Ciudad de México, octubre 8, 2026 16:39
Cultura

Anne Carson, el Nobel para una literatura que no cabe en una sola forma

Formada como clasicista, Carson convirtió a Safo, Catulo y los mitos griegos en materia viva para hablar del deseo, el amor, la pérdida, el cuerpo y la memoria.

La poeta canadiense, de 76 años, recibe el Nobel por una obra que desafía las fronteras entre poesía, ensayo, teatro, traducción y pensamiento.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

La poeta canadiense Anne Carson recibió este jueves el Premio Nobel de Literatura 2026 y respondió a la noticia con una frase que parece salida de alguno de sus propios libros: “Creo que están todos locos, es una locura”. La llamada de la Academia Sueca la encontró en su casa de Reikiavik, en Islandia, mientras barría la cocina.

A los 76 años, Carson recibe el máximo reconocimiento de las letras por una obra difícil de clasificar, que cruza poesía, ensayo, traducción, teatro, música y artes visuales. La Academia Sueca la distinguió “por su obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”.

La frase del jurado sirve también para entender por qué Carson resulta una escritora tan particular. Su materia prima viene en buena medida de los griegos: Homero, Safo, Eurípides, Sófocles. Pero no los trata como piezas de museo. Los vuelve a poner en circulación, los mezcla con la experiencia contemporánea y los utiliza para hablar de asuntos que siguen sin resolverse: el deseo, el amor, la pérdida, el cuerpo, la violencia, la identidad y la memoria.

Carson nació en Toronto el 21 de junio de 1950 y se formó como especialista en literatura clásica. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Toronto y desarrolló buena parte de su trayectoria como profesora y estudiosa de la cultura grecolatina. Esa formación académica nunca quedó separada de su escritura: en sus libros, la filología puede convivir con una historia de amor, un duelo familiar, un fragmento de Safo o una reflexión sobre el deseo.

Uno de sus libros fundamentales es Autobiografía de Rojo, publicado en 1998, una novela en verso que parte del mito de Gerión, el monstruo rojo de la tradición griega, para convertirlo en un joven contemporáneo que se enamora de Hércules. Carson toma una historia antigua y la convierte en una novela sobre el deseo, el cuerpo, la adolescencia y la vulnerabilidad.

En La belleza del marido, publicada en 2001, aborda la ruptura de un matrimonio a través de 29 “tangos”, combinando poesía, ensayo, ironía y memoria. El libro recibió el Premio T. S. Eliot y se convirtió en una de sus obras más conocidas. En Nox, de 2010, el duelo por la muerte de su hermano se convierte en un extraordinario libro-objeto inspirado en la traducción del poema 101 de Catulo.

Ese gusto por romper las fronteras explica buena parte de su singularidad. Carson puede escribir un poema, traducir a Safo, construir un ensayo, trabajar con una ópera o colaborar con artistas visuales sin preocuparse demasiado por las categorías en las que después habrá que colocar los libros en una librería. La propia crítica ha insistido en que su obra parece ocupar un estante propio.

Su relación con España tampoco es menor. En 2020 recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras, cuyo jurado destacó precisamente su capacidad para hacer del mundo grecolatino un mapa desde el cual leer las complejidades del presente. Carson había recorrido el Camino de Santiago en 1983, una experiencia que también quedó vinculada a su obra.

Hay algo particularmente significativo en que el Nobel llegue ahora a una autora cuya escritura se ha ocupado tantas veces de los restos: fragmentos de poemas antiguos, relaciones que se rompen, personas que mueren, recuerdos que aparecen incompletos. Carson ha hecho de la fragmentación una forma de conocimiento. No intenta reconstruir el mundo para dejarlo intacto, sino descubrir qué puede decirse precisamente cuando algo falta.

Quizá por eso su literatura puede resultar extraña al principio y profundamente cercana después. La erudición nunca es un muro: sirve para volver a mirar emociones elementales. Safo permite pensar el deseo. Catulo, el duelo. Los mitos, el cuerpo. Proust, la memoria. Los clásicos dejan de ser pasado para convertirse en una conversación con el presente.

Cuando le preguntaron qué consejo daría a quien quisiera acercarse a sus libros, Carson respondió con otra de sus pequeñas provocaciones: “Empieza por el medio”.

Tal vez sea también una buena manera de entrar en su literatura. No buscar primero dónde termina la poesía y comienza el ensayo, ni intentar decidir si estamos ante una novela, un poema o una traducción. Entrar por el medio, justamente donde Anne Carson lleva décadas escribiendo: en ese territorio donde la literatura deja de obedecer sus propias fronteras y vuelve a preguntarnos qué significa amar, recordar, perder y estar vivos.

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