Ciudad de México, agosto 1, 2026 09:55
Opinión Revista Digital Agosto 2026

Envejecer frente a la tele

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores.

La nostalgia de la televisión mexicana de los años setenta —cuando existían pocos canales y controles manuales— contrasta con la gran oferta digital actual y la indiferencia de las nuevas generaciones ante tantas opciones.

POR FERNANDO SÁENZ DE MIERA ESPÍRITU SANTO

Cuando yo era chico, allá por los años 70, la televisión era otra cosa. Teníamos unos cuantos canales; el 2, el 4 y el 5. El 2 era de telenovelas y no mucho más. En el 4 siempre estaba Madaleno y luego películas en blanco y negro. Y en el canal 5 pasaban caricaturas en las tardes y series en las noches. Eso era todo. Ah, y estaba -dicen- el canal 11, pero nadie lo veía.

La tele empezaba a las 6 de la mañana con el himno nacional y luego pasaban unos documentales aburridísimos de “Panorama Agropecuario”, que no los veía ni el del Master. Pero aun cuando la oferta era muy limitada, era un punto de unión. Entre los niños hablábamos de las caricaturas, las señoras de las telenovelas, los señores de los noticieros y los viejitos de las películas de canal 4. En el canal 2 salía Lucía Gómez de Parada, mostrando rincones de México, bajo la frase de “Hermosa República Mexicana, desde tal lado, Canal 2 te saluda”. La tele se acababa temprano, y también ponían el himno nacional para cerrar.

Años después, surgió el canal 8, que era muy diferente. Era mucho más versátil y tenía de todo. Había noticieros, telenovelas, caricaturas, series para niños y en la noche para adultos. Fue una revolución en la pantalla. No duró mucho así… en unos cuantos años se fusionó con Telesistema Mexicano que eran los dueños del 2, del 4 y del 5, y muchos años después lo movieron al canal 9. Tomaron programación de todos lados y rediseñaron la televisión mexicana. Ahí se volvió popular “El chavo del ocho” y los fines de semana estaba un eterno programa musical llamado “Siempre en domingo”; no importaba a qué hora prendieras la tele, siempre estaba Raúl Velasco.

Por esos años, se puso de moda Cablevisión, que era un sistema de televisión de paga. Te daban una botonera con un cable que usabas para cambiar de canal, vale la pena recordar que no existían los controles remotos. Esa era una misión exclusiva para el más joven del hogar… “¿Le cambias al canal cinco, por fa…? Los contenidos de Cablevisión eran canales americanos con comerciales y todo. Pero no te imagines cientos de canales, para nada, eran unos cuantos… ABC, CBS, PBS, NBC… y algún otro. Ni siquiera existía Discovery Channel ni nada parecido. Luego agregaron un par de canales y bloquearon los anuncios. Y así se quedó por muchos años.

Tiempo después crearon el Canal 13, que era de Telecadena Mexicana, y un par de años después ya era del Gobierno. Chafón… aburridón… pero fue mejorando con el tiempo. Así se quedó la tele hasta que, en 1985, antes del temblor, salió al aire el canal 7, que se fusionó con el 13 y se creó Imevisión.

Ahora sí, ya había dos titanes luchando por la audiencia, por una lado Televisa y por el otro el Estado. En este ajuste de la televisión mexicana en 1985, es cuando se cambia el 8 al 9, porque hubo temas técnicos con el canal 7. La verdad, el canal 7 y el 9 estaban de relleno. Claro que trataron de darles una personalidad, pero no arraigaron gran cosa con la audiencia. Fue en esas épocas cuando le cambiaron de nombre a los canales de Televisa. Ya no era el 2, ahora era el Canal de las Estrellas… el 5 era XHGC o simplemente GC, iniciales del ingeniero González Camarena que inventó la televisión a color.

