Ciudad de México, octubre 22, 2021 08:10
Opinión Rebeca Castro Villalobos

Nuestro Cristo Rey

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La imagen se encuentra 150 metros más alto que Machu Picchu, ubicado a dos mi 579 metros sobre el nivel del mar. Es el Cristo más grande del mundo hecho en puro bronce. La estatua mide 20 metros y pesa 80 toneladas. El del Cubilete es el tercer recinto religioso más visitado a nivel nacional, después de la Basílica de Guadalupe y el santuario de  la Virgen de San Juan de los Lagos…

POR REBECA CASTRO VILLALOBOS

El pasado fin de semana mi querido hermano Jorge nos contó a mi madre y a mí que después de mucho tiempo acudió a escuchar misa al Santuario de Cristo Rey -para muchos todavía el “del Cubilete”. Entonces, me remonté a la última, quizás de las pocas veces que acudí a ese sacrosanto lugar.

Yo fungía entonces como reportera en el diario en que trabajaba, en Guanajuato. En ese tiempo, por malos entendidos entre el gobernador y su servidora durante una gira a la Habana (al considerar que yo era parte del área de Comunicación Social del Congreso del Estado), fue que el director del periódico decidió que dejara de acechar a los Legisladores locales, porque me identificaban con ellos, para ir atrás del Mandatario estatal.

Así lo hice…era una mañana del 25 de enero de 1992 cuando me trasladé a las seis de la madrugada con el convoy de Prensa del Gobierno del Estado, en medio de un horrendo frío que ni mi apapachada chamarra exprofesa para climas extremos no logró calmar. Ya nos advertían el chofer y copiloto que desde el entronque en Silao para el Cerro, era un camino de una sola vía. Empero por haber ese día una peregrinación que anualmente hacen jóvenes de distintas partes del país, organizado por el Movimiento Testimonio y Esperanza, si mal no recuerdo presidido por el entonces gobernador de Morelos, Marco Antonio Adame: eran cientos los camiones que intentarían llegar lo más cercano al monumento de Cristo Rey, donde se celebraría un evento religioso, aunque finalmente resultó político.

Aunque quiso pasar inadvertido, el entonces gobernador Carlos Medina Plascencia, de extracción panista, se presentó durante la celebración eucarística que se realizó ante un atiborrado santuario. No sólo fue hacer acto de presencia, como un católico más, sino que tomó el micrófono para dirigirse a las juventudes ahí reunidas. Por cierto, en un largo discurso que yo ya no veía la hora que terminara para regresar a la camioneta y retachar al terruño. ¡Todavía tendría que escribir la nota informativa del evento!

Nunca imaginé la cantidad de personas (jóvenes en su gran mayoría) que a bordo de autobuses o microbuses hicieron largas filas para el retorno, mismo que inició a las tres o cuatro de la tarde, para llegar al terruño pasadas las nueve de la noche, cuando sin ese tráfico descomunal se pudo haber hecho en menos de media hora. Claro que mandé mi información destacando, como todos los medios locales, estatales y nacionales, lo que representó la presencia e intervención del entonces Mandatario estatal. No recuerdo, y ni siquiera tengo una copia de la edición del día siguiente; pero no era nada alentadora para Medina Plascencia.

El tema de Cristo Rey no terminó ahí. Mucho tiempo después, en 2012, fue uno de los lugares incluidos en la visita de Joseph Ratzinger a México, (Benedicto XVI) pues a decir del entonces Nuncio Aposótlico, Chrisophe Pierre, “para los católicos mexicanos la áagen de Cristo Rey del Cubilete reviste de gran valor espiritual…” (Proceso, 11 de marzo del 2012).

Para muchos detractores, la visita de Benedicto XVI, lejos de ser ”espiritual” tuvo un tinte político y electoral, pues el primero de julio siguiente se llevaron a cabo las elecciones federales y a principios de marzo el Senado discutió la reforma al artículo 24 Constitucional, para otorgar amplias posibilidades de acción pública al clero.

En fin, mi intención no es polemizar acerca de ello, sino de valorizar lo que ahora admiro y se encuentra por estos lares del país y uno de ellos es precisamente el Cristo Rey, del cual en el portal Desde la Fe relata que en noviembre del 1919, el entonces obispo de León, Guanajuato, monseñor Emeterio Valverde, de visita en Silao, contemplaba desde su ventana el Cerro del Cubilete (Único monte de los alrededores cuya altura es de 2 mil 661 metros sobre el nivel del mar y 800 metros sobre la llanura de Bajío). Pensaba el presbítero lo bonito que sería ascender y oficiar en su cima una misa y comentó la idea con algunos amigos, miembros de la Sección Adoradora Nocturna del Santísimo Sacramento, cuyo presidente propuso dejar en la cima un monumento conmemorativo del evento dedicado al Sagrado Corazón. Según el portal, la idea gustó mucho, se recabaron fondos y el 12 de marzo de 1920, luego de celebrar misa en la cima, el obispo colocó la primer piedra del monumento.

