Ciudad de México, noviembre 4, 2026 13:52
Alcaldía Benito Juárez

Sufre el Hundido abandono y suciedad, pese a anuncio de ‘transformación’ de parques en BJ

A un mes de anunciarse la rehabilitación de áreas verdes en la alcaldía Benito Juárez, el Parque Hundido registra un severo deterioro en su histórico reloj floral, pistas, fuentes, jardines y zonas caninas.

El alcalde panista prometió convertir a los parques públicos en “espacios de primer nivel”, pero el emblemático jardín de la colonia Nochebuena sufre total abandono.

STAFF/LIBRE EN EL SUR

Pese al anuncio hecho el pasado 30 de septiembre por el alcalde de Benito Juárez, Luis Mendoza Acevedo, de un programa para “transformar” los 24 parques públicos de la demarcación en “espacios de primer nivel”, el emblemático parque “Luis G. Urbina”, mejor conocido como Parque Hundido, se encuentra en condiciones deplorables.

El amplio espacio dedicado a mascotas está inundado desde hace semanas por aguas estancadas, rojizas, de las que emergen los juegos destinados a los perros; el reloj floral no funciona y las fuentes no tienen agua.

La bandera monumental no es izada desde hace meses, la pista de tartán para corredores está totalmente destruida, amplios sectores del enjardinado, con excepción del explanada central, están secos, rotos los setos, llenos de basura las supuestas áreas verdes; los adoquines de los andadores están también dañados.

Parque Hundido. Jardines secos, setos destruidos, basura.

Además, cada vez que se registra lluvia medianamente copiosa, parte de los andadores se inundan e impiden el paso de paseantes y corredores.

Justo un mes después de que Mendoza Acevedo prometiera durante la reinauguración del parque “Alfonso Esparza Oteo”, en la colonia Nápoles “espacios públicos ordenados, bien rehabilitados, en los que todos podamos convivir”, los visitantes del parque Hundido sufren el deterioro de prácticamente todas las áreas de ese jardín público.

El deterioro actual –que es absolutamente atribuible a la actual administración panista, que cumplió ya dos años– contrasta severamente con la importancia histórica y sociocultural de este pulmón verde situado sobre la avenida Insurgentes Sur, una de las arterias viales más extensas e importantes de la Ciudad de México.

La “pista”. Los restos.

Ubicado formalmente entre las calles de General Porfirio Díaz, Millet e Insurgentes Sur, en la alcaldía Benito Juárez, el terreno que hoy ocupa el parque tiene un origen vinculado al desarrollo industrial del siglo XIX.

En ese periodo operó en el lugar la Compañía Ladrillera de la Nochebuena, firma que extrajo grandes volúmenes de arcilla del subsuelo. Esta excavación intensiva dejó considerables depresiones topográficas en el terreno, las cuales dieron origen a su fisonomía desnivelada y al nombre popular de Parque Hundido.

Tras el cese de las actividades ladrilleras a principios del siglo XX, la enorme oquedad abandonada comenzó a poblarse naturalmente de vegetación, principalmente por un amplio bosque de arbolado nativo e introducido, así como por diversas especies de flora silvestre.

A finales de la década de 1930, durante el proceso de urbanización y ampliación de la entonces avenida Porfirio Díaz (hoy avenida Insurgentes Sur), las autoridades locales decidieron reforestar e integrar el terreno como un parque público formal para el esparcimiento urbano.

Reloj descompuesto, mástil sin bandera.

Durante esa etapa se trazaron senderos, se instalaron fuentes, se ajardinaron sus terrazas naturales y se le bautizó oficialmente como Parque “Luis G. Urbina”, en homenaje al destacado poeta y periodista mexicano nacido en 1910.

Hacia la década de 1970, el espacio recibió una importante intervención arquitectónica y cultural al crearse una ruta museográfica al aire libre. En sus andadores se colocaron reproducciones a escala de piezas arqueológicas pertenecientes a diversas culturas prehispánicas, entre ellas la olmeca, maya, zapoteca y totonaca. Hoy esas piezas, reproducciones en fibra de vidrio, están abandonadas también y la ruta museográfica ha desaparecido.

Una de las piezas centrales y más icónicas de este espacio público es su imponente Reloj Floral. Construido e instalado en 1977 por la prestigiada empresa Relojes Centenario, originaria de Zacatlán de las Manzanas, Puebla, se convirtió de inmediato en un símbolo distintivo de la demarcación. 

Con una carátula viva formada por arreglos florales y plantas ornamentales de diez metros de diámetro, el mecanismo destaca por su ubicación en declive natural, lo que permite su apreciación desde diversos puntos del parque y desde la propia avenida Insurgentes Sur. Por el diámetro de su caratula, está considerado entre los más grandes del mundo.

A lo largo de las décadas, el parque ha sido considerado un punto de encuentro fundamental para vecinos de las colonias Nochebuena, Ciudad de los Deportes, Nápoles, Del Valle y Extremadura Insurgentes, así como para deportistas y visitantes de toda la capital.

Sin embargo, el abandono reportado por los usuarios afecta tanto el valor patrimonial como las funciones ambientales y recreativas de este recinto urbano de casi diez hectáreas de extensión.

Los paseantes señalan que la falta de mantenimiento correctivo en el sistema mecánico e hidráulico del Reloj Floral ha paralizado sus manecillas por periodos prolongados, dejando abandonado el diseño vegetal que tradicionalmente lo vestía.

Sin palabras.

Asimismo, la ausencia de personal asignado a la limpieza y conservación ha provocado la acumulación de hojarasca podrida, residuos sólidos y encharcamientos permanentes que afectan la salud del suelo y la flora arbolada.

Vecinos de la zona exigen que la alcaldía Benito Juárez aplique de manera efectiva los recursos del anunciado programa de remodelación para restaurar la infraestructura dañada y devolver la dignidad a este histórico pulmón verde de la capital.

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