POR RICARDO J. JIMÉNEZ

El 18 de octubre de 2019 se realizó el Conversatorio “Mujeres y la Lucha Anticorrupción: Una Perspectiva desde la Escala Local”, en el Centro de Estudios Municipales y Metropolitanos (CEMM) de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM. 

Participaron autoridades del Estado de México del Poder Legislativodel Sistema Estatal Anticorrupción, representantes de los Comités de Participación Ciudadana de los Sistemas Estatales Anticorrupción de Puebla y Colima, representantes del Instituto Electoral de Oaxaca, Instituciones educativas, asociaciones civiles, activistas, ciudadanía en general y el Titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP.   

El Conversatorio fue importante en tanto que situó diversas interrogantes dentro de la vinculación entre género y corrupción y contribuyó vislumbrar algunos ejes de trabajo futuros, tanto para los actores sociales como gubernamentalesEn ese sentido queda claro que la existencia y promoción de marcos regulatorios a favor de las mujeres, si bien asienta esquemas positivos a su favor, el problema radica en su implementación y en la adopción de éstos en la práctica diaria de las mujeres y de las instituciones que deben protegerlas y hacerlas valer. No se trata sólo de establecer leyes, sino de construir instituciones desde una perspectiva de género. 

Entre las interrogantes centrales del Conversatorio estuvieron: ¿Qué se está haciendo a favor del combate a la corrupción desde una perspectiva de género?, ¿Qué se hace a favor de los derechos de las mujeres y su vinculación contra la corrupción?, ¿Qué tanto están empoderadas las mujeres en los espacios y mecanismos de toma de decisiones, en especial, en el ámbito localpor ejemplo, en los sistemas anticorrupción? 

Se presentaron diversas perspectivas e iniciativas que se están generando en la escala estatal, tanto en el Estado de México, como en otras entidades del país. En ese sentido, se abre la necesidad de seguir profundizando la reflexión y estudiando la relación entre mujeres y corrupción, no sólo desde la perspectiva de cómo la corrupción afecta de manera diferenciada  a la calidad de vida de las mujeres, sino en cómo dentro de las instituciones como los CPC, se carece de una perspectiva de género y de igualdad. 

Es necesario también profundizar estrategias para inhibir y eliminar las redes de corrupción del crimen organizado, en especial la trata de personas, y especialmente de mujeres, cuya situación es una manifestación de la relación entre corrupción y género a escala global. 

En el caso de los sistemas estatales anticorrupción se debe profundizar sobre su integración y el papel que juegan las mujeres en ellos, en especial, en los Comités de Participación Ciudadana. En ese sentidose hace énfasis que si bien son instituciones nuevas, su diseño y funcionamiento no presenta una perspectiva de género, ni tampoco desarrollan políticas públicas que liguen el tema de género con la anticorrupción. 

Es un hecho que la incorporación de las mujeres a los espacios en la toma de decisiones significa un replanteamiento de la correlación de poder, y por ende, pone en entredicho las prácticas machistas en la forma de operar de diversas instituciones. El dar mayor poder a las mujeres en la vida pública y en la toma de las decisiones podría ser una estrategia que posibilite enfrentar la corrupción “desde otra perspectiva más efectiva 

Es importante que la voz y los planteamientos de las mujeres tengan eco en los CPC y en los SEA, de otro modo, estas instancias quedaran fuera de las nuevas reglas de la equidad y la inclusión, y se situarán como instancias cerradas a los sectores en situación de vulnerabilidad.  

Hay que buscar la construcción de buenos gobiernos locales, que establezcan las condiciones para mejorar la calidad de vida de las mujeres, en especial, en lo que respecta  a la calidad de los servicios públicos básicos. La violencia de género y la corrupción tienen claros vasos comunicantes que deben romperse, de tal forma que se reorienten los espacios públicos hacia una lógica de seguridad e integridad de las mujeres, pero también que las instituciones y los gobiernos mantengan una perspectiva que no sólo miren a la ciudadanía en lo general, sino que tenga una perspectiva a favor de las mujeres respecto a los servicios, programas, políticas y espacios públicos  

Foto: Galo Cañas / Cuartoscuro

Finalmente, se deben considerar preguntas clave para incorporar la perspectiva de género en las políticas y programas anticorrupción: • ¿Se benefician las mujeres y los hombres por igual de una política anticorrupción, y cómo podemos saberlo? • ¿Se toma en cuenta a las mujeres o se les pregunta su opinión sobre las políticas anticorrupción? • ¿Las mujeres acceden a la información respecto a la política anticorrupción? Sí/No ¿Por qué? • ¿Las mujeres tienen voz y voto en la toma de decisiones sobre las políticas públicas anticorrupción? • ¿Hay oportunidad de involucrar a organizaciones de mujeres en los trabajos de los CPC?   

 

 

comentarios

francisco

Website:

Recent Posts