Ciudad de México, septiembre 9, 2026 20:51
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Aliado de Santiago Taboada buscará la Alcaldía Benito Juárez

Óscar Estrada, integrante del grupo político del actual secretario de Acción Política del PAN, busca competir contra Luis Mendoza por la candidatura panista en 2027.

Advierte que el desgaste de la actual administración puede restarle votos al PAN y que urge recuperar la cercanía con los vecinos mediante mayor seguridad, tecnología y evaluación ciudadana del gabinete.

FRANCISCO ORTIZ PARDO

La división al interior del hegemónico Partido Acción Nacional en Benito Juárez entre el actual alcalde, Luis Mendoza Acevedo, y su antecesor y excandidato panista a la Jefatura de Gobierno, Santiago Taboada Cortina, es un secreto a voces que poco a poco queda más claramente desvelado. Y es precisamente en el bastión del PAN en la Ciudad de México donde esa disputa interna tendrá uno de sus impactos más importantes de cara a las elecciones de 2027.

Aunque Mendoza busca la reelección, Óscar Estrada Luna, identificado con el grupo político de Taboada, ya recolecta firmas para poder competir, mediante encuestas internas, por la candidatura panista a la alcaldía. Una candidatura que, a la postre, es considerada la más segura para el blanquiazul en toda la Ciudad de México.

El propio Estrada reconoce que sería prácticamente imposible que el PAN perdiera Benito Juárez. Sin embargo, advierte que refrendar una segunda candidatura de Mendoza podría representar un riesgo para el partido: una disminución en su votación que, aun cuando no pusiera en peligro el gobierno de la alcaldía, sí podría tener consecuencias en la elección de diputaciones locales, tanto de mayoría relativa como de representación proporcional.

Es un lujo que el PAN no se puede dar, sostiene, sobre todo a la luz del amplio margen con el que el partido ganó la demarcación en 2024, cuando Luis Mendoza obtuvo cerca de 69 por ciento de los votos. Pero Estrada no atribuye ese resultado a la actual administración. En su lectura, el holgado triunfo fue fundamentalmente consecuencia de la gestión de Santiago Taboada durante su paso por la alcaldía y del arrastre que tuvo su candidatura a la Jefatura de Gobierno.

Precisamente por ello, considera que el PAN debe cuidar que una eventual merma en la votación no termine afectando sus posiciones en el Congreso de la Ciudad.

Óscar Estrada Luna es claramente parte de las filas políticas de Taboada, como anteriormente lo fue de Federico Döring, quien volvió a ganar la diputación federal por Benito Juárez en 2024. Su aspiración a convertirse en abanderado del PAN a la alcaldía en 2027, dejando atrás a Luis Mendoza, supone además que cuenta con la luz verde de Taboada, actual secretario de Acción Política del PAN, un cargo de suma influencia dentro de la estructura nacional del partido que encabeza Jorge Romero Herrera.

Así, la eventual candidatura de Estrada no puede leerse solamente como una aspiración personal. En el ajedrez interno del panismo capitalino representa también el movimiento del grupo de Taboada para disputar el control político de una alcaldía que durante décadas ha sido uno de sus principales bastiones electorales.

El equipo de Taboada, fuera

El distanciamiento entre Taboada y Mendoza tiene además una expresión concreta en la propia estructura de gobierno de Benito Juárez. Al asumir la alcaldía, Mendoza desmanteló prácticamente el equipo que había acompañado a su antecesor, comenzando por el llamado “Jefe Goliat”, quien había encabezado una estrategia de seguridad que dio resultados particularmente visibles en la percepción ciudadana.

Benito Juárez continúa encabezando los indicadores de percepción de seguridad entre las alcaldías de la Ciudad de México, de acuerdo con las mediciones del INEGI, pero ese liderazgo ha comenzado a mostrar una merma en sus porcentajes y un retroceso en la posición que ocupaba a nivel nacional. Para Estrada, es una señal que no puede ignorarse.

A ello se suman, como ha documentado Libre en el Sur, las voces vecinales que cuestionan el crecimiento del ambulantaje, el deterioro de las calles por los baches y el descuido de parques y jardines. En materia de infraestructura urbana, sostiene Estrada, prácticamente no se ha hecho nada relevante durante los dos primeros años de la actual administración.

Y ha faltado, además, cercanía con los vecinos.

Para Estrada, el problema no se reduce a que haya baches, ambulantaje, parques descuidados o pendientes de infraestructura urbana, sino a que los habitantes perciben cada vez menos a la alcaldía como un gobierno al que puedan acudir y que esté dispuesto a escuchar sus reclamos.

Otro elemento que percibe entre los vecinos es una creciente falta de distinción entre el gobierno de Benito Juárez y el gobierno central de la Ciudad de México. El acercamiento de Luis Mendoza con la jefa de Gobierno, Clara Brugada, no necesariamente es bien recibido en una demarcación donde el voto opositor y la tradicional fortaleza del PAN han sido durante años parte sustancial de su identidad política.

Para Estrada, esa cercanía puede terminar teniendo un costo electoral si los vecinos dejan de percibir una diferencia clara entre el gobierno de la alcaldía y el gobierno de la Ciudad. Benito Juárez ha construido buena parte de su identidad política precisamente sobre esa diferenciación: mientras la capital ha estado gobernada por la izquierda, la demarcación ha permanecido en manos del PAN durante más de dos décadas.

