POR FRANCISCO ORTIZ PINCHETTI

A sólo ocho meses de su remozamiento, las canchas del parque San Lorenzo, en Tlacoquemécatl del Valle, fueron nuevamente repintadas por órdenes del director de Servicios Urbanos de la alcaldía Benito Juárez, para darles “toque panista” de color azul…

Ratificado inexplicablemente en el cargo, Jorge Ceballos Deveze, mandó repintar los barrotes, que se encontraban en buen estado, sin que hasta el momento haya presentado la justificación de ese gasto.

En la parte superior de cada uno de esos postes verdes  se pintó un anillo de color azul, justo en el tono usado oficialmente por el Partido Acción Nacional, que actualmente gobierna esa demarcación. Lo curioso es que fue el propio Ceballos quien a principios del año pasado ordenó la colocación de los armatostes y que fuesen pintados.

Además, sobre los propios postes metálicos que enrejan cada cancha se pintó el logotipo de la actual administración panista de la alcaldía BJ, con los colores azul y naranja que caracterizan al partido que ahí gobierna.

Esa práctica se repite en otros espacios de dicha colonia, como el parque  Tlacoquemécatl por ejemplo, donde en cambio una pista de tartán que fue colocada por la misma autoridad presenta un deterioro evidente sin que reciba el más elemental mantenimiento.

En marzo del 2018, Libre en el Sur dio cuenta oportuna y cabal de la adulteración indebida del parque de San Lorenzo, donde se ubica una capilla franciscana del siglo 16, toda vez que es un espacio histórico protegido por la Ley de Salvaguarda y del Patrimonio Urbanístico y Arquitectónico.

Hoy, en vez de corregir, el funcionario responsable de esos cambios vuelve a pintar donde no se requería: Si ya de por sí los invasivos y desproporcionados postes afectaban visualmente el jardín, el color que se añadió en las puntas trastoca aún más la integridad verde del parque.

Se buscó conocer una opinión de la Alcaldía al respecto, pero no hubo respuesta.

Los vecinos del Parque de San Lorenzo han librado emblemáticas batallas contra actos de autoridad con los que se habría violado la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico y Arquitectónico de la capital, que considera este vergel como Espacio Abierto Monumental y por ello no se puede alterar ni su función ni su imagen originales.

Uno de los movimientos impidió en los años ochenta la construcción de un estacionamiento subterráneo. De aquel triunfo vecinal surgió un decreto presidencial que da protección a todos los parques de la demarcación y se ha convertido en arma fundamental de los residentes frente a los abusos ambientales y urbanísticos.

En el trienio 2006-2009, los vecinos, organizados en la asociación Vecinos del Parque de San Lorenzo, se opusieron a la construcción de un pozo hidráulico. Mujeres valientes y personas de la Tercera Edad se plantaron incluso frente a los granaderos para bloquear el acceso de las máquinas.

La nueva adulteración del parque, contra la Ley de Salvaguarda del Patriminio Urbanístico. Foto: Francisco Ortiz Pinchetti

 

A continuación se reproduce la denuncia publicada en Libre en el Sur el 3 de marzo del 2018 con respecto a las adulteraciones ordenadas por Ceballos:

El Parque de San Lorenzo, en la colonia Tlacoquemécatl del Valle, ha sido víctima de una serie de intervenciones indebidas por parte de una insensible autoridad delegacional de Benito Juárez –particularmente de la dirección general de Servicios Urbanos encabezada por Jorge Ceballos Deveze—  que ha adulterado criminalmente su fisonomía original.

Se trata de uno de los parques más hermosos de la demarcación por la variedad de su masa arbórea, que guarda un tesoro colonial en sus entrañas: la capilla de San Lorenzo Mártir, construida por misioneros franciscanos en el siglo XVI, una de las primeras construcciones religiosas de la capital de la Nueva España.

El mencionado jardín tiene una superficie de 22 mil 761 metros cuadrados. Está ubicado entre las calles de San Lorenzo, Fresas, Magnolias y Manzanas de la citada colonia, a una cuadra de Insurgentes Sur, está catalogado como espacio público protegido por la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico y Arquitectónico de la Ciudad de México.

Esto significa que no puede ser intervenido en modo alguno con obras o cambios que adulteren su naturaleza, salvo con la previa aprobación de expertos de Antropología y de Bellas Artes, y de los vecinos en consulta.

