ADRIANA RODRÍGUEZ

Falta mucho por hacer en el espacio público de Xoco,  que se ve afectado por la presencia de la Torre Mítikah, advierte Roberto Remes, titular de la Autoridad del Espacio Público de la Ciudad de México. “Es notoria la afectación”, dice.

El pasado 31 de julio vecinos se manifestaron en Avenida Universidad para expresar  su rechazo a  esa construcción, pues denuncian que traerá como consecuencia que se acentúe el problema de la escasez de agua. Asimismo acusan que este proyecto planea privatizar parte de Real de Mayorazgo.

Torre Mitikah. Notoria afectación.   Foto: Adriana Rodríguez.

 

En noviembre de 2017 Libre en el Sur dio a conocer que cada cuarto de hotel tendrá un consumo de 300 litros de agua al día y en cada vivienda se requerirán 200 litros. En suma, 211 mil litros de agua consumidos diariamente, solamente en esa torre: 2.44 litros cada segundo en una zona impactada desde hace una década por graves deficiencias en el suministro de agua.

“Cualquier cosa que no hagamos en esa dirección en el espacio público de Xoco, es una absoluta injusticia, de la que los desarrolladores se están beneficiando de normas de desarrollo urbano pero no están dando nada a cambio”, lamenta el funcionario en entrevista.

Y aclara que las medidas de integración urbana de la torre de 62 pisos ubicada entre Real de Mayorazgo y Circuito Interior no pasaron por la Autoridad del Espacio Público. Sin embargo le fue consultada la construcción de un puente para unir el bloque de Bancomer con el bloque que está desarrollando Mítikah, donde se encuentra el edificio más alto.

“Hoy en día nadie está opinando sobre el vínculo de los desarrollos con el espacio público”, dice. “La Secretaría de Desarrollo Urbano nos marginó de todas las medidas de integración urbana y entonces menos podemos opinar de Mítikah. Nos han marginado de las decisiones y claramente es porque hemos sido incómodos y éste es un caso en donde se está viendo la limitación institucional para generar un verdadero desarrollo urbano”.

Permitir que los vehículos puedan salir a Real de Mayorazgo, según Remes, no corresponde a la escala barrial del pueblo de Xoco  una vez que ya se están construyendo rascacielos, lo que bebe hacerse es dejarle a los habitantes un lugar más amigable para los peatones.

“Está la preocupación de cómo llega la gente del Metro Coyoacán al pueblo, a la Cineteca, a la iglesia, al IMER, a los destinos que hay en la zona. Entonces tendría que quedar abierto día y noche.”

Agrega que la pasarela desde Universidad hasta el pueblo o hasta la Cineteca tendría que ser muy amable y tendría que ser pagado por los desarrolladores.

 

Por otra parte, indica que en el cruce de Universidad y Coyoacán, el paso peatonal tendría que ser pagado por los desarrolladores y llegar hasta el Eje 1 Poniente o todas las calles del Polígono de Río Churubusco o Eje 8 Sur, Eje 1 Poniente, Avenida Universidad.

Para Remes, falta mucho por hacer en el cruce de Universidad y Real de Mayorazgo toda vez que “hoy es imposible cruzar, entonces te fuerzan a ir por abajo cuando en realidad hay que hacer un cruce amable. No le doy la razón al desarrollador o al Gobierno de la Ciudad, claramente le doy la razón a los vecinos de Xoco”, concluye Remes.

Los vecinos aseguraron durante la manifestación que realizaron recientemente que no fueron informados del proyecto y aseguraron que de no entablar diálogo con las autoridades delegacionales, las manifestaciones continuarán en los próximos días.

Por su parte el desarrollo arquitectónico aseguró a través de un comunicado que “desde el inicio de obras ha mantenido un canal de comunicación y retroalimentación permanente con los vecinos del Pueblo de Xoco”.

Detalló que la última reunión fue el 10 de julio de este año, en la delegación a fin de atender todas las inquietudes de los vecinos de Xoco sobre las medidas de mitigación.

A través de su página web, Mitikah asegura que se trata de una propuesta integral que busca armonizar su entorno y mejorar la calidad de vida de las comunidades aledañas. Asimismo asegura que el proyecto está encaminado a mejorar el entorno priorizando el tránsito peatonal de manera ágil y seguro.

En diciembre de 2017 la delegación dio su aval al proyecto, que se presume como la torre más alta que habrá en la Ciudad de México, con una inversión estimada en 185 millones de dólares, para continuar con la construcción a pesar de que la misma autoridad lo prohibió al resto de las obras que se encuentran en curso en la demarcación.

A través del oficio DGODU/1758/2017 (del 25 de septiembre del mismo año), dirigido a Luis Alonso Ruíz de Velazco, representante legal de MTK Developers, S.A. de C.V., se indicó que la obra debe continuar porque “la suspensión puede ocasionar riesgos considerables a la población”.

 

 

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