LETICIA CALDERÓN CHELIUS

@Letichelius

 

Cuando Ricardo Anaya dijo en cadena nacional que entre su esposa y él recibían un flujo mensual de unos 400,000 pesos como base de sus ingresos yo casi me tiro por la ventana. ¿De qué habla este muchacho? ¿no se da cuenta lo que esta diciendo a un país con indicadores de ingresos como los que tenemos la inmensa mayoría?. Resulta que el ingreso promedio en México es de 8 mil pesos mensuales por lo que por debajo de ese ingreso se ubican 52 millones de mexicanos. Cualquiera que gana más de 15 mil pesos al mes ya se ubica en alguno de los tres bloques de mayor ingreso del país.

Obviamente, ese monto es un indicador que marca las distancias sociales pero por encima, es infinito lo que algunos ganan y aunque solo sea el 1% de la población la que realmente es inmensamente acaudalada y de estos, solo 15 familias las que más riqueza concentran, aún así, la declaración de Anaya me dejó boquiabierta.

Pero la declaración de Anaya no parece que causó mayor revuelo y creo que solo a mi me impresionó tanto. Me parece que esto se explica porque hay otros que reciben sueldos equivalentes al del queretano como los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (388, 231 pesos al mes), poco menos pero nada mal. El del Presidente de la República Mexicana que gana 250,247 pesos mensuales y apenitas por debajo él, los Consejeros estrella del INE se embolsan 249,546 pesitos mensuales.

Ya entrados en gastos resulta que a los Senadores no cantan mal las rancheras con 157,026 pesos mensuales y los diputados 121,713 pesos en dos quincenas. Y fíjense, en este conteo de miles de pesos, los más amolados resultaron los pobres lideres partidistas que, no me lo van a creer pero reciben mucho menos. Por ejemplo, hasta hace poco, Alejandra Barrales –ex presidenta del PRD-, tan solo ganaba 47,430 pesos mensuales, pero ya ven que como es muy ahorradora pues se ha hecho de sus cositas y casitas y aún así, con todo y salario amoladón, estaba seis veces por arriba del salario promedio nacional  y lejanísima del salario mínimo que este año por fin rebasó los 2000 pesos mensuales (88.36 pesos al día)

Foto: Cuartoscuro

 

El punto es que a estos salarios hay que sumarle lo que todos sabemos en este bendito país y no esta de más repetirlo como mantra matutino: “Estos funcionarios y políticos además de su salario, reciben extritas de las que no deben dar cuenta y son para sus gastos personales o de promoción familiar”. Como recientemente explicó Layda Sansores cada Senador tiene una caja chica para si, con la que algunos hasta le regalan cosas a sus empleados por lo que resulta que hasta hay que darle las gracias por tanta generosidad. Además, agréguenles que a los funcionarios, entre más ganan, más les cubren gastos de servicios médicos particulares, viajes de representación y comidas, desayunos y cenas, telefonía, asistentes, guarura, chofer y hasta la renta donde viven. La ayuda es para que el ingreso realmente les compense su dedicación a la patria, dicen sus devotos asistentes.

La versión clon en pequeño de esta lotería de salarios y “flujos de ingreso” como le dice Anaya a lo que carga en la cartera, son los Delegados de la Ciudad de México. Los salarios de estos benditos señores y señoras van de los 77, 800 pesos (cuando Xóchitl era Delegada en la Miguel Hidalgo) a casi 112, 000 pesos al mes del hasta hace unas semanas Delegado de la BeniJuarez, Christian Von Roehrich. Supongo que ante tamaño desventaja comparada con salarios como el de su líder (Ricardo Anaya el de los 400mil al mes), se entiende, dicen que se dicen secretamente, que algunos de ellos busquen “compensación” por otras fuentes de recaudación.

Los jugosos salarios de este gremio, como todos los sabemos o por lo menos lo sospechamos con bastante certeza, son solo la punta del iceberg de lo que funcionarios, políticos y toda suerte de empleados de las altas esferas palaciegas nacionales reciben al mes. Más bonos, aguinaldos y seguramente liquidaciones millonarias ahora que se retiren al concluir el sexenio. Muchos de ellos han ahorrado de a poquito y tienen sus rentas, pensiones e inversiones a plazo fijo para enfrentar el momento. Otros encontrarán rápidamente acomodo y hasta mejores salarios, y otros más, a lo mejor sí se tienen que apretar el cinturón un tiempito e incluso vender la camioneta con placas de Morelos y rentar el tiempo compartido en Miami. El problema realmente llegará si no se reeligen o reubican al mismo nivel y tiene que vivir solo de un salario, entonces si, a lo mejor entienden lo que no han podido entender todo este tiempo.

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francisco

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