DINORAH PIZANO OSORIO

Una de las condiciones objetivas que privan en la sociedad mexicana de la actualidad radica en los altos grados de malestar respecto a lo que se recibe por parte de una arena político-gubernamental que se percibe carente de las suficientes respuestas para la cantidad de demandas que todos los días genera un país con más de 100 millones de habitantes.

Aquello que conocemos como cohesión social guarda un estatus de distensión, que aun no de ruptura. Pero el tiempo apremia, pues todos los días la población enfrenta exclusión de todo tipo, desigualdad, violencia, componentes todos que derivan en zozobra y colocan en entredicho, por mencionar un elemento, la importancia de la representación en la democracia.

Entre las alternativas que otros países pusieron en marcha y que al día de hoy permiten observar mayores grados de sociabilidad, se encuentra la participación ciudadana. Elemento concreto y que requiere de fortalecimiento a nivel de práctica para que sea un asunto cotidiano, hacer política al nivel más específico, concentrado y respecto a todos los temas posibles, constituye un reducto digno de tomar en cuenta si aspiramos a construir tantos pactos sociales como espacios encontremos.

Foto: Especial

Por mencionar un ejemplo específico, tenemos en las publicaciones con determinado grado de periodicidad, y desde los espacios de la ciudadanía, la posibilidad de establecer una narrativa con el mayor apego a la realidad que nos permita comunicarnos con otras expresiones, colonias, barrios, y que nos dote de un sentido de identidad para dejar testimonio de todo aquello que acontece y merece ser contado.

Un periódico desde, por y hacia la ciudadanía sin duda abonará en la construcción de herramientas, capacidades y habilidades, pues propicia aprendizajes tácitos, además de ser un punto de partida para la organización vecinal. En su artículo del mes de junio para la revista Nexos, el profesor Claudio Lomnitz enfatiza que “Otra dimensión, menos comentada quizá, es el potencial pedagógico que tiene el periódico como ejemplo de discusión pública democrática, juntando en sus páginas editoriales a escritores con puntos de vista y formaciones deliberadamente contrastantes”.

Es decir, si trasladamos lo anterior a los cauces ciudadanos, imaginen el potencial que tendrían las discusiones respecto a asuntos cotidianos como el agua, drenaje, gestión de basura, construcciones, el debate sería amplio y enriquecedor. Se trata en suma de ampliar el espectro de lo público. Nuestra ciudad tiene una profunda vocación democrática, misma que debe evolucionar, vigorizarse y crecer, pues la práctica política es la única forma de dirimir con justicia las problemáticas y circunstancias que cruzan de manera transversal a la sociedad en su conjunto.

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francisco

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