Hace una década, con base en esa legislación, los vecinos del que fuera pueblo originario de San Lorenzo Xochimanca se opusieron a la perforación de un pozo de extracción de agua en una de las tres canchas deportivas del parque, lo cual alteraba su fisonomía y significaba un riesgo para las construcciones del entorno, al extraer el líquido del subsuelo.

Para colmo, se descubrió el engaño que pretendían cometer las autoridades del gobierno capitalino y de la delegación, pues manejaron el pretexto de que el pozo serviría para mitigar la escasez de agua potable en esa y otras colonias vecinas, cuando en realidad era para conducirla a Iztapalapa, por razones electorales. Hubo marchas, bloqueos y un plantón permanente, hasta que las autoridades desistieron de su empeño y cambiaron la ubicación del proyecto.

Jorge Ceballos, en febrero de 2014, durante una reunión con vecinos que se opusieron a la imposición de una ciclovía en Adolfo Prieto. Foto: especial

 

Sin embargo, pasado el tiempo y al igual que otros parques de la demarcación como el Hundido y el de Los Venados, San Lorenzo ha sido víctima de modificaciones atroces que han vulnerado sus características, de lo cual es directamente responsable Ceballos Deveze.

Entre esas intervenciones se cuenta la introducción de un supuesto sistema de riego automático “único en la ciudad”, con una inversión superior a los cinco millones de pesos, que requirió la instalación subterránea de cientos de metros de mangueras en todo el parque, para lo cual fue menester abrir zanjas por doquier, tarea que se prolongó más de cinco meses.

El nuevo sistema de riego fue inaugurado el pasado mes de noviembre, y supuestamente desde entonces, según afirmó el propio Ceballos Deveze a Libre en el Sur, funciona todas las madrugadas de manera computarizada para dotar de agua a los jardines, “por secciones”.

La verdad es que el costoso programa no funciona, según confirman los propios jardineros. “No sirve”, dicen. Ellos tienen que realizar el riego a mano, como siempre, con mangueras tradicionales, siempre y cuando haya agua en las tuberías.  Se gastó el dinero en vano, al igual que se había gastado hace unos seis años otros 500 mil pesos del presupuesto participativo correspondiente a la colonia en otro sistema de riego que nunca funcionó,

Otra de las intervenciones más graves al parque es también la segregación de un sector de área jardinada de unos tres mil 200 metros cuadrados –un 15 por ciento de su superficie total—  para dedicarla a zona exclusiva para mascotas, a escasos 60 metros de la capilla de San Lorenzo, declarada Monumento por el INAH en 1931

El campanario de San Lorenzo. Siglo 16. Foto: Libre en el Sur

 

Actualmente, ese espacio es utilizado como “escuela para perros” por entrenadores particulares que usufructúan así un espacio público, del que se apropian arbitrariamente durante tres horas diarias, para un jugoso negocio particular, lo cual está prohibido por el reglamento fijado en la entrada.

Además, en esta época de estiaje, al meter a ese corral hasta más de 30 canes sueltos a la vez, se provoca una “polvareda” de heces fecales que obviamente contaminan el parque –donde juegan niños y pasean ancianos— y su entorno de casas, edificios y restaurantes.

Otro “arreglo” fue la remodelación de las tres canchas deportivas con que cuenta el parque y cuyos enrejados se encontraban efectivamente en muy malas condiciones; pero ahora se les rodeó con postes metálicos de hasta tres metros de altura, pintados de verde, que definitivamente rompen con el entorno vegetal  y modifican la fisonomía del parque, que además frecuentemente es rentado por las autoridades delegacional para la instalación de ferias y tianguis “artesanales” donde se venden diversas artículos…  y fritangas.

 

La colocación de sillas metálicas para pic-nic al interior de los jardines ha estimulado la basura y la plaga de ardillas. Foto: Libre en el Sur

 

La última ocurrencia del director general de Servicios Urbanos es la instalación de numerosas mesas metálicas con sombrilla, pintadas de azul y naranja, los colores oficiales del PAN, ¡en las áreas de jardín! del parque, las cuales acaban de ser restauradas mediante la plantación de millares de plantas que ahora se verán afectadas por la presencia de visitantes a quienes prácticamente se invita a realizar su picnic ahí.

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