Ciudad de México, octubre 26, 2026 15:13
Política

Exige presidente del Senado a Sheinbaum cirugía radical contra la corrupción

Higinio Martínez advierte que persisten el despilfarro, los enjuagues económicos y la ambición desmedida por el dinero público

Considera inadmisible que sean los periodistas quienes descubran y documenten la corrupción de gobernantes y funcionarios.

Tras la renuncia de Guadalupe Taddei al INE, reclama un programa anticorrupción y medidas más radicales: “Este país requiere una cirugía radical o no habrá futuro promisorio para nuestra generación joven y las próximas”.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

La corrupción sigue siendo una enfermedad que México no ha conseguido curar. Higinio Martínez Miranda, presidente de la Mesa Directiva del Senado, exigió a Claudia Sheinbaum un programa anticorrupción y medidas más radicales contra el despilfarro, los enjuagues económicos y la ambición por el dinero público, en medio de la controversia que llevó a Guadalupe Taddei a anunciar su renuncia a la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE).

“Estoy convencido de que este país requiere una cirugía radical o no habrá futuro promisorio para nuestra generación joven y las próximas”, sostuvo el senador de Morena en un pronunciamiento difundido este lunes, en el que reclamó definiciones frente a una práctica que, afirmó, sigue sin ser erradicada de la vida pública.

Martínez, cuya trayectoria política se remonta a la izquierda del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), fundado por Heberto Castillo, consideró que las denuncias sobre la actuación de Taddei y su decisión de dejar el cargo deben llevar a una reflexión más profunda sobre la persistencia de la corrupción en las instituciones mexicanas.

“La corrupción, el despilfarro, los enjuagues económicos y la ambición desmedida por el dinero público”, enumeró en una publicación en la red social X, al describir lo que calificó como una terrible enfermedad que el país no acaba de curar.

Uno de los puntos más incisivos de su declaración fue el cuestionamiento a la necesidad de que sean las investigaciones periodísticas las que revelen posibles actos indebidos de quienes ejercen el poder.

“¿Por qué tienen que ser los periodistas los que denuncien y encuentren pruebas de corrupción de los gobernantes y funcionarios públicos?”, preguntó.

La crítica apunta a una contradicción de fondo: mientras las autoridades cuentan con atribuciones y recursos para vigilar el ejercicio del gasto público, con frecuencia son las investigaciones periodísticas las que colocan bajo escrutinio posibles irregularidades, conflictos de interés y relaciones cuestionables entre funcionarios y proveedores.

El pronunciamiento se produjo después de que Guadalupe Taddei anunciara que presentaría su renuncia ante la Cámara de Diputados, en medio de señalamientos periodísticos sobre presuntos conflictos de interés y posibles irregularidades relacionadas con contrataciones del INE.

La controversia alcanzó la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum este lunes. La mandataria consideró acertada la decisión de Taddei de separarse del cargo, pero sostuvo que las denuncias deben investigarse y que la salida de la funcionaria no puede sustituir el esclarecimiento de los hechos.

Sheinbaum pidió revisar las sospechas mediante auditorías y procedimientos institucionales, al tiempo que rechazó las burlas y los ataques contra la vida personal de la consejera presidenta. La posición de la mandataria fue que las posibles irregularidades deben examinarse con pruebas y que corresponde a las instancias competentes determinar si existen responsabilidades.

La renuncia, por tanto, no resuelve por sí misma los cuestionamientos sobre contrataciones, proveedores o eventuales conflictos de interés. El esclarecimiento depende de las investigaciones y de sus resultados.

En ese contexto, Martínez dirigió su exigencia directamente a Sheinbaum, a quien atribuyó la fuerza legal, política y autoridad moral necesarias para enfrentar la corrupción.

“La presidenta Claudia Sheinbaum tiene la fuerza legal, política y toda la autoridad moral para poner un alto a esto. Urge su programa anticorrupción”, afirmó.

El senador sostuvo que la mandataria podría fortalecer su respaldo social si profundiza el combate a estas prácticas y adopta medidas de mayor alcance.

“Existen millones de personas que le aplaudirían, que la respaldarían y la fortalecerían si continúa con su combate a la corrupción y con medidas más radicales”, señaló.

La declaración tiene un peso político particular porque procede de un dirigente de Morena con una trayectoria que antecede a la fundación del partido. Su formación se remonta a una corriente histórica de la izquierda mexicana vinculada con Heberto Castillo, desde la cual Martínez reclama ahora una respuesta más contundente del Gobierno federal.

El legislador reconoció que combatir la corrupción es difícil y evitó presentarse como alguien ajeno a las contradicciones de la política.

“No soy ingenuo, ni un soñador, ni me cubre un manto absoluto de pureza”, admitió.

Sin embargo, insistió en que la dimensión del problema obliga a emprender una transformación profunda.

“Estoy convencido de que este país requiere una cirugía radical o no habrá futuro promisorio para nuestra generación joven y las próximas”, concluyó.

El reclamo plantea un desafío concreto para el Gobierno federal y las instituciones fiscalizadoras: que las denuncias se traduzcan en investigaciones exhaustivas, transparencia en el manejo de los recursos públicos y sanciones cuando se acrediten responsabilidades.

La salida de una funcionaria puede cerrar una etapa administrativa, pero no despeja por sí misma las dudas sobre el uso del dinero público. El punto decisivo es si las investigaciones llegarán hasta sus últimas consecuencias, sin excepciones y con pleno respeto al debido proceso.

Para Martínez, la persistencia de la corrupción exige algo más que pronunciamientos cada vez que estalla un escándalo. Su advertencia es que, sin medidas radicales y resultados verificables, el país seguirá trasladando a las nuevas generaciones el costo de un problema que sus instituciones no han conseguido resolver.

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