y directivos. Incluso el defensa brasileño Nathan Silva calentó el ambiente al declarar que Cruz Azul “no tiene estadio” y que Pumas les había “ayudado” al prestarles CU.
El encuentro definitivo terminó rompiéndose precisamente alrededor de Nathan Silva.
El defensor universitario fue expulsado y dejó a Pumas con diez hombres en uno de los momentos más delicados del partido, situación que modificó por completo el cierre de la final y permitió a Cruz Azul asumir el control territorial y emocional del encuentro.
No existe corroboración sólida y verificable, al momento, de una segunda expulsión que haya dejado a Pumas con nueve futbolistas. La información confirmada en fuentes disponibles es únicamente la roja a Nathan Silva.
La Máquina terminó imponiendo su experiencia y serenidad en un partido que parecía diseñado para reabrir viejos traumas del club: estadio hostil, máxima presión y recuerdos inevitables de finales perdidas. Pero esta vez el equipo no se desplomó.
El campeonato además consolidó el inesperado proceso encabezado por Joel Huiqui, quien tomó el mando tras la salida de Nicolás Larcamón y llevó a Cruz Azul hasta el título en apenas semanas.
La coronación tiene un peso simbólico enorme para el futbol mexicano.
Durante décadas, “cruzazulear” dejó de ser sólo una referencia deportiva y se convirtió en expresión popular para describir derrotas absurdas o derrumbes en el último instante. Ni siquiera el título de 2021 había eliminado completamente esa narrativa.
Ahora el escenario parece distinto. Porque Cruz Azul ganó justamente el tipo de partido que antes perdía: una final cerrada, cargada de presión psicológica, en territorio rival y bajo el peso de su propia historia.
La Máquina levantó así su décimo campeonato de liga y comenzó también a desmontar una de las maldiciones culturales más persistentes del futbol mexicano.

















