Ciudad de México, septiembre 28, 2020 06:57
Libre en el Sur Opinión Rodrigo Cordera Thacker

Lázaro Cárdenas: el presidente parco

POR RODRIGO CORDERA HACKER

La personalidad de uno de los presidentes más importantes en la vida independiente de México siempre será tema de debate, discusión y análisis. Se sabe mucho del general, en especial de sus políticas, de su arrojo y valentía. Pero es verdad que sus políticas nacionalistas, no encuentran eco en su personalidad. Muchos lo describen como un hombre serio, callado, reflexivo, parco vamos. Un hombre que no se exaltaba fácilmente. Que mantenía siempre las emociones en control, a pesar de la coyuntura política adversa, y francamente tuvo muchos momentos para perder los estribos.

En el libro escrito por el Ingeniero Cárdenas: Cárdenas por Cárdenas; el ingeniero habla de su padre de la manera más íntima como los hombres de esa época pueden expresarse. Sin mucho chisme.  El ingeniero habla de su padre como un hombre sereno, amoroso con la familia, pero se enfoca esencialmente en la vida política de su padre. El libro está basado la mayor parte en las memorias y notas del general, que dan un recuento fiel sobre su visión de México y los problemas políticas que vivió y en gran escala superó.

En la novela de “Tierra roja”: la novela de Lázaro Cárdenas. El escritor Pedro Ángel Palou describe al general Cárdenas de la misma manera. Parco y serio. Pero añade episodios de parranda que pueden o no ser ciertos. Añade un carácter de mujeriego, de parrandero mucho antes de tener un renombre en el ejército, y que justamente su amigo el general Múgica, le aconseja alejarse del alcohol y de la vida nocturna. Consejo que el general adopta como modo de vida. Ya que sí podemos saber es que no bebía en público, se servían aguas frescas en las comidas oficiales.

Lázaro Cárdenas del Río. Foto: Especial

Pedro Ángel Palou nos narra episodios de carácter político también. En especial sobre la huelga ferrocarrilera de 1936 que dio a la expropiación de ferrocarriles nacionales de México. Esa historia ya la sabemos, lo interesante en el relato de Palou, es el manejo político del general. Cuenta Pedro Ángel que el general Cárdenas no platicó con nadie sobre la resolución, cuenta que nadie sabía que iba a pasar. El general era un muro silencioso, que decidió por el sindicato sorprendiendo a muchos, incluyendo personas de su gabinete.

Todo este pequeño resumen viene a cuento para contrastar las personalidades de líderes que marcan la historia. En el caso del presidente AMLO, podemos decir que podrá admirar mucho al general, podrá admirar sus políticas, podrá admirar su valentía, pero evidentemente no se parece en personalidad al general.

AMLO habla diario a la prensa para marcar la agenda nacional. Genera polémica todos los días, de hecho, vive de la polémica, no guarda silencio, ama el reflector. Cosa que sus dos grandes ídolos detestaban: Benito Juárez y Lázaro Cárdenas.

Cada líder es líder por alguna característica particular. AMLO es más que atractivo para la gran mayoría del país. Pero no está siendo un presidente responsable con la palabra, que es lo más importante en política. La palabra construye o destruye. Y la semana pasada podrá haber sido una de las peores semanas para la palabra y la política.

No estaría mal que el presidente releyera sobre sus grandes ídolos y entendiera que el cargo de presidente hay veces que también requiere de silencio y de escucha.

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