DAR LA VUELTA / La Copa Mundial de Futbol en la CDMX
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Ajolotes en un vagón del Metro. Foto: Alberto Benítez
Mientras la ciudad se pinta de morado y se llena de ajolotes, persiste el debate sobre si la prioridad debería ser la imagen urbana o la atención de los problemas cotidianos que enfrentan millones de capitalinos.
POR ERNESTO LEE
Dentro de unos días dará inicio la Copa Mundial de Futbol 2026, que por primera vez se llevará a cabo en tres países anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá.
En nuestro país habrá tres ciudades sede: Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey; Estados Unidos tendrá 11 ciudades sede y Canadá 2.
En total, se jugarán 104 partidos durante la Copa, de los cuales 13 se jugarán en la República Mexicana: 5 en la CDMX, 4 en Guadalajara y 4 en Monterrey.
No obstante que solo el 4.8% de todos los partidos de la Copa del Mundo se disputarán en la Ciudad de México, las autoridades locales han realizado algunas obras de mantenimiento con el propósito de darle a la metrópoli una “manita de gato” y “decorar” la infraestructura urbana.
Dentro de las obras que más notoriedad han tenido, tanto por los resultados, como por el tiempo que han tomado y las repercusiones en los usuarios, se encuentra la remodelación de la línea 2 del Metro, una de las líneas más antiguas, que recorre de Taxqueña a Cuatro Caminos. En esta línea se cerraron temporalmente algunas estaciones y otras acortaron sus horarios de servicio y dejaron de operar los fines de semana. Para solventar la situación, ofrecieron a los usuarios el apoyo de traslado en autobuses urbanos, que difícilmente pueden dar abasto al número de pasajeros que diariamente utilizan esta línea. Las obras continúan con las estaciones en servicio, por lo que los pasajeros tienen que circular entre nubes de polvo, pisos y escaleras a medio terminar, escombros, pasillos cerrados y trabajadores colocando pisos y paredes.
En la estación del Metro Hidalgo, confluencia de dos líneas y una de las más transitadas, con la remodelación -aún por terminar-, en el área de escaleras se colocaron candiles con brazos dorados y cristales colgantes, mientras que en los andenes se han empezado a instalar arbotantes con farolas doradas, que decoran las paredes recubiertas de mármol. En las redes sociales se han vuelto virales los comentarios sobre estas remodelaciones que pretenden “embellecer” al Metro.
La “decoración” de la infraestructura urbana ha consistido en pintar de lila y morado los barandales de los pasos peatonales, vallas y otro mobiliario urbano, así como pintar ajolotes en los pisos de algunas de las intersecciones viales, bardas y calles de la ciudad. Imposible circular por la ciudad sin notar los cambios de color. Cabría preguntar si en lugar de “decorar” con morado y lila, no sería preferible que la ciudad mantuviera permanentemente en buen estado el mobiliario urbano de la ciudad, los puentes peatonales y los cruceros de calles y avenidas correctamente pintados. Así como mantener sin baches -por lo menos- las principales calles y avenidas.
Recuerdo que en gobiernos anteriores se tapaban baches, se ponían plantas nuevas en jardineras y se pintaba de amarillo la orilla de banquetas de las calles por donde iba a circular el visitante distinguido que estaría en la ciudad; y si se trataba de un mandatario de otro país, hasta banderitas de México y el país visitante se ponían en los postes de alumbrado público.
Al parecer la historia se repite, limpiamos, arreglamos y reparamos la casa cuando vamos a tener visitas. Si así tiene que ser, pues ojalá fuéramos anfitriones más seguido.
