La apuesta del aspirante es, por ello, recuperar no solamente la distancia política, sino también una identidad propia del gobierno de Benito Juárez: un gobierno de oposición que, sin dejar de coordinarse institucionalmente con la administración capitalina, mantenga una agenda diferenciada y responda prioritariamente a las demandas de sus vecinos.

La ventana de oportunidad

Es precisamente en ese diagnóstico donde Estrada encuentra su ventana de oportunidad. Benito Juárez, plantea, no necesita solamente conservar el gobierno panista, sino corregir el rumbo y recuperar el nivel de atención que los vecinos esperan de una alcaldía que durante décadas ha sido el principal bastión electoral del PAN en la capital.

Estrada reconoce que parte con una desventaja: no es un personaje ampliamente conocido en las encuestas. No ha ocupado un cargo de elección popular en los últimos tiempos y, por tanto, no cuenta con la exposición pública que acompaña a quienes han estado en las boletas.

Pero confía en que el conocimiento de su nombre puede crecer durante el proceso interno y, sobre todo, en que los negativos de Mendoza que aparecen en las propias encuestas terminen pesando al momento de definir la candidatura.

Su apuesta, dice, no es solamente desplazar a un candidato para colocar a otro, sino corregir lo que considera errores de la actual administración.

En esa lógica considera que debe haber reestructuración del programa Blindar 360 mediante un esquema de mini cuadrantes, con policías más cercanos a los residentes y equipados con cámaras corporales. Dice que es necesario recuperar una policía de proximidad en la que los vecinos sepan quiénes son los elementos encargados de su zona y puedan tener una relación más directa con ellos.

Un gabinete bajo evaluación vecinal

Aunque aún no es tiempo de propuestas de campaña, Óscar Estrada dice que de conseguir la candidatura plantearía que los funcionarios de la alcaldía no tengan garantizada su permanencia simplemente por decisión del alcalde.

Y que los vecinos puedan evaluar periódicamente el desempeño de los directores generales y que esa evaluación tenga consecuencias sobre la continuidad de los funcionarios. Sería, en los hechos, una especie de refrendo ciudadano del gabinete. Así, quienes reciben directamente los servicios de la alcaldía podrían decir si un funcionario cumple, si atiende sus demandas y si merece continuar en el cargo.

La idea, explica, es obligar a los responsables de las distintas áreas a mantener una relación permanente con los vecinos y establecer un mecanismo de rendición de cuentas.

“El gobierno de la alcaldía debe escuchar a todos los vecinos, no sólo a los que están a favor”, plantea.

Entre lo mucho que debe hacerse, dice Estrada, está colocar geolocalizadores en la flotilla de camiones recolectores de basura de la demarcación y desarrollar una aplicación para teléfonos inteligentes que permita a los vecinos conocer en tiempo real los recorridos de las unidades y saber cuándo pasará el servicio por sus calles.

El objetivo debe ser un servicio que hoy depende de horarios y recorridos poco transparentes pueda ser consultado directamente por los ciudadanos. Si llegara a ser canidato y finalemnete ganase la elección, como integrante del Cabildo de la Ciudad de México, Estrada llevaría también al ámbito capitalino una demanda que considera fundamental para Benito Juárez: el regreso del Fondo de Capitalidad.

El fondo tenía entre sus objetivos contribuir al financiamiento de servicios e infraestructura de la capital. Para Estrada, recuperar ese mecanismo permitiría atender algunos de los rezagos que hoy son más visibles en las calles de la demarcación.

Poda y bacheo son, a su juicio, dos cuentas pendientes y urgentes. En suma, afirma, lo que hay que corregir combina seguridad, tecnología, servicios públicos y participación ciudadana, pero sobre todo recuperar algo que considera perdido: la cercanía entre el gobierno y los vecinos.

Un operador del panismo

Nacido en la Ciudad de México hace 49 años y vecino de Benito Juárez desde hace más de 35, Óscar Estrada Luna es licenciado en Derecho, padre de familia y esposo.

Militante del PAN desde 1994, ha ocupado distintos cargos dentro de la estructura partidista. Fue presidente del PAN en Benito Juárez, secretario Electoral y secretario de Vinculación, además de integrante del Consejo Regional del PAN en la Ciudad de México.

En el ámbito profesional se ha desempeñado como asesor en la Cámara de Diputados, el Senado de la República, la entonces Asamblea Legislativa y el Congreso de la Ciudad de México.

Fue coordinador de campaña de Federico Döring a diputado local en 2000 y a diputado federal en 2015, ambas candidaturas ganadoras. Döring volvió a ganar la diputación federal por Benito Juárez en 2024.

Su trayectoria política lo llevó después al entorno de Santiago Taboada, con quien ahora comparte grupo político.

De concretarse su aspiración, Estrada pasaría de ser un operador de las estructuras panistas a disputar directamente el gobierno de la alcaldía.

Y ahí está el fondo de la contienda que comienza a perfilarse: no sólo quién encabezará al PAN en Benito Juárez en 2027, sino qué grupo tendrá el control de la alcaldía y qué proyecto de gobierno ofrecerá a los vecinos.

Porque si algo parece seguro en el principal bastión azul de Ciudad de México es que el PAN parte de una ventaja electoral excepcionalmente amplia. La verdadera pelea, por ahora, está dentro de casa.

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