Ciudad de México, octubre 26, 2020 19:54

PATRICIA ALFARO

Ya se acerca ese día tan importante para todos los mexicanos,  ese momento que hemos estado esperando durante algunos años. Es increíble cómo la gente se ha ido preparando para saber si a ese equipo, en el que pusieron toda su confianza, le van a reclamar por no cumplir con sus expectativas, o lo van a felicitar si las cumple.

Seguramente muchos de ustedes estarán pensando que estoy hablando de la Selección Mexicana,  si llegará al quinto partido, pero no: estoy hablando de las próximas elecciones.

Si en este país estuviéramos tan preparados en temas políticos como en el tema de futbol, otro gallo cantaría. Pero no es así y no se trata que por ser un país de tercer mundo, la gente pueda estar más enterada del fut que de la política. Hay países de primer mundo, como Alemania, que  ha ganado el campeonato mundial de futbol y han sentido entre sus manos cuatro veces la copa por ser los mejores.

Foto: Especial

 

¿Qué pasaría si en este país, en el que se puede hasta empeñar la casa para ir a un mundial, cargar con orgullo la bandera y echarle porras a la selección, de igual manera dejáramos la flojera y la apatía y el próximo 1° de julio, todos saliéramos a votar?

¿Te lo puedes imaginar? Yo sí me lo puedo imaginar y sé que ese día las cosas cambiarían, porque sería la manera en que los ciudadanos le podríamos decir a los candidatos de qué tamaño es nuestro descontento. Ese descontento que se demuestra cuando el árbitro no marca el penal y se lleva una buena mentada, porque, claro, si hubiera marcado ese penal, hubiéramos pasado a cuartos de final.

¿Por qué no de la misma manera demostramos nuestro descontento sobre lo que se ha hecho en el lugar donde vivimos, o más bien lo que se ha dejado de hacer, y que se refleja en: banquetas en mal estado, luminarias apagadas, falta de agua, construcciones ilegales, y como la cereza del pastel, ocupamos el primer lugar en robo a casa habitación? Entonces nos preguntamos, ¿de vedad es este “el mejor lugar para vivir”, que nos han hecho creer?

A lo mejor podríamos ver las próximas elecciones como que estamos buscando al mejor Director Técnico, que va a dirigir el equipo que nos va a llevar a ganar, y que ese DT tendrá un equipo de Concejales y por lo tanto necesitamos saber quiénes son esas personas, porque serán tan importantes como el entrenador físico o el médico del equipo.

Es de verdad sorprendente escuchar a mucha gente que conoce la vida y obra de muchos de los entrenadores y jugadores,  los tiene bien checados, bueno hasta juntan un álbum para saber más de ellos.

Te invito a que hagas un ejercicio: que le preguntes a tus vecinos si saben el nombre de por lo menos dos candidatos para la Alcaldía, si saben algo de la trayectoria de algunos de los candidatos o candidatas a las diputaciones local o federal. ¿Te irás a decepcionar de las respuestas o te llevarás una grata sorpresa e invitarás a ese vecino a que haga el mismo ejercicio?.

Aún tenemos unos días para informarnos quién puede ser la persona más indicada para dirigir nuestra Alcaldía por los próximos tres años, y quiénes pueden ser nuestros representantes ante la Asamblea y el Senado.

¿Tú permitirías que el entrenador de la Selección Mexicana fuera alguien del que nadie conoce su trayectoria o que haya hecho un pésimo papel con otros equipos?  Entonces por qué sí podemos dejar que esta Delegación, próxima Alcaldía, quede en manos de quienes no conocemos su verdadera trayectoria: no la que ellos nos quieran venir a contar, o simplemente porque vemos su cara en cada esquina, y no nos damos cuenta de que todo eso es pagado con nuestro impuestos, y que a mayor mala imagen que tapar más grandes son las lonas.

Es importante recordar que igual que en el Mundial, el próximo domingo nos estaremos jugando el partido más importante, tenemos que ir bien preparados, con la mente clara, contagiando a la familia y vecinos para que también lo hagan, porque mientras solo unos cuantos vayamos a votar, la decisión será tomada por una minoría y tendremos que aguantar otros años de tormento y de quejas de café.

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