Ciudad de México, agosto 1, 2026 07:41
Cartones Revista Digital Agosto 2026

GARABETOS / Tiempos modernos

El escándalo del examen de admisión virtual en la UNAM retratado con el sarcasmo y el humor de nuestro monero Garabetos.

La Máxima Casa de Estudios enfrenta una vez más el escrutinio público debido a irregularidades en sus procesos de ingreso, un tema recurrente que pone a prueba su credibilidad. En esta ocasión, el escándalo gira en torno a las presuntas facilidades indebidas o trampas tecnológicas facilitadas por terceros durante la aplicación del examen de admisión en su modalidad virtual. Este fenómeno no es aislado y refleja una tensión constante entre la necesidad de modernizar y masificar los procesos de evaluación y la salvaguarda de la integridad académica.

El problema central radica en la vulnerabilidad de los sistemas de supervisión a distancia (proctoring) y en la existencia de redes que lucran con la desesperación y la falta de preparación de los aspirantes, ofreciendo resultados garantizados a cambio de sumas de dinero. Esto no solo vulnera el principio de igualdad de oportunidades, sino que cuestiona la validez misma del instrumento de selección, convirtiendo el acceso a la educación superior en un mercado negro de atajos tecnológicos.

Ante esta situación, la universidad se ve obligada a reforzar sus protocolos y a investigar las filtraciones, mientras la opinión pública reacciona con escepticismo e indignación. El debate se centra en si la tecnología es una herramienta facilitadora del fraude o si simplemente ha hecho más visibles y sofisticadas las prácticas deshonestas que han existido siempre, independientemente del formato del examen.

En este contexto de suspicacia y crítica institucional, el monero Garabetos ha capturado la esencia del momento con su habitual humor agudo y sarcástico. Bajo el título «Tiempos modernos…», presenta una versión actualizada y digitalizada del escudo de la UNAM, donde la computadora y el monitor han desplazado al águila y al cóndor. La leyenda tradicional, «Por mi raza hablará el espíritu», sufre una mutación irónica y reveladora para convertirse en un lapidario “Por mi examen hablará la IA”.

Con este trazo, Garabetos no solo hace una crítica directa a la supuesta dependencia de los aspirantes en la Inteligencia Artificial para resolver sus pruebas, sino que sugiere, con gran cinismo, que el “espíritu” universitario ha sido suplantado por un algoritmo. El cartón se burla de cómo la modernización de los procesos ha terminado por vaciar de contenido ético la evaluación, transformando el mérito académico en un simple código de programación y dejando al viejo espíritu humanista convertido en una pieza de museo… o en un simple garabato digital.

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