Ciudad de México, mayo 28, 2024 17:31
Francisco Ortiz Pinchetti Opinión

POR LA LIBRE/ Motocicletas salvajes

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores.

Circulan por la libre, a alta velocidad en vías interiores, por las aceras, a menudo en sentido contrario, sin respetar señalización alguna, con prisa siempre. Son un peligro evidente para los peatones, en particular niños, discapacitados y personas de la tercera edad.  Y la autoridad es omisa.

POR FRANCISCO ORTIZ PINCHETTI

No soy partidario de las sanciones  y la sobre reglamentación, Me parece que las prohibiciones deben ser las menos y las libertades las más. Sin embargo, considero que en tratándose de preservar la seguridad y la vida de las personas se debe aplicar la ley sin miramientos.

Es el caso de los cada vez más motociclistas que circulan en nuestra capital y que en su mayoría infligen impunemente el reglamento de tránsito que debieran observar. No me importaría que se pasaran  la luz roja del semáforo o que  circularan en sentido contrario si no fuera que con ello ponen en peligro su propia vida y comprometen a otros con su manera irresponsable de conducir.    

El dato es elocuente: cuatro de cada 10 personas fallecidas en hechos de tránsito en la Ciudad de México son motociclistas, según datos de la Secretaría de Movilidad (Semovi) capitalina. En el primer trimestre de 2022, el total de accidentes de tránsito ocurridos en la capital del país fueron de siete mil 794 de los cuales, tres mil 510 participaron personas a bordo de motociclistas; de un total de 98 muertes en el periodo señalado, 40 corresponden a conductores de motocicletas.

Es claro que aunque limitada y en varios aspectos obsoleta, existe una normatividad… que las autoridades del gobierno capitalino no aplican…”

En su más reciente reporte publicado en torno a los accidentes viales en la ciudad, la dependencia destaca que en el primer semestre de 2022 casi la mitad de los motociclistas que fallecieron fue en un accidente en el que no hubo otro vehículo involucrado. Es decir, se debieron a caídas o derrapes en los que el no uso del casco protector pudo ser un elemento determinante del desenlace fatal.

Todo lo anterior describe parcialmente  el caos que se vice cotidianamente en el tema de las motocicletas. No encontré estadísticas sobre el número de automovilistas y peatones que se van involucrados de manera involuntaria en accidentes provocados por motociclistas y que sufren consecuencias legales y aun económicas, aunque puede deducirse a partir de los índices mencionados.

Por lo demás, el problema al que me refiero es un flagelo que todos padecemos de manera cotidiana en nuestras calles y avenidas, inclusive en vías interiores de nuestras colonias y hasta en parques y otros espacios públicos. En tema de los motociclistas se ha vuelto una calamidad creciente, en la medida en que el número de estos vehículos se incrementa aceleradamente. Y también su uso para el reparto de alimentos preparados y otros productos a domicilio, práctica que se incrementó notablemente a raíz de la cuarentena obligada por la pandemia.

A los vecinos de la alcaldía Benito Juárez nos consta como esos improvisados motociclistas-repartidores, en su mayoría muy jóvenes e improvisados, se han convertido en una verdadera plaga. Circulan a alta velocidad en vías interiores, por las aceras, a menudo en sentido contrario, sin respetar señalización alguna, con prisa siempre. Son un peligro evidente para los peatones, en particular niños, discapacitados y personas de la tercera edad.  

En general, las infracciones cotidianas que cometen los motociclistas pueden enumerarse simplemente al revisar las normas contenidas en los artículos 20 y 21  del reglamento de tránsito de CDMX en vigor. Según ese ordenamiento, los conductores de motocicletas en la capital  deben utilizar un carril completo de circulación, adelantar otro vehículo sólo por el lado izquierdo y respetar las reglas de preferencia de paso estipuladas  por el propio reglamento…

En el artículo 21 se establece que se prohíbe a los conductores de motocicletas:

I. Circular sobre las aceras y áreas reservadas al uso exclusivo de peatones; salvo que el conductor ingrese a su domicilio o a un estacionamiento.

II. Circular por vías ciclistas exclusivas.

III. Circular por los carriles confinados para el transporte público de pasajeros.

IV. Circular entre carriles, salvo cuando el tránsito vehicular se encuentre detenido y busque colocarse en el área de espera para motocicletas o en un lugar visible para reiniciar la marcha, sin invadir los pasos peatonales.

V. Circular por los carriles centrales de las vías de acceso controlado cuando utilicen vehículos menores a 250 centímetros cúbicos.

VI. Circular en las vías en las que exista señalización vial que expresamente restrinja su circulación y segundos niveles de vías de acceso controlado.

VII. Hacer maniobras riesgosas o temerarias, cortes de circulación o cambios abruptos de carril que pongan en riesgo su integridad y la de terceros.

Justo lo que hacen todos los días, a todas horas. Exactamente lo que la mayoría de los motociclistas infringen cotidianamente y a la vista de todos nosotros.

En consecuencia, es claro que aunque limitada y en varios aspectos obsoleta, existe una normatividad… que no se cumple. Lo que no se hace por parte de las autoridades correspondientes es aplicar la ley. Por indolencia, corrupción o irresponsabilidad, hay absoluta tolerancia ante esas infracciones flagrantes.  El resultado son los accidentes —muertes, lesiones, pérdidas materiales– que en número escandaloso involucran a conductores de esos vehículos. Y por lo visto así vamos a seguir. Válgame.  

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