Se encomendó la tarea a un sencillo artesano que, basado en una estatuita que le prestó un padre, labró una de tres metros de altura en cantera, sobre un pedestal de seis metros. Al mes se inauguró.

Por la tarde del día 10 de abril de 1920, el obispo y unas 20 mil personas subieron a la cumbre. Toda la noche la montaña resplandeció con las fogatas. En cuanto empezó a clarear, el obispo inició la ceremonia. Primero bendijo la montaña. La declaró ‘lugar santo’ y le cambió el nombre de ‘Cerro del Cubilete’ a ‘Montaña de Cristo Rey’. Luego bendijo el monumento, invitó a todos a consagrar el país al Sagrado Corazón de Jesús, Rey de México, y comenzó la celebración de la Misa cuando asomaban los primeros rayos del sol.

Meses después, el primer monumento se bajó para hacer uno más grande. Se invitó al delegado apostólico del Vaticano a colocar la primera piedra. La respuesta del gobierno, encabezado entonces por Plutarco Elías Calles, no se hizo esperar: esa misma noche al delegado lo expulsaron del país. Luego, el 30 de enero de 1928 fue dinamitado el primer monumento, del que quedaron ilesos el corazón y el rostro de Cristo, que a la fecha se conservan en el museo del santuario.

La Iglesia solicitó permiso para realizar el segundo monumento y el presidente Álvaro Obregón nunca lo dio. Sin embargo, el obispo Valverde no quitó el dedo del renglón. Aprovechando un pasillo de la Catedral de León, mandó realizar y colocar ahí un monumento a Cristo Rey, (el tercero), que consagró el 11 de enero de 1938.

Años después se decidió hacer discretamente un monumento que pudiera colocarse en la cima de la montaña. Éste se realizó en poco tiempo. Consistía en una columna de nubes en cuya punta estaba la figura de Cristo Rey. Fue transportada en partes, inaugurada el 10 de abril de 1942 y donada pocos meses después a la ciudad de San Luis de la Paz, Guanajuato, cuando el presidente Ávila Camacho dio luz verde para realizar en la cima de la montaña no sólo un monumento sino un santuario.

A 26 años de que todo comenzara, monseñor Valverde puso la primera piedra del actual santuario, el 11 de diciembre de 1944. Su bóveda representa la tierra y es base de la monumental estatua de Cristo Rey en bronce, de 20 metros de altura. Para recabar fondos, la cabeza fue llevada en camión por todo el país en una ‘giramisionera’ que animó conversiones.

El Cerro fue un volcán en activo y es mencionado en famosa canción mexicana.

Si todo lo anterior no los anima a visitar este monumento hay otras razones que quizás les interese: Se encuentra a 150 metros más que Machu Picchu, en Perú, ubicado a dos mil 579 metros sobre el nivel del mar. Este Cristo es el más grande del mundo hecho de puro bronce. La estatua mide 20 metros y pesa 80 toneladas, está hecho por manos cien por ciento mexicanas. Además, es el tercer recinto religioso más visitado a nivel nacional, después de la Basílica de Guadalupe y el santuario de la Virgen de San Juan de los Lagos. El recinto en 2012 fue bendecido desde las alturas por quien ese año era el Papa, Benedicto XVI, y esa misma noche inauguró e nuevo sistema de iluminación, mismo que a la fecha desconozco si aún funciona.

A la altura del corazón del Cristo hay un altar y ahí celebran misas, sin embargo solo se oficia en él en ocasiones muy importantes. Hace apenas cinco años, en 2016, el Instituto Estatal de Ecología reveló que realmente el Cerro del Cubilete es un volcán que permaneció activo hace miles de años atrás. Se dice también que está situando justo en el centro de la República Mexicana.

Y para quienes gustan de la buena música mexicana, el Monumento es mencionado en la popular canción de José Alfredo Jiménez titulada “Caminos de Guanajuato”, concretamente, en la parte que dice: “…el Cristo de su montaña… consuelo de los que sufren, adoración de la gente…”.

Recopilo fielmente lo que nos dice esa muestra de devoción, cuando la construcción concluyó en los años 50. “Su bella y dificultosa historia prueba lo que puede la tenacidad y el amor al Señor, e inspira una declaración que es a la vez una súplica: “Cristo Rey, ¡reina por siempre en nuestros corazones!”

@FOBIA44

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