POR ISABEL CHAVARRÍA

El capitalismo busca, a toda costa, deshumanizar, cosificar a las personas, para que sea más fácil manejarles. Se busca que las y los trabajadores tengan cada vez menos derechos laborales, y por lo tanto, resulte más barato su trabajo y generen así más ganancias para la empresa. Igualmente se busca que las y los consumidores, inmersos en la ansiedad que genera el capitalismo, busquen a toda costa dejar de ser una “cosa” y persigan la publicidad engañosa de consumo, en la que tendrán la ilusión que su estatus social crecerá por ser “reconocidos” como personas al consumir ciertas marcas u objetos.

De esta manera, la lucha contemporánea es la de no permitir a los grandes empresarios, transnacionales, a los monstruos capitalistas, invadir el dominio del Estado y convertir la políticas del Estado en “La Política de las Empresas”, que es de enriquecimiento para unos cuantos y explotación desenfrenada y pobreza para la mayoría. La lucha es contra la deshumanización, la cosificación, la explotación. Todo aquello que haga parecer que las personas no tienen importancia, que se les puede matar, explotar, violar, tratar como cosa sin se vea en ello ninguna gravedad.

El capitalismo utiliza varios brazos con distintas estrategias para la deshumanización; por ejemplo, ¡ secuestra a la democracia y se apodera de los mecanismos de Estado y los vuelca a favor de los intereses financieros. Desde dentro, se cambian las leyes creadas a favor de los trabajadores por leyes que se inclinan a favor de los empresarios, aprobando así, desde el Estado, la explotación de los primeros.

Al apoderarse de estos mecanismos también se le da un giro a las decisiones sobre la explotación de los recursos de un país y la participación de los pueblos originarios en la toma de decisiones en esta explotación. Otro brazo se alarga hacia el patriarcado y la imagen de las mujeres como una “cosa” qué explotar, como una “cosa” que carece de voluntad y derechos, que no es persona. Esto también sucede con la niñez, en lugares como África.

En México, la explotación de la niñez sin una legislación que les proteja, también es un brazo capitalista a favor de la deshumanización. Vemos, entonces, que también la exclusión dentro de las leyes de protección es otra manera de deshumanizar, por eso, en los últimos años, los indígenas y mujeres han enfatizado tanto sobre el hecho de ser mencionadas y mencionados en la ley. Un sin fin de brazos, a manera de araña que va tejiendo lentamente nuestro abismo, se mueven alrededor nuestro, pero del brazo en que ahondaré es uno que parecería nimio, sin importancia, y es, sin embargo, poderoso: la basura como elemento que deshumaniza o cosifica a las personas.

Basural en los `parques de la demarcación. Foto: Especial

 

Para entender este proceso de deshumanización, primero debemos saber: ¿Qué es la basura?  Es el desperdicio, residuo o material no deseado que se produce a raíz de la cadena de producción y consumo. Podemos clasificarla, dependiendo de su origen:, “domésticacomercial, industrialhospitalaria, o resultado de actividades de construcción y demolición, o de exploración espacial”1.

He aquí las palabras fundamentales para entender el proceso de deshumanización que se da por la basura: La basura es un “MATERIAL NO DESEADO”. Es decir, lo último, de lo último, de lo último de la cadena de Producción-Consumo.

En los lugares de privilegio económico en nuestro país podemos darnos cuenta que la basura no es un problema sanitario (aclaro que en nuestro país, porque en los países avanzados, el reciclaje e incluso la generación de basura es un tema que se ha trabajado de forma exhaustiva y se le controla, no así en México).

La basura no se ve en parques ni jardines de colonias pudientes. Sin embargo en colonias pobres, en la periferia y lugares como el Bordo de Xochiaca, donde hay una nula planificación y regulación sobre la basura, se la ve por todos lados. El ejemplo más claro de deshumanización por la relación con la basura, es en el Bordo de Xochiaca; la gente vive entre basura, es una situación que ni siquiera se cuestiona, ya que la gente es de escasos recursos, y como se sabe, en México, la gente de escasos recursos también se convierte en “MATERIAL NO DESEADO”, por tanto, que la gente de escasos recursos viva entre basura no es grave.

Es aquí dónde vemos claramente cómo las personas se convierten en una “cosa”, se deshumanizan, al grado que el gobierno mira para otro lado, a pesar, no sólo de los Derechos de las personas expuestos en la Constitución, si no  de los acuerdos internacionales firmados sobre Derechos Humanos y Medio Ambiente

Hace unos meses tuve la oportunidad de asistir a uno de los FAROS que está en el Bordo de Xochiaca y los gases de la basura me intoxicaron, parecía como si tuviera gripe y gastritis. ¿Cómo se puede vivir así? ¿Cómo pueden nuestros gobernantes permitir que la gente se acostumbre a vivir así? Vi gente viviendo entre basura, terrenos enormes cubiertos de basura, por donde caminan mujeres solas. Personas que se han deformado físicamente (y no es una metáfora, estoy hablando de forma literal), acostumbradas a esconderse en los rincones.

No hay un plan para la construcción de sus casas, todo está improvisado con blocks o con basura. La gente se acostumbra a cualquier migaja que se les da. ESA ES LA DESHUMANIZACIÓN. Las personas se saben “cosas” y ya no piden que sus derechos sean respetados. El derecho a tener una vida digna, como lo dice el artículo 4to de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La Ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución. Toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar. El Estado garantizará el respeto a este derecho.

