Ciudad de México, agosto 18, 2026 10:42
Alcaldía Benito Juárez

Cuando la indolencia del gobierno de Ciudad de México condena a muerte a un fresno de 25 años en Nonoalco Mixcoac

Ignora Sedema y gobierno de Clara Brugada denuncias vecinales desde la llegada de la Primavera

STAFF / LIBRE EN EL SUR

Una obra urbana realizada sin criterios técnicos de arboricultura mantiene confinado a un ejemplar de entre 25 y 30 años en un entorno de concreto que bloquea sus raíces e impide su supervivencia.

A pesar de las denuncias públicas de Libre en el Sur desde el 21 de marzo pasado, las autoridades intervinieron en casos similares pero abandonaron a este fresno frente al centro comercial.

En plena avenida Revolución, sobre la banqueta frente al Soriana de la colonia Nonoalco Mixcoac, se escenifica una de las muestras más claras de la indolencia gubernamental en la Ciudad de México: un fresno mexicano (Fraxinus uhdei), especie emblemática del arbolado urbano capitalino, agoniza a la vista de todos, atrapado en una estructura que lo estrangula.

No se trata de un ejemplar menor. Por su porte y desarrollo, alcanza una altura de entre 10 y 12 metros, con una copa consolidada tras años de crecimiento. Con un tronco que ronda los 40 centímetros de diámetro a la altura del pecho, este árbol tiene aproximadamente entre 25 y 30 años de vida. Es un individuo adulto, en plena capacidad de ofrecer servicios ambientales indispensables —sombra, captura de contaminantes y regulación térmica—, pero el Gobierno de la CDMX lo mantiene en una condición de riesgo mortal.

La jardinera en la que fue plantado es hoy una trampa de concreto. El suelo está completamente sellado a su alrededor con pavimento colocado recientemente, lo que impide la correcta expansión de las raíces, bloquea el área de infiltración y anula el intercambio de oxígeno indispensable para su supervivencia. Lo que debería ser un sistema radicular amplio y profundo ha sido confinado por la negligencia oficial, convirtiendo al árbol en un organismo “ahorcado” por la propia infraestructura urbana.

Este escenario no es casual ni un accidente de la naturaleza. Es la consecuencia directa de una obra ejecutada de manera apresurada por el Gobierno capitalino como parte de la renovación de banquetas en la zona, en el contexto de intervenciones vinculadas al Mundial. Dicha intervención priorizó la rapidez y la uniformidad gris del pavimento por encima de cualquier criterio técnico de arboricultura: se redujeron al mínimo las jardineras, se compactó el suelo y se sellaron superficies que antes permitían respirar al subsuelo.

A sus entre 25 y 30 años de edad, este fresno en avenida Revolución debería encontrarse en una etapa de madurez plena. En cambio, presenta graves signos de estrés estructural: crecimiento condicionado, posibles cortes de raíces provocados por la misma obra pública y una copa intervenida.

Radiografía del abandono: la imagen que desnuda la negligencia

La estampa del ejemplar no deja lugar a dudas sobre la gravedad del problema. En la imagen que acompaña esta denuncia, compuesta por dos tomas verticales que revelan la magnitud del daño, se observa con crudeza la trampa urbana en la que vive el fresno. Por un lado, la toma de la izquierda muestra el arranque del tronco y la base de la jardinera, donde el concreto gris y agrietado sella de manera hermética el entorno inmediato; las raíces no tienen un solo centímetro libre para respirar o expandirse, y el pavimento choca de golpe contra la corteza en un encierro absoluto que asfixia al ejemplar a ras de banqueta, justo frente al flujo constante de peatones. Por otro lado, la toma de la derecha eleva la mirada hacia la estructura superior del árbol, dejando en evidencia que se trata de un ejemplar robusto y maduro de 10 a 12 metros de altura, cuyo tronco de 40 centímetros de diámetro y la frondosidad de sus hojas contrastan dramáticamente con el cielo despejado y el entorno urbano de la avenida, evidenciando el valioso patrimonio ambiental que la autoridad mantiene en riesgo de muerte por mera desidia.

Desde el 21 de marzo pasado, Libre en el Sur ha venido denunciando públicamente esta situación crítica y el peligro inminente en el que se encuentra este ejemplar. Lo más indignante es la selectividad de la burocracia: tras la denuncia pública realizada en este medio, las autoridades capitalinas intervinieron en al menos dos casos similares en la misma zona, liberando parcialmente el espacio de plantación para permitir la recuperación de otros árboles. Sin embargo, este fresno fue abandonado a su suerte; permanece exactamente igual, con su entorno sellado y comprometiendo su supervivencia.

Especialistas en arboricultura han advertido hasta el cansancio que estas especies requieren espacios mínimos mucho mayores. Ignorar esta realidad no solo condena al árbol, sino que genera un riesgo latente para la seguridad pública ante el debilitamiento de los ejemplares. Pero la política de la administración local sigue priorizando la contención sobre la vida: encajonan para ordenar y obligan a la naturaleza a sobrevivir en un espacio que la asfixia.

Frente a un centro comercial y a la vista de miles de transeúntes, este fresno mexicano de entre 25 y 30 años de vida permanece como un testimonio vivo de la indolencia oficial. El Gobierno de la Ciudad de México lo mantiene ahorcado, y cada día que pasa sin intervenir es un paso más hacia su muerte evitable.

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