Este cambio tenía muchos motivos; por una parte sirvió para renovar y renombrar la esencia de los canales, y en términos prácticos, porque el canal 2, por ejemplo, no estaba en ese número del dial en todo el país. ¿Te imaginas que le decías a alguien que pusiera el canal 2 y le tenían que cambiar al 10?

En 1988, Televisa cambió la programación del canal 2, ahora el Canal de las Estrellas, a un informativo 24 horas. Claro, tenían pausas para las telenovelas, pero la idea era tener un canal de noticias todo el día. Fue el primer canal de noticias, sí. Fue una etapa aburrida en la televisión, también.

Vino un cambio que a todos tomó por sorpresa en 1991. Aquel canal 11 que nadie veía, resurgió de las cenizas con la entrada de Alejandra Lajous. De ser un estorbo en la parrilla, pasó a ser una de las mejores señales de México en unos cuantos años. Ganó premios por su imagen, por la programación y aunque ella no dimensionó, fue de la pioneras en apoyar la producción independiente de televisión en México.

Para 1993 todo cambió. Había salido al aire el Canal 22, que era de artes, pero que verlo era toda una odisea. Hasta técnicos te mandaban los del canal 22 con tal de que lo pudieras sintonizar. Y luego, que venden Imevisión. Entonces surgió Televisión Azteca, que ahora sí, representaba una competencia directa para Televisa. Comenzó el estira y afloja por las audiencias, y por primera vez los televidentes tenían que cambiar de canal a lo largo del día. El canal 13 era competencia directa del 2 y el 7 del canal 5. Como audiencia ganamos mucho.

Pero nadie se imaginaba lo que iba a ser la televisión en México en cuanto llegara la tecnología digital. Eso sí que vino a revolucionar todo. Resulta que con el paso de los años, Cablevisión fue creciendo mucho y generando canales propios, algunos muy buenos, otros no tanto. Y esa botonera café de los años 70’s ahora era un poderoso control remoto que te ofrecía más de cien canales. Algunos muy especializados y otros de chile, de dulce y de manteca. Pero quienes no tenían la posibilidad de televisión por cable, ya sea por cuestiones técnicas o económicas, estaban limitados aún.

Y que surge la televisión digital directa. Uf. Eran cientos de canales, con una calidad impecable y con opciones de idioma, subtítulos y otras joterías. La podías instalar en la punta del cerro, sin que te cobraran miles de pesos del cableado. Entonces, la televisión de paga detonó, fue una locura.

También ahí empezó una competencia feroz por los suscriptores; así que tenían que mejorar la oferta para poderlos captar. Fue cuando surgieron muchos canales de gran calidad como HBO, Discovery y otras señales de primer nivel. Cablevisión incluyó todas las que pudo y sus competidores de televisión directa también. Ahora ya teníamos miles de opciones que ver.

Esos avances tecnológicos provocaron otros igual de importantes. México decidió cambiar a televisión digital todas sus transmisiones, lo que representaba un incremento en la calidad y la posibilidad de “multiplexar”, es decir, comprimir señales en un mismo canal. Entonces ahora podías ver el canal 11 digital, pero también el 11.1, el 11.2, y así hasta el 11.9. Es decir, cada canal, tenía la posibilidad de crecer con 8 señales más en televisión abierta. Ahora, en la televisión abierta, había decenas de opciones.

Surgieron nuevos canales, como el 3, 6 y el 8 en televisión digital, más los clásicos 2, 4, 5, 7 y 9. La televisión pública también creció con el canal 14, el 21 en la Ciudad de México, el 20, el 45 y los ya consolidados 11 y 22. También resurgió en circunstancias muy oscuras el canal 40, ahora parte de Televisión Azteca.

Todo esto es para ver cómo en unos cuantos años, unos cincuenta más o menos, de tener cuatro señales ahora tenemos potencialmente más de cien canales en la televisión abierta.

Las nuevas generaciones no ven televisión como lo hicimos nosotros de chicos, argumentando que nunca hay nada bueno. ¿Ni con veinticinco opciones les da uno gusto?

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