Ciudad de México, julio 25, 2026 17:43
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Despojan la casa del muralista Jorge González Camarena en la Del Valle; denuncian indolencia oficial e impunidad de mafia inmobiliaria

‘El Estado es el responsable de esto, de las víctimas, y no están haciendo nada’: acusa nieta del artista

“Me pareció burlesco que diga que esto es un tema controversial entre vecinos”: reprocha sobre la postura oficial de la alcaldía BJ.

Estalla el hartazgo social ante la “mafia del despojo” con un plantón permanente y decenas de casos documentados en la zona.

González Camarena. Su legado, robado. Foto: Especial

STAFF / LIBRE EN EL SUR

Un siglo de historia, arraigo cultural y memoria familiar amenazado por la rapacidad inmobiliaria. La finca marcada con el número 928 de la calle Martín Mendalde, en la colonia Del Valle —construida con esfuerzo y talento por el célebre pintor y muralista Jorge González Camarena, y sitio donde nació su padre y vivió sus primeros años Adriana, su nieta— fue blanco de un despojo artero perpetrado a la luz del día y bajo la mirada omisa de las autoridades.

Adriana González Camarena relata con profunda indignación y temor el calvario que enfrenta junto a su familia. Rememora que la propiedad pertenece a la familia desde hace un siglo y que ahí nació su propio padre, de quien guarda el acta de nacimiento como testimonio de sus raíces. “Hace entre siete y nueve semanas, paso por la casa donde nació mi papá, donde viví mis primeros cuatro años de vida, la casa familiar… mi tía, esa que tenía la posesión, se va a casa de su primo para que lo operen de cadera, no tiene buena salud y es una mujer grande y enferma. En un lapso de semanas, paso un domingo caminando y me topo con este grupo profesional metiendo material, sacando cascajo y demás. Los grabo, se dan cuenta que los grabo, de todos modos me quedo ahí como 40 minutos, una hora. Confirmo que regresan en esa camioneta”, detalla.

El asedio escaló de inmediato con claros mensajes de intimidación. Un empleado del edificio, “que me conoce hace 18 años, me dice: ‘Adrianita, aguas, te tienen ubicada’. Le pregunté qué pasó y me respondió que el portero está con ellos, que me mostró en cámaras y que ya me tienen ubicada como ‘la del perro blanco'”. En un lapso de apenas tres semanas, la casa fue completamente transformada e incluso instalaron de manera irregular un medidor de luz con un “diablito” sin que nadie les dijera nada, operando con una libertad total que contrasta con la vigilancia estricta que padecen los vecinos comunes.

La protesta en el plantón. Foto: captura de pantalla

La tragedia familiar y la indefensión

A este clima de hostigamiento y vigilancia se sumó un golpe devastador. El 20 de junio, el mismo día en que Adriana y su familia se aprestaban a acudir a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México para interponer la denuncia correspondiente, su padre falleció.

La grave pérdida, sumada al estrés crónico, ha desatado estragos severos en la salud de su madre, quien enfrenta constantes entradas y salidas al área de cardiología. Hoy, tres mujeres solas que habitan a apenas tres cuadras del inmueble usurpado cargan con el peso del miedo: “Me tienen ubicadísima, hasta me dicen: ‘Adriana, ya no salgas con tu perro blanco, eres la del perro blanco’, saben dónde vivo… y lo único que me cae claro son dos cosas: están muy bien armados, hay muchísimo dinero, es una mafia que a nadie le rinde cuentas”.

Ante este panorama de vulnerabilidad, Adriana lanza un reclamo frontal al aparato de gobierno: “El Estado es el responsable de esto, de las víctimas, y no están haciendo nada. Aquí los espero al Estado, porque hay muchísimos vecinos que llevamos 100 años aquí, toda nuestra familia trabajando para hacernos de un patrimonio, y hoy estamos al lado de una mafia muy poderosa”.

La burla institucional

Para una familia de abolengo cultural, apartidista y de intenso trabajo artístico, la respuesta institucional ha representado una afrenta directa. Adriana cuestionó severamente los pronunciamientos emitidos desde la demarcación Benito Juárez al revictimizar a los afectados y minimizar los hechos como una simple disputa entre particulares.

“No he ido a la alcaldía, pero me pareció, con todo respeto, una burla cómo se pronunció el alcalde. Yo sé que esto es tema de la fiscalía, pero si el alcalde tiene conocimiento… mi familia somos apartidistas, somos gente de arte, de cultura y de mucho trabajo. Me pareció burlesco que diga que esto es como un tema controversial entre vecinos. No, o sea, los quiero invitar a la carpa. En el momento… es más, aquí los espero”, reprochó tajante.

El estallido de la “mafia del despojo” y el hartazgo vecinal

El caso de la familia González Camarena se inserta en una crisis de despojos que terminó por fracturar la tolerancia social en la demarcación. El problema de lo que los habitantes denominan abiertamente como la “mafia del despojo” estalló con crudeza el pasado 21 de julio, cuando el colectivo Enlace del Valle denunció un golpe directo perpetrado a plena luz del día: tres mujeres invadieron una propiedad ubicada en Cerrada de Matías Romero número 18, en la misma colonia Del Valle. Para consumar el acto, los invasores destruyeron las cámaras de seguridad, forzaron las cerraduras e instalaron nuevas chapas con el fin de apoderarse del inmueble.

Cuando los legítimos propietarios arribaron al sitio para frenar la ilegalidad, fueron recibidos con agresiones físicas por parte de los invasores, resultando un joven golpeado. En un principio, los elementos policiales que acudieron al llamado argumentaron que no podían intervenir; sin embargo, gracias a la decidida exigencia de los vecinos, quienes acreditaron documentalmente ante los uniformados la legal propiedad del inmueble, las autoridades accedieron a trasladar a ambas partes al Ministerio Público. No obstante la flagrancia, la impunidad quedó patente al mantenerse dos de las invasoras atrincheradas dentro de la propiedad.

Momento en que los vecinos acuden a impedir un despojo en la calle Matías Romero. Foto: Captura de pantalla

Este hecho encendió la mecha de un movimiento de resistencia que mantiene un plantón permanente de vecinos en el cruce de Matías Romero y Avenida Coyoacán, documentando ya expedientes de al menos 50 casos de despojo en la zona —muchos de ellos en agravio de adultos mayores— bajo la complicidad mercantil y la pasividad de las instituciones. Ante este panorama, el colectivo vecinal advirtió con firmeza: “Exigimos que las autoridades actúen de inmediato y restituyan el inmueble a su legítima dueña. De no haber una respuesta pronta y efectiva, los vecinos nos organizaremos para bloquear las calles de la colonia hasta que se haga justicia”.

El desgarrador testimonio de Adriana González Camarena, recogido en video por el activista vecinal Guillermo Mexhueiro en medio de este clima de movilización, desnuda la vulnerabilidad a la que se enfrenta la ciudadanía cuando el patrimonio histórico queda a merced de redes delictivas operadas con total impunidad.

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