GARABETOS / Día de Muertos adelantado
Imagen creada con base en una caricatura de Garabetos.
Se acomodó una costilla,
se volvió a poner un brazo,
y después alzó un dedito
para señalar el paso.
STAFF / LIBRE EN EL SUR
Todavía falta un mes para el Día de Muertos y la calaca ya anda haciendo anuncios. Una de sus falanges se levanta con la contundencia de quien no pregunta nada: ¡Tú vas!
El problema es que los huesos no parecen estar para muchas carreras. Están remendados, recompuestos, unidos quién sabe con qué, como si alguien hubiera intentado poner en pie una estructura a la que ya se le habían desarmado demasiadas piezas.
Y, sin embargo, ahí está el dedo. Firme. Apuntando.
Garatetos consigue con eso una imagen bastante más cabrona que cualquier discurso. La calaca no necesita explicar el destino. Lo señala. Y uno puede preguntarse si esa falange está anunciando una candidatura, una decisión tomada desde arriba o, de plano, un fracaso anticipado.
Porque también hay algo de advertencia en esos huesos. Cuando una estructura necesita tantos remiendos antes de empezar a caminar, quizá el problema no esté en el camino.
Quizá esté en el esqueleto.
La gracia está en que la calaca parece tenerlo clarísimo. ¡Tú vas! No hay consulta, debate ni posibilidad de hacerse el desentendido. El dedo ya decidió.
Y falta todavía para noviembre.

Calaverita adelantada
La Muerte llegó temprano
sin permiso ni invitación,
con los huesos remendados
y muy firme la intención.
Se acomodó una costilla,
se volvió a poner un brazo,
y después alzó un dedito
para señalar el paso.
—¿Y qué anuncia usted, señora?
La calaca ni volteó:
—¡Tú vas!
Y siguió andando,
aunque un fémur se le cayó.
La Muerte no se preocupa,
tiene oficio y experiencia:
si se rompen los esqueletos,
se les consigue una audiencia.
Y así, antes de noviembre,
cuando aún no toca el panteón,
la calaca ya nos deja
su pequeña predicción.
Con esos huesos remendados, cualquiera pensaría que el fracaso no viene: ya viene señalado.

