El daño y deterioro ambiental generará responsabilidad para quien lo provoque en términos de lo dispuesto por la ley.” ¿Y qué pasa cuando es el mismo Estado quien ha provocado este daño por omisión? Daño a las personas y al medio ambiente. Señala Gaspar Mairal hablando de la relación de medio ambiente y la antropología:

“En general cabría afirmar que las Administraciones responsables […] ignoran cualquier consideración sociocultural y sólo si hay una eficaz presión política por parte de las poblaciones afectadas, llegan a considerar este extremo […] no se llevan nunca a cabo estudios de impacto social, y si la declaración de impacto ambiental es hoy una exigencia legal previa en todas estas obras, la investigación social es ignorada y a veces menospreciada.”2 ¿Por qué la administración del PRI y el PAN no cambió esta política sobre la basura, sobre la deshumanización en los vertederos de basura?

No olvidemos también los ríos que pasan por comunidades indígenas, como en el norte de México, que son el único acceso de agua de la población y que están contaminados por empresas sin ningún castigo o multa por parte del gobierno, porque como dijimos anteriormente, el Estado está sujeto a los intereses financieros y no al bienestar de su población. Pero, “no importa” porque son pobres, “no son personas”, no tienen agua que les llegue por una tubería, entonces, ¿qué importa?. De nuevo la deshumanización, de nuevo dejas de importar si no tienes dinero y no puedes entrar en la cadena de Consumo, y te conviertes en un vertedero de basura humana.

En la India sucede lo mismo, la casta que se encarga de la basura, la más baja en la pirámide, vive en situaciones deplorables de salubridad y deshumanización. Aquí en México existe ese mismo sistema de castas, no se dice, pero es muy claro que no se verá jamás en la casa de un millonario, montones de basura acumulada.

La gestión de la basura es una parte importantísima en su ciclo. Quienes deberían ser responsables directos de su gestión son: En primer lugar, LAS EMPRESAS QUE PRODUCEN ESTA BASURA, que deberían tener en los lugares de venta, espacios para el reciclaje de sus propios productos; en segundo lugar, y empapados de conciencia y educación ambiental, los consumidores;  y en este mismo lugar, el Estado o las empresas que se encargan de su reciclaje (como sucede en otros países donde se ha privatizado su gestión). Pero, no sucede así en México. Y aunque se sepa que debe “depositarse la basura en los lugares previstos por la administración local para su recolección y posterior canalización, bien a vertederos, rellenos sanitarios o plantas de separación o reciclaje”1 . Esto no sucede en la Alcaldía Benito Juárez, que ha destinado a los Parques y Jardines de la entidad a que se conviertan en vertederos  de basura, especialmente los fines de semana en que nadie se hace cargo de su gestión. Esto sucede en Parques como:

A pesar de las quejas de los vecinos de dichos parques, ya que al ser vertedero “oficial” de la alcaldía, otros vecinos tiran ahí su propia basura, desde llantas y material de construcción, hasta basura orgánica, sin que la propia Alcaldía ejerza multas, porque, claro, ¿cómo aplicar una multa si ellos mismos están utilizando el parque como vertedero de basura?. Se le ha pedido a el área de Servicios Urbanos de la Alcaldía, se resuelva esta situación, ya que se niegan a tener un lugar específico (vertedero) para tratar los residuos y hacer su gestión –cosa, que dicho sea de paso, están forzados a hacer porque los Parques y Jardines, por ley son espacios de recreación, no pueden utilizarse para otros fines, muchos menos como vertederos de basura.

Sin embargo, la Alcaldía sigue haciendo caso omiso a los reclamos de los vecinos en la demarcación, que ya dan cuenta de ratas y otros problemas sanitarios a raíz de esto. ¿Será acaso que quieren deshumanizarnos? ¿Será que prefieren gastar en re hacer banquetas (aunque estén en buen estado), en hacer fuentes en parques en los que la Ley Urbanistico Arquitectónica lo prohíbe, en comprar juguetes a niñas y niños el 30 de abril para hacerse propaganda, que gastar en gestionar la basura y tener un vertedero para evitar un problema sanitario?

El Licenciado Benignos de Servicios Urbanos, aseguró que buscaban que la iniciativa privada se hiciera cargo del cuidado de parques, jardines e incluso camellones de la demarcación. Ya, en algunos camellones en Vértiz, así como en el Parque Tlacoquemécatl, se hace realidad esta idea. Entonces, ¿por qué pagamos impuestos si no es para el cuidado de nuestros Parques y Jardines? Igualmente, la seguridad deja mucho que desear, esta alcaldía es la que ha tenido mayor alza en el índice de delincuencia en los últimos años.

Tampoco quieren gastar en seguridad. Han puesto lámparas a los vecinos para tener mejor alumbrado y evitar asaltos, luz que pagan los propios vecinos. Entonces, ¿somos “cosas”?, no merecemos seguridad ni lugares de sano esparcimiento. ¿Será acaso que la Alcaldía Benito Juárez quiere deshumanizarnos para seguir “reinando” y hacer negocios de construcciones desmedidas? ¿Será que el capitalismo deshumanizador nos seguirá abrazando hasta asfixiarnos? ¿Será?

[1]1.- https://www.significados.com/basura/

2.- GASPAR MAILAR BUIL, “Antropología aplicada al riesgo” en Revista de Antropología Aplicada, Instituto de Antropología de Barcelona y Sociedad Española de Antropología Aplicada, num. 1, Barcelona 1996, p. 123

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