Ciudad de México, junio 8, 2026 14:26
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De un comercial de Carta Blanca a un mito mundialista: así nació la Chiquitibum de México 86

La fama le llegó a Mar Castro en segundos y la acompañó durante 40 años

Actriz y modelo, terminó siendo un símbolo del mundial de futbol.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

Cuando se habla del Mundial de México 1986, la memoria colectiva suele detenerse en las mismas imágenes: Diego Maradona levantando los brazos en el Estadio Azteca, la mascota Pique, los estadios llenos y la euforia de un país que volvía a organizar la mayor fiesta del futbol. Sin embargo, existe otro recuerdo que ha sobrevivido al paso de las décadas y que nada tiene que ver con goles o campeonatos.

Es el rostro sonriente de una joven que apareció durante unos segundos en un comercial de la cerveza Carta Blanca y que terminaría convertida en la célebre Chiquitibum.

Su nombre era Mar Castro.

Y aunque millones de mexicanos la recuerdan, pocos conocen la historia de cómo llegó a convertirse en uno de los símbolos más reconocibles de aquella Copa del Mundo.

Mar Castro no era una modelo profesional cuando fue convocada para participar en la campaña publicitaria. Diversas publicaciones coinciden en que tenía alrededor de 20 años y estudiaba Arte Dramático en la UNAM. También practicaba ballet y jazz mientras intentaba abrirse camino en el medio artístico.

La campaña de Carta Blanca buscaba aprovechar la enorme expectativa que despertaba el Mundial organizado por México. Los creativos retomaron una porra popular que desde hacía décadas formaba parte del folclor deportivo nacional: el famoso “Chiquitibum a la bim bom ba”.

La idea parecía sencilla: mostrar aficionados celebrando, cantando y acompañando el ambiente festivo que se vivía en el país.

Lo que nadie anticipó fue que la cámara encontraría una protagonista involuntaria. Mar Castro apareció apenas unos segundos en pantalla, pero bastaron para que captara la atención de millones de espectadores.

Su sonrisa, su naturalidad y la energía que transmitía terminaron eclipsando todo lo demás. El público comenzó a identificarla inmediatamente. En pocas semanas dejó de ser una actriz prácticamente desconocida para convertirse en “La Novia del Mundial”.

La campaña fue un éxito extraordinario. Su imagen apareció en periódicos, revistas y programas de televisión. La gente repetía la porra asociándola ya no sólo al futbol, sino también a aquella joven que parecía encarnar la alegría del México mundialista.

Con el paso de los años, incluso surgieron leyendas alrededor del comercial. Uno de los detalles más comentados fue la camiseta que utilizó durante la grabación. Durante años se especuló que había sido diseñada de esa manera como parte de una estrategia publicitaria.

Sin embargo, la propia Mar Castro explicó posteriormente que la realidad era mucho más simple. La prenda le resultaba incómoda porque era demasiado ajustada para ella, particularmente por el tamaño de su busto. Para sentirse más cómoda durante la filmación decidió recortarla y adaptarla. Lo que comenzó como una solución práctica terminó convirtiéndose en uno de los elementos visuales más recordados del comercial y, con el tiempo, en parte de la leyenda de la Chiquitibum.

La fama que le otorgó la campaña de Carta Blanca fue tan grande que terminó eclipsando buena parte de su trayectoria profesional posterior.

Tras el Mundial, Mar Castro continuó trabajando como actriz. Participó en producciones televisivas durante la segunda mitad de los años ochenta y apareció en la telenovela El camino secreto, una de las más exitosas de aquella época. También intervino en películas como Lamberto Quintero y A garrote limpio, buscando consolidar una carrera artística que había comenzado antes de la explosión mediática de México 86.

En el comercial del 86. Foto: Captura de pantalla

Sin embargo, el público seguía viéndola principalmente como la Chiquitibum.

La situación ilustra uno de los fenómenos más curiosos de la cultura popular: personajes que terminan siendo más grandes que las carreras de quienes los interpretan.

Durante varios años siguió ligada a la imagen creada por el comercial. Diversas referencias señalan que recorrió el país participando en actividades promocionales vinculadas a la campaña de Carta Blanca, aprovechando la enorme popularidad que había alcanzado tras el Mundial.

Con el paso del tiempo decidió alejarse gradualmente de los reflectores. A diferencia de otras figuras televisivas de la época, no construyó una presencia permanente en los medios ni buscó convertirse en una celebridad profesional. Su nombre desapareció poco a poco de la televisión cotidiana, aunque nunca de la memoria colectiva.

Mar Castro en el 2022. Foto: IG / officialmarcastro

Con los años se estableció en Los Ángeles, California. Algunas publicaciones la describen como actriz, cantante y compositora, aunque esa etapa de su vida está mucho menos documentada que el fenómeno mediático que la hizo famosa en 1986.

Sus apariciones públicas han sido esporádicas y generalmente vinculadas a aniversarios del Mundial o a entrevistas en las que recuerda aquellos días en que se convirtió, sin proponérselo, en uno de los rostros más conocidos del país.

Quizá la prueba más clara de que Mar Castro terminó convirtiéndose en un mito popular es que, cuarenta años después, sigue siendo difícil reconstruir con precisión su propia biografía.

Las publicaciones que intentan contar su historia no siempre coinciden. Algunas la describen como originaria de Monterrey; otras aseguran que nació en México pero pasó parte de su infancia en España; incluso existen referencias que la presentan como española. También hay diferencias sobre diversos episodios de su carrera posterior.

Lo que sí parece fuera de discusión es que estudiaba Arte Dramático, que tenía alrededor de 20 años cuando filmó el comercial de Carta Blanca y que aquella campaña cambió su vida para siempre.

El resto permanece envuelto en una curiosa niebla de recuerdos, entrevistas dispersas y relatos que se han ido mezclando con la nostalgia.

Paradójicamente, esa falta de certezas ha contribuido a fortalecer el personaje. Porque la Chiquitibum ya no pertenece únicamente a la historia de una actriz llamada Mar Castro. Pertenece a la memoria sentimental de México 86. Y como ocurre con los personajes legendarios, cada generación parece recordar una versión ligeramente distinta de ella.

Mar Castro como cantante. Foto: IG / officialmarcastro

Mientras los archivos conservan estadísticas, resultados y alineaciones del Mundial de 1986, la historia de la Chiquitibum sigue moviéndose en un territorio distinto: el de la memoria. Allí donde los datos se vuelven difusos, comienzan las leyendas. Y pocas figuras de México 86 habitan ese espacio con tanta naturalidad como Mar Castro. 

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