Ciudad de México, julio 19, 2026 17:19
Alcaldía Benito Juárez Medio ambiente Patrimonio urbano

Simulación publicitaria de la BJ, ahora en el Parque Hundido

Instalan supuesto contenedor de heces… ¡a más de 300 metros del área canina del parque “Luis G. Urbina”!

La alcaldía Benito Juárez prioriza el lucro por anuncios comerciales sobre la Ley de Patrimonio y la utilidad sanitaria en áreas verdes protegidas.

FRANCISCO ORTIZ PINCHETTI

La alcaldía Benito Juárez ha vuelto a incurrir en la colocación de estructuras publicitarias disfrazadas de contenedores de desechos caninos en espacios de alto valor patrimonial.

El caso más reciente, con evidente intención comercial, se localiza en el perímetro del Parque “Luis G. Urbina” (Hundido), un sitio emblemático de la capital que goza de protección especial bajo la Ley de Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la Ciudad de México.

El artefacto, un armatoste de dimensiones considerables, fue instalado estratégicamente en la acera exterior norte, justo en la confluencia de las calles Carolina y Porfirio Díaz.

Esta ubicación, que además invade el paso peatonal de la acera, no responde a una necesidad funcional para los usuarios del parque ni a una lógica de servicio público. Un dato revelador de la simulación es que el contenedor fue colocado a más de 300 metros de distancia del área canina —el corral especial destinado a los perros—, lo que anula cualquier criterio de utilidad sanitaria real.

El emplazamiento responde exclusivamente a un punto de máxima visibilidad debido a la abundante afluencia vehicular que circula por ambas vialidades durante todo el día. Se trata de una maniobra de la autoridad local para encubrir su verdadero interés: la captación de recursos económicos por concepto de publicidad comercial, los cuales operan fuera del presupuesto normal y carecen de transparencia en su manejo y destino.

El aparato –que para colmo trabaja mediante luz robada, pues está colgado del alumbrado público con el clásico “diablito”–, permanece encendido las 24 horas. La luminosidad de la pantalla comercial es tal, que en la noche puede verse desde el estadio de Ciudad de los Deportes, a tres cuadras de distancia. Esto constituye además un peligroso distractor para los automovilistas que circulan por la calle Carolina de la colonia Nochebuena.

La estrategia de la alcaldía juarense consiste en presentar un supuesto beneficio comunitario para justificar la invasión de las banquetas con soportes publicitarios que alteran profundamente la imagen urbana. Al hacerlo en el Parque Hundido, la autoridad de la demarcación ignora deliberadamente las disposiciones legales que prohíben alteraciones visuales y estructurales en monumentos y áreas de conservación sin dictámenes técnicos rigurosos.

En plena acera exterior del parque. Para que se vea, aunque estorbe. Foto: Libre en el Sur.

La prioridad de la administración local parece ser el lucro a través de la comercialización del paisaje urbano, sacrificando la estética, la movilidad peatonal y la integridad de los pulmones verdes de la demarcación en favor de intereses privados.

Este modus operandi tiene antecedentes directos en otros espacios protegidos de la alcaldía que también fueron objeto de esta explotación comercial disfrazada. Recientemente, tras la denuncia periodística y la indignación vecinal, la autoridad se vio obligada a retirar estructuras similares instaladas en el parque San Lorenzo. En ese jardín, la colocación de los paneles vulneraba incluso la normativa del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por la cercanía con una capilla del siglo XVI.

Sin embargo, lejos de corregir la política, la administración trasladó el modelo al parque Tlacoquemécatl, donde otro de estos dispositivos fue reubicado en la esquina de Pilares y Moras tras confirmarse que su emplazamiento original afectaba la fisonomía de la plaza.

La persistencia en colocar estos estantes en esquinas de alta exposición confirma que el servicio sanitario es meramente ornamental y sirve como fachada de legalidad. Mientras que los depósitos reales de basura suelen ser discretos y funcionales, estos armatostes poseen paneles laterales diseñados exclusivamente para albergar anuncios de gran formato.

La obstrucción del paso peatonal en la esquina de Carolina y Porfirio Díaz es otro factor de afectación directa para los peatones, quienes ven reducido su espacio de tránsito en favor de una cartelera comercial que no fue solicitada por la comunidad y que degrada el entorno.

La Ley de Patrimonio de la Ciudad de México es clara al señalar que la protección del entorno biocultural es una obligación irrenunciable de las autoridades. No obstante, la gestión actual en Benito Juárez parece interpretar los parques no como sitios de conservación y esparcimiento, sino como activos inmobiliarios disponibles para el mejor postor. La opacidad en la gestión de estos recursos autogenerados impide conocer el porcentaje real de ganancia que ingresa a las arcas públicas, mientras que la degradación del paisaje urbano avanza sin control en las zonas más emblemáticas de la alcaldía, contraviniendo el espíritu de las leyes de protección patrimonial vigentes